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2010/06/17

Co Latino-El Salvador, socialismo siglo XXI (1) | 17 de Junio de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

 Fredy Ramón Pacheco.17 de Junio. Tomado de Diario Co Latino.

El que tiene un ideal debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores”.
En efecto, la experiencia del siglo XX demostró lo siguiente: las versiones existentes del socialismo, a pesar de sus éxitos temporales (incluso los que se midieron por decenios) no fueron capaces de solucionar, ni en la práctica ni en lo teórico, las tareas de la transición desde la sociedad capitalista hacia una sociedad socialista más eficiente, más justa y humana, más democrática que la capitalista. Esto, junto al desmoronamiento del “sistema socialista” y al debilitamiento de la izquierda en todo el mundo, son los testimonios más importantes de la profunda crisis de la práctica del socialismo a finales del siglo XX.
Pero no es la quiebra, sino precisamente una crisis, pues hoy tenemos el potencial para su superación: tanto en el sentido negativo de una superación de las mutaciones del “socialismo real”, como en el sentido positivo, que requiere ser meditado, de la invalorable, heroica y trágica experiencia de lucha por las transformaciones socialistas. Este análisis definitivamente honesto es el que no son capataces  de hacer algunos sectores de la derecha. Sólo nos dan la versión negativa y quieren tapar el sol con un dedo. Pretendiendo con esta actitud persuadir al pueblo en su lucha permanente por obtener mejores condiciones de vida.
Ante La Primera Declaración de El Salvador, en el Día de los Trabajadores, Sánchez Cerén anunció la vía socialista como meta objetiva en los preceptos ideológicos del FMLN, “siempre que el pueblo salvadoreño decida acompañarnos en ese proyecto”; los voceros de la burguesía criolla y representantes del capital extranjero, pegaron el grito al cielo, corrieron asustados  a los medios de comunicación con las mismas viejas y agotadas etiquetas metiéndole miedo al pueblo con el “coco” del comunismo: Hugo Chávez.
La angustia se apoderó de la Cámara de Comercio, Asociaciones empresariales. La diferencia estriba en que algunos capitalistas no tienen autoridad moral para decirnos qué es lo que nos conviene para lograr una vida digna, equitativa, social  y culturalmente humana, porque ellos solo se han aprovechado, (desde que concibieron el capital como fuente para alimentar su avaricia), de la miseria que ellos mismos van creando en la medida que socavan la integridad moral de los explotados, manteniéndolos al margen de la sociedad, inhabilitados para accesar a los bienes de producción que generan con su trabajo.  Por lo menos tener una compensación digna que mejore realmente las condiciones de vida de su familia y puedan sentirse satisfechos con el sistema.
Esta es la negación de la negación de un sistema oprobioso y desequilibrado, contra la que la población tiene el deber inaplazable de rebelarse, de encontrar una salida urgente. Mientras tanto hay un grupo importante de empresarios salvadoreños que si han entendido las nuevas realidades y tratan de adaptarse a las nuevas políticas, los nuevos esfuerzos que propone el gobierno en la búsqueda de soluciones. Son empresarios que aportan beneficios y son positivos para una verdadera política de “cambiar las cosas para encontrar salida a los ingentes problemas sociales que aquejan nuestro país.
Cuando llega el “monstruo Chávez” al poder en Venezuela, la “Venezuela Saudita”, como era llamada por la inmensa riqueza petrolera, en ese país súper millonario, después de 40 años de gobiernos “democráticos”, el 87% de la población vivía en pobreza extrema. La población buscó entonces una salida desesperada y votó por la única oferta que le proponía entonces el cambio radical, inmediato a las frustraciones populares. ¿Acaso aquí mismo en 20 años pasados podrían señalarnos estos Empresarios y sus incondicionales algún indicio, una leve señal de mejoramiento de la condición humana del salvadoreño: en educación, arte, cultura, vivienda, solvencia económica, medio ambiente, seguridad, prosperidad del agro? ¿Algo que nos permita pensar que es mejor quedarnos con este sistema y seguir acumulando celulares, deudas y asfalto como únicos logros, en vez de plantearnos otra salida al hambre y la miseria moral en que estamos sumidos?
Ese viejo cuento de ahí viene el lobo comunista, ya no sirve de nada. Traer de los pelos a Chávez para amedrentarnos no evitará el avance de nuestro propio proceso de cambio y “si el pueblo lo decidiera”, la construcción de una sociedad más justa, equitativa, que beneficie al pueblo salvadoreño. Y como dijo inteligentemente Mauricio Funes: “No importa que nombre tenga eso”, pero indudablemente vamos en ese rumbo. No podía la sociedad salvadoreña quedarse perpetuamente en un estado feudalista, esclavista per sécula. No hay nada que pueda impedirnos manejar la dialéctica de los tiempos. Humanizar nuestra sociedad, conquistar nuestro futuro. Y... pónganle ustedes señores, el nombre que les guste. Ya el pueblo está conciente de sus derechos y logrará las transformaciones que sean necesarias.
El reto que tenemos nosotros y debemos plantearle a nuestros dirigentes políticos, es buscar nuevas respuestas para las viejas preguntas. ¿En qué consiste la esencia de la crisis de la sociedad burguesa contemporánea en el Salvador y cuáles son ahora las premisas objetivas y subjetivas del socialismo? ¿Es la revolución o la reforma la vía óptima hacia la nueva sociedad? ¿Es el mercado o la planificación democrática la clave hacia la sociedad nueva? ¿Cuál es la fuerza motriz principal de las transformaciones sociales? ¿Sigue siendo esa fuerza la clase de los obreros asalariados?
En todo caso nuestro proyecto transformador no tiene que parecerse al de ningún otro país, pues nuestra idiosincrasia, historia, cultura, geografía y concepciones filosóficas sobre la vida son totalmente diferentes. En lo único que nos parecemos al resto de Latinoamérica es en la sostenida historia de explotación de que hemos sido víctimas y la miseria a la que nos han enterrado los que han detentado el poder durante más de quinientos años; el único sentido en que tenemos la insoslayable tarea de unirnos a los otros pueblos es en la solidaridad, la integración de nuestras luchas.

El Salvador, socialismo siglo XXI (1) | 17 de Junio de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

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