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2010/07/15

LPG-Un libro único, una lectura salvadora

 A lo largo de la historia, escritos de diversos pensadores han acompañado el desarrollo de la humanidad. La República de Platón o la Estética de Aristóteles en tiempos antiguos, el Príncipe de Maquiavelo o Elogia de la Locura de Erasmo de Rótterdam durante el Renacimiento; y, en la época moderna, el Lobo Estepario de Herman Hesse o El Capital de Carlos Marx.

Escrito por Carlos H. Rivas.16 de Julio. Tomado de La Prensa Gráfica. 

Son libros cuyas ideas han influido en la humanidad, escritos por hombres de su tiempo, que han querido ser una respuesta a las preocupaciones del ser humano.

Sin embargo, por muy positivas que hayan sido, al correr del tiempo las ideas plasmadas en ellos han sido superadas o han pasado de moda.

Pero, hay un libro que ha superado todas las pruebas del tiempo y acompañado a la humanidad desde su creación, cuyas verdades permanecen y han ayudado a la liberación de millones de hombres y mujeres, que gracias a su enseñanza encontraron el rumbo de sus vidas y la fe para hacer de este un mundo mejor. Hablo, por supuesto, de la Biblia.

La permanencia y validez del escrito bíblico, para quienes creemos en Jesucristo, se sustenta en la sempiterna sabiduría de su autor, Dios mismo. Sin embargo, más allá de esa realidad para nosotros irrebatible, la Biblia, su circulación, lectura e influencia, está marcada por su singularidad, características y hechos que hacen de ella un libro único.

Escrita en diferentes lugares por 40 autores de todas las clases sociales, a lo largo de 60 generaciones durante un período de 1,600 años, la Biblia, pese a la variedad de escritos que contiene, no es, como algunos sostienen, una simple antología de literatura histórica, sino la verdadera historia, la profecía y el camino que lleva al hombre a su redención por Dios.

Desde la impresión formal de la Vulgata Latina en los talleres del impresor Gutenberg, la Biblia es el libro más leído, traducido y publicado. Solo entre 1950 y 1960, para poner un ejemplo, 3,000 especialistas trabajaron en su traducción.

Sin embargo, más que esos datos cuantitativos, muy significantes además, es destacable la supervivencia de la Biblia y de las enseñanzas que contiene. El tiempo, la persecución y las críticas no han hecho la más mínima mella en el texto bíblico, y la sabiduría que norma la conducta y dota de un alto grado de moral a quienes encuentran en ellos una luz para caminar entre las sombras de la realidad social y espiritual se mantiene firme y fiel a sí misma y a las criaturas de la creación.

¿Qué ha hecho de la Biblia este portento de singularidad? Sobre todo, las enseñanzas que en ella brotan como de un hontanar de luz, que entra por los ojos a través de la lectura y penetra en el corazón, revolucionando sentimientos y transformando las mentes. Wilbur Smith, en “El libro incomparable”, escribe: “Sea cual fuere la idea que tengamos respecto a la autoridad y el mensaje presentado en el libro que llamamos la Biblia, existe consenso unánime de que en muchos sentidos este es el más notable volumen que se haya producido en estos cinco mil años”.

No me cabe duda, pues, que la Biblia es un texto único cuya lectura en los centros educativos es necesaria. No, como lo he dicho en otras ocasiones, por imposición, ni simples y políticamente interesados decretos que no responden a un interés real por dotar a nuestra sociedad del respaldo moral que el Libro Sagrado transmite, sino porque en ella nuestros jóvenes pueden encontrar un paradigma de conducta basada en el respeto, la igualdad y el amor a Dios y a nuestros semejantes.

Un libro único, una lectura salvadora

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