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2010/06/18

Contra Punto-Centro de San Salvador convertido en campo de batalla

 Los disturbios suscitados en el centro de la capital plantean la pregunta de cómo sobrellevar la realidad del comercio informal, nacido de la falta de empleo, y la necesidad de despejar áreas públicas que han sido tomados por los vendedores ambulantes. 

Por Fernando de Dios/Gloria Morán y Johana Peña.18 de Junio. Tomado de Contra Punto.

SAN SALVADOR – Se veía venir.

Los desalojos de vendedores informales realizados por la Alcaldía de San Salvador, provocaron una protesta que desembocó en violentos disturbios en la mañana de este jueves en el centro de la ciudad, luego de que cientos de manifestantes bloquearan calles, destruyeran mobiliario urbano, atacaran la sede municipal e interviniera la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) de la Policía Nacional Civil (PNC).

Al menos 36 personas fueron detenidas. Hubo entre 20 y 25 lesionados y afectados por los gases lacrimógenos que la UMO lanzó en varias zonas durante los enfrentamientos, según Comandos de Salvamento, y varios policías con lesiones leves, según fuentes de la PNC.

Los daños materiales, fundamentalmente a vehículos y comercios, no han sido cuantificados. Un vehículo de la Telecorporación Salvadoreña (TCS), fue atacada por la turba.

Estas protestas son consecuencia del plan de reordenamiento puesto en marcha por el gobierno municipal, que ha iniciado ya el desalojo de miles de vendedores informales del centro capitalino, con posibilidad de ser reubicados en mercados municipales y acceder a algunos servicios.

Desde que se anunció esta medida, los vendedores mostraron su oposición frontal a ser desalojados de sus puestos en calles y aceras donde se ganan el sustento diario. También mostraron su disposición a dar la lucha hasta el final y a no dejarse desalojar fácilmente.

Batalla campal

Las concentraciones se iniciaron a tempranas horas de la mañana en la zona de los hospitales y en las inmediaciones de la Calle Arce, en el centro de San Salvador. En el área del Hospital Rosales, ya desalojada por la alcaldía, los manifestantes cortaron el tránsito y lanzaron a la calle los numerosos barriles metálicos que la municipalidad había instalado en lugar de sus puestos para evitar que resurgieran.

Desde esos puntos, cientos de personas se reunieron para marchar hacia la alcaldía capitalina, donde la situación se tornó más delicada, pues tras cortar la Alameda Juan Pablo II al tránsito, los manifestantes comenzaron a lanzar objetos hacia el edificio municipal. Alrededor de las 11:30 se produjo la intervención policial.

La UMO se empleó a fondo en la zona, con el objetivo de disolver a los manifestantes. Y lo consiguió, pero ello causó que los disturbios también se dispersaran hacia varios puntos del centro capitalino. En pocos minutos, los enfrentamientos se estaban produciendo en las inmediaciones de la Catedral Metropolitana, la plaza Bolívar, los almacenes Simán y la Calle Arce.

Las huellas del Mundial Sudáfrica 2010 se hicieron presentes. Fotografía Francisco Campos

En estos dos últimos lugares, los manifestantes montaron barricadas con llantas, madera y ropa a las que dieron fuego. En la Calle Arce ardía un carro y en la Avenida Monseñor Romero fue asaltado un autobús de la línea 16 y un microbús de la ruta 26.

La UMO lanzaba gases lacrimógenos y disparaba con balas de goma, que eran respondidas con piedras y todo tipo de objetos contundentes. Según el subdirector de la PNC, Mauricio Fernández Landaverde, es posible que también se utilizaran armas de fuego.

De acuerdo a un reporte en directo de un locutor de Radio Nacional de El Salvador, en los momentos en que los incidentes eran más violentos, efectivos de la UMO también dispararon al aire munición real.

Alrededor de las 12:00 del mediodía, la policía había conseguido dispersar a los grupos más violentos, que huyeron hacia la zona del Mercado Central, donde fueron detenidos varios de ellos.

Una calma tensa volvió a las calles del centro. Poco a poco, en presencia aún de agentes de la UMO, comenzó a transitar gente, se reabrieron los comercios que habían echado sus cierres y aparecieron circulando unidades de transporte público mientras la policía se llevaba detenidas varias personas.

Delincuencia y pandillas infiltradas

El alcalde de San Salvador, Norman Quijano, fue enérgico a la hora de condenar los disturbios.

Para el edil, la violencia que alcanzaron las protestas fue producto de la infiltración entre los vendedores de elementos pertenecientes a pandillas y delincuentes.

“Esos delincuentes que andan allí no son vendedores, son delincuentes que se lucran con el comercio informal, que extorsionan, contrabandean y hurtan”, afirmó Quijano a una televisora local.

El alcalde mencionó también que en el altercado se encontraban personas de otros lugares del país.

“Trajeron buses que los dejaron por la Terminal de Oriente, delincuentes de muchos lugares que vienen desde Cojutepeque y Soyapango, que formaron parte de los disturbios”, expresó Quijano.

También el jefe de la delegación centro de San Salvador de la PNC, Gerson Pérez, señaló que los protagonistas de los disturbios no eran vendedores, sino “turbas, maras y pandillas” infiltradas en las protestas.

 

"Creemos que ha habido gente infiltrada", afirmó Pedro Julio Hernández. Fotografía Fernando de Dios

En la tarde, el director de la PNC, Carlos Ascencio, también confirmó que sospechan de la participación de estas organizaciones en los hechos.

Quijano acusó a los líderes de los comerciantes de no velar por los intereses de éstos, sino “por todos los millones de dólares que se mueven al año dentro del crimen organizado de la cuidad. Allí se ha unido todo tipo de delincuentes, traficando millones de dólares en contrabando, drogas y extorsiones”.

Pedro Julio Hernández, dirigente de la Coordinadora Nacional de Vendedores, calificó estas afirmaciones de Quijano de “algo absurdo, ridículo y estúpido”.

“Si aquí se traficaran millones o miles de dólares o me aprovechara de la gente, ¿cree que anduviera sin dientes yo, o anduviera pagando los 20 centavos del bus en el que viajo?”, dijo Hernández a ContraPunto.

Los dirigentes de los vendedores se desvincularon de los actos y acusaron al alcalde capitalino de haber infiltrado gente en la marcha para generar desórdenes.  

Hernández aseguró que su accionar fue pacífico y que otras personas iniciaron los disturbios.

“Creemos que ha habido gente infiltrada que se ha aprovechado de este tipo de eventos que tienen otro tipo de intereses”, aseguró el representante de los vendedores. Agregó que esa gente fue infiltrada por Quijano, pero no proporcionó pruebas al respecto y de todos modos, tal versión resulta fuera de lugar.

Vicente Ramírez, otro dirigente de los vendedores, aseguró que ellos se retiraron cuando la marcha, denominada Norman Quijano violador de los Derechos Humanos, se tornó violenta, pues no era el propósito causar disturbios.

“A nosotros como líderes sociales no nos interesa que este proceso se distorsione con estos actos”, aseguró Ramírez.

Tensión en aumento

Los hechos ocurridos en la mañana de este jueves son el resultado de una semana en la que la tensión no ha parado de subir, con unas autoridades municipales firmes en su posición y unos vendedores desafiantes y amenazantes.

En la noche del pasado viernes la alcaldía desmontó, en medio de pedradas, garrotazos y trompones, 278 puestos de venta ubicados junto a los hospitales Rosales, Maternidad, Primero de Mayo y General del Seguro Social.

En la noche del domingo, una granada de tipo industrial fue lanzada contra el cuartel central del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM). Resultaron heridos tres agentes y dañadas las instalaciones y varios vehículos. Quijano calificó el hecho de “ataque terrorista” y afirmó que un grupo armado lo había reivindicado con llamadas a distintos medios de comunicación.

Tras denunciar el suceso en la Fiscalía General de la República, el lunes, Quijano declaró: “Eso (el ataque al CAM) no nos va a amedrentar. En la medida que yo consiga alternativas y los recursos, continuará el ordenamiento de forma gradual y progresiva”.

Ese mismo día los vendedores convocaron una rueda de prensa en la Plaza de la Salud para hacer saber al alcalde que no iban a dar su brazo a torcer fácilmente.

“Nosotros vamos a accionar defendiendo nuestra fuente de empleo, que es nuestro puesto. Le pedimos al señor Alcalde que no genere violencia, más de la que ya hay”, dijo Martín Montoya, dirigente de los vendedores. También advirtió que si eran violentados, ellos podrían reaccionar de igual forma.

En la noche de este miércoles, otra granada industrial fue lanzada contra el edificio de la Alcaldía de San Salvador. Según la directora general de Desarrollo Municipal, Carolina Ramírez, la explosión “afectó a la infraestructura de la municipalidad, el área de registro, recursos humanos y algunos archivos”.

Quijano, a la vez que sostenía su convicción de que hay grupos delictivos defendiendo sus intereses, utilizando como escudo el comercio informal, afirmó este jueves que ello hace que estén aún más convencidos de la necesidad de llevar a cabo su plan de reordenamiento del centro de la ciudad.

“Nos reafirma la necesidad de romper de una vez por todas esa anarquía y ese desorden, sobre todo con esas bandas criminales que están refugiadas, escondidas detrás del comercio informal”, agregó el edil.

Marvin Alexander del Cid de 12 años de edad, fue alcanzado por gases lacrimógenos y es atendido en la base de Comandos de Salvamento de El Salvador. Fotografía Francisco Campos

Y añadió que “hay intento de secuestro de miembros del CAM para usarlos como negociación, al igual que hay repetidas amenazas de muerte para este servidor y miembros de mi familia”.

En respuesta, Pedro Julio Hernández declaró a ContraPunto que todas las declaraciones dadas por el alcalde capitalino están dentro de una campaña de desinformación que lo único que busca es confundir a la opinión pública y así ganar imagen para él y su partido.

Sector informal: más allá de las estadísticas

A la vista está. El comercio informal en el centro de San Salvador ha proliferado en los últimos años. De acuerdo con reporte de la Coordinadora Nacional de Vendedores (CNV) existen 29 mil comerciantes pertenecientes al sector informal, afiliados en 34 organizaciones.

Una cifra que muestra un aumento de 2 mil comerciantes y cuatro organizaciones de vendedores desde el año 2007. Esto sólo en el sector de San Salvador.

Según datos de la Dirección General de Estadística y Censos (Digestic), el comercio informal entre 1996 y 2005, último periodo del que se tienen datos, había incrementado del 47.4% al 54.4% y proporcionado ingresos a casi la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA).

El comercio informal representa entre un 24% y 30% del Producto Interno Bruto (PIB). Casi un 31 por ciento de la fuerza de trabajo en El Salvador se encuentra en ese sector.

La importancia de este sector va más allá de cifras y estadísticas que muestran su crecimiento, puesto que los comerciantes informales encuentran en su trabajo el único modo de sostener a familias enteras en un país estancado en la creación de nuevos empleos y oportunidades para la población.

El punto clave es ¿dónde reubicarlos para que sigan ganándose el pan de cada día? Enviarlos a mercados donde nadie va a comprar no es una solución.

 

Centro de San Salvador convertido en campo de batalla

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