Editorial.23 de Junio. Tomado de Diario Co Latino.
La quema de un autobús con sus pasajeros dentro, en el que murieron carbonizados 14 de sus ocupantes, es un hecho definitivamente repudiable y condenable.
Seguramente, ningún calificativo se apega al dolor y a la consternación que el vil hecho ha provocado, no sólo entre los y las habitantes de Mejicanos, sino a escala nacional, hasta donde las noticias llegaron.
Y es que es tan repugnante el hecho, que el mismo Presidente de la República, Mauricio Funes, no ha dudado en calificar el macabro suceso como un acto de terrorismo.
En efecto, los que ordenaron y ejecutaron la criminal acción buscan precisamente eso, provocar terror entre la ciudadanía honrada, lo cual, por supuesto, es peligroso.
Peligroso porque el miedo puede llevar a varias situaciones igual de peligrosas. Por ejemplo, que la ciudadanía honrada crea que las autoridades no son suficientes para garantizarles la seguridad y que deben tomar la ley en sus manos.
O, que la ciudadanía siga atemorizada, y, además apática, por lo que deja todo a la voluntad de los criminales, independiente de la organización delictiva que hayan adoptado.
Ese terror o miedo, puede llevar también a apoyar medidas irracionales como las que propone ARENA y GANA (ambos por cierto responsables de los niveles de criminalidad hasta hoy alcanzados, cuando fueron gobierno) como la pena de muerte y otras medidas surgidas más al calor de la conmoción que de la reflexión.
Los y las salvadoreñas debemos llorar a nuestros muertos, y pese al dolor profundo, no anteponer las emociones a la razón. Es decir, no hay que buscar las salidas aparentemente más fáciles, sino las más complejas, porque de lo contrario vamos a cometer más errores y no encontraremos solución al problema.
La Policía Nacional Civil ha respondido de forma rápida en este caso, y ya tiene pistas, y ya tiene capturas. Debemos esperar que las investigaciones terminen, y, sobre todo, si se le puede apoyar con más información sería muy pertinente.
Este diario comparte la tesis del IEJES, así lo hemos expresado en editoriales anteriores, que en el tema de la criminalidad, más ajustes entre pandillas o el crimen organizado, hay también un pequeño pero fuerte sector interesado en que se mantenga este clima de inseguridad, para provocar a su vez la ingobernabilidad, que ya parece asomar con las declaraciones de la derecha política.
En tal sentido, el Presidente Funes, quien hasta hoy ha actuado de forma racional, no debe dejarse llevar por las tensiones de esas fuerzas oscuras, ni por los estados anímicos de la población.
Eso sí, hay que dar un golpe de timón, que no solo contribuya a generar confianza, sino seguir golpeando al crimen organizado, pero, con la ayuda de todos y todas.
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