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2010/06/15

Co Latino-El gobierno del cambio y la Universidad de El Salvador | 15 de Junio de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

Carlos Gregorio López Bernal.15 de Junio. Tomado de Diario Co Latino.

Al concluir el primer año de gobierno del presidente Mauricio Funes, en peculiar e interesante sociedad con el FMLN, se volvieron nota común las evaluaciones; algunas muy sesudas y objetivas, muchas hechas más bien con el hígado o el corazón, dependiendo de las simpatías o antipatías de los analistas hacia el actual gobierno.
Cómo ya es costumbre, la Universidad de El Salvador pasó totalmente desapercibida. No dijo nada, y tampoco dijeron nada sobre ella. Este hecho en sí mismo es un indicador de cómo anda la institución. Muy al margen de la realidad nacional y de los procesos que dinamizan la vida social, sobrevive en la rutina y el acomodamiento, auto consolándose y justificándose en la falta de recursos y de apoyo.
Al igual que muchos salvadoreños que fueron marginados durante los veinte años de gobierno de ARENA, la UES esperaba mucho del nuevo gobierno. Al concluir el primer año, “la Universidad sigue a la espera del cambio”. La expresión no es gratuita, la UES espera que las cosas cambien, pero no hace mucho por cambiarlas.
Con excepción de las administraciones del Dr. Fabio Castillo y de la Dra. Rodríguez, las anteriores y la actual en particular se han limitado a exigir más presupuesto, demanda obviamente legítima, pero que pierde sentido porque la UES exige sin proponer. Contar con un presupuesto apropiado es necesario, pero más importante es tener un proyecto de desarrollo académico; y hace rato que la UES carece de él.
Un gobierno como este, que ha tenido que lidiar con los efectos de una crisis económica, agravada por la irresponsable gestión de la administración anterior, tiene que ser muy cuidadoso en la asignación de recursos. Es lógico entonces que deje en un segundo plano las exigencias de una institución que no presenta planes de desarrollo, que se caracteriza por la ineficiencia administrativa y por la falta de una cultura de evaluación.
Aún más grave, escudada en una malentendida autonomía, la UES puede reorientar los fondos recibidos, por ejemplo, refuerzos presupuestarios a rubros muy diferentes a los destinados originalmente, como ha sucedido recurrentemente con los fondos asignados a investigación.
Lo anterior no exime de responsabilidad a los actuales gobernantes. Es cierto que la UES no les presenta proyectos, pero tampoco ellos se los exigen. Es evidente que no quieren tocar el problema y dejan a la Universidad vegetar en la incuria y el acomodamiento. Se olvidan de que como institución pública se financia con los impuestos que pagan los salvadoreños, por lo tanto está obligada a hacer un uso eficiente y transparente de esos recursos.
La actual situación de la UES es preocupante. Seguramente que a muchos les parecerá inaudito, pero desde hace varios meses no se cuenta con servicio telefónico.
En pleno siglo XXI, es imposible comunicarse con la mayoría de dependencias universitarias. El servicio de internet es terriblemente deficiente, al grado que muchos nos hemos visto forzados a contratar individualmente internet inalámbrico.
El estado de edificios, aulas y áreas verdes es deplorable; la basura y suciedad saludan a cualquier visitante que llegue al campus central. Esto a pesar de contar una numerosa planta de ordenanzas y conserjes, muy bien pagados si se compara su salario con lo que podrían ganar afuera por el mismo trabajo, pero que pocas veces cumplen con sus obligaciones. Por si fuera poco, individuos petrificados en el tiempo se dan a la tarea de manchar edificios con consignas trasnochadas y carentes de sentido, que hacen parecer a la institución una especie de parque jurásico de la ideología.
En general, las aulas de la UES son deprimentes, mal pintadas, sucias, faltas de iluminación y con pupitres desvencijados. Gracias al ingreso masivo de todos los años, previo cierre y toma de la UES, en un aula de 50 estudiantes se amontonan 80.
Es casi imposible que los maestros cuenten con una mesa donde colocar equipos audiovisuales; hay que instalarlos haciendo milagros de equilibrio sobre cualquier pupitre ascendido a centro multimedia por la necesidad. Curiosamente, un buen número aulas está en manos de las organizaciones estudiantiles que pululan en la UES, muchas de ellas son simples locales de negocios de fotocopias y espacios de “sociabilidad” de los privilegiados asociados. Hay que reconocer sin embargo, que algunas asociaciones no carecen de solidaridad y espíritu académico; en ocasiones “prestan” las aulas para que se impartan clases.
Por cierto, una de las medidas que anunciaron las autoridades después del último cierre de la UES, fue organizar un foro en el que se iba a discutir a profundidad el problema de nuevo ingreso a fin de proponer soluciones definitivas. Seguramente que organizar ese evento requiere una logística similar a una cumbre de las Naciones Unidas, porque aún no arranca.
Seguramente no arrancará, pero se volverá a proponer el otro año, después de la ya tradicional toma en demanda de ampliación de cupos.
Ya está por finalizar el primer ciclo de este año, del cual se perdieron dos semanas por la toma que efectuaron los estudiantes de nuevo ingreso. Posteriormente se perdieron dos días a causa de la emergencia de la tormenta Agatha; por si fuera poco, se suspendió clases el lunes 7 para celebrar el ascenso del equipo de fútbol de la UES; después alguien se dio cuenta de que no se había planificado la celebración y la pospusieron para el miércoles 16, con nueva suspensión de clases.
A falta de éxitos académicos, bien está celebrar otras cosas. Hacía rato que el rector no aparecía en los medios de comunicación, hoy reapareció feliz y realizado. Que se perdieron dos días más es cierto, pero la causa es buena. Al final de cuentas, la UES es del pueblo, y este no tiene cómo pedirle cuentas.
La lista de problemas podría alargarse, pero no es ese el objetivo. Se muestran unos cuantos solo con el fin de ilustrar y replantear la cuestión planteada inicialmente. ¿Qué ha significado el “gobierno del cambio” para la UES? Objetivamente nada; la Universidad sigue igual. Así como están las cosas, podrán venir cuatro gobiernos más de izquierda y todo seguirá igual.
En el momento oportuno, y sobre todo para evitar confrontaciones y desgaste político, se le dará un incremento presupuestario, que será invertido prioritariamente en salarios, en algunas edificaciones, y cositas por el estilo. Mientras tanto, el país seguirá sufriendo la carencia de una universidad pública que además de dar educación a los menos privilegiados, investigue y produzca conocimiento.

El gobierno del cambio y la Universidad de El Salvador | 15 de Junio de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

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