Comentarios mas recientes

2010/07/28

:: OBSERVADOR POLÍTICO - Herencia fascista-www.elsalvador.com ::

 Salvador Samayoa. 29 de Julio. Tomado de El Diario de Hoy.

Los actos de la "Coordinadora de Solidaridad con Cuba" ocurrieron el pasado domingo.

EDH le ha dedicado espacio informativo durante tres días seguidos, de lunes a miércoles, a la participación de niños organizados en un movimiento de "Pioneros Socialistas de El Salvador".
Otros medios no han prestado ni la mínima atención, como si no fuera al menos extraño -no digamos preocupante- ver a niños, algunos ya creciditos, pero otros todavía muy pequeños, celebrando el 57 aniversario del asalto de Fidel Castro al cuartel Moncada o recibiendo a la señora esposa del ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya.
El problema con estos eventos no es la solidaridad con Cuba. Ojalá fuéramos mucho más solidarios de lo que somos con el pueblo cubano, con cualquier otro pueblo o con nuestros propios compatriotas en casos de tragedias o desastres naturales, o en cualquier situación que demandara nuestro apoyo.
El problema es que "celebrar" o conmemorar el asalto al Moncada no tiene absolutamente nada que ver con la formación de valores y actitudes de solidaridad. Es un acto puramente político, de adhesión a la ideología socialista y de simpatía, lealtad o subordinación al régimen y al partido comunista de Cuba.
A participar en actos como ese tiene derecho, por supuesto, cualquier ciudadano, siempre que tenga la fortuna de vivir en un país libre, pero debiéramos reservar esa prerrogativa a los adultos, por muchas y muy buenas razones.
Según la información disponible, el movimiento de "pioneros" de El Salvador nació en Soyapango hace 10 años -lo dicen las camisetas de los participantes- y se ha extendido desde entonces a grupos muy pequeños en otros municipios de San Salvador.
Es probable que el movimiento haga actividades lícitas y hasta beneficiosas para los jóvenes, algunas por cierto aprovechando las necesidades de tratamiento médico de los sectores más vulnerables. Eso sería siempre discutible, pero aceptable. El problema está en la manipulación política de los niños. Y eso ya no es aceptable.
A los niños hay que protegerlos. Ese debiera ser un mandamiento sagrado para cualquier adulto sano, sin excusas, sin excepciones y sin paliativos. Y cuando hablamos de protegerlos, en este caso, no tratamos de evitarles la contaminación de la realidad, sobre todo cuando ya están en edad escolar propicia para comenzar a conocer y analizar los problemas sociales.
Pero eso debe hacerlo la escuela, con límites y regulaciones adecuados. La manipulación política, en cambio, es como una violación. No tiene el componente de la violencia física, pero es de igual manera un abuso, un imperdonable aprovechamiento de la inocencia de los niños y de la confianza que ellos depositan en los adultos.
¿Qué coño puede saber un niño pequeño de la discusión entre capitalismo y socialismo? ¿Cómo puede discernir o discriminar quién le miente o le dice la verdad? ¿Cómo puede sospechar siquiera que hay gente que no dice la verdad, sobre todo si son familiares o allegados a la familia? En "youtub" hay imágenes patéticas de una niña de 7 años que memorizó y repitió como lora un discurso complicadísimo sobre el ALBA y el ALCA, para terminar agradeciendo a Chávez por la alternativa bolivariana. Y Chávez lo celebró, por supuesto, y los militantes aplaudieron y el imbécil de su padre se sintió orgulloso.
La manipulación política de los niños es repudiable en cualquier circunstancia y contexto, incluso cuando las actividades parecen más genuinas o menos manipuladas. Hace pocos meses vimos a centenares de niños palestinos protestando junto al paso fronterizo de Rafah contra el bloqueo de Israel y Egipto.
Esos niños habían sufrido en carne propia la mayor ofensiva militar sobre la franja de Gaza. Más aún, habían visto morir tal vez a centenares de niños como ellos y, sobre todo, tenían necesidades que se podían satisfacer permitiendo el paso a los convoyes humanitarios. Su exigencia era genuina, y aún así, no dejaba de parecer repugnante la alargada sombra del movimiento islamista Hamas como organizador de la protesta.
El movimiento "Ciudadanos" de Cataluña lanzó hace poco una denuncia cargada de indignación contra los manipuladores que preguntaron en una encuesta a niños de 10 y 11 años si Cataluña debía ser independiente de España.
Ese -dijeron- es "un comportamiento pedagógico más propio de una escuela franquista que de una escuela democrática". Así se comportan los manipuladores "nacionalistas", pero también los socialistas: En Venezuela, el ministro de educación declaró sin tapujos: "Sí, estoy politizando la educación… ¿y qué?".
Esta es una herencia fascista. En eso son iguales los comunistas y los fachos. La única diferencia es que Hitler era un poco más considerado en materia de manipulación de la infancia, porque la edad mínima para pertenecer a las juventudes hitlerianas se fijó en los 10 años, aunque fue mucho menos escrupuloso con la edad mínima para matar a los niños o para torturar a sus padres.
La manipulación política de los niños es una herencia fascista y es, sin duda, una práctica abominable. Es difícil comprender qué clase de fracasados, impotentes o acomplejados pueden regocijarse por estar promoviendo y logrando que los niños adquieran a esa edad y de esa manera la "conciencia socialista". A ver si escuchamos alguna palabra reconfortante del ministerio de educación o de UNICEF.

:: OBSERVADOR POLÍTICO - www.elsalvador.com ::

1 comentario:

  1. Muy objetivo análisis. Lástima que nuestro glorioso Ministro de Educación no conoce la LEPINA y apoya a los promotores de niños ideologizados y sus proyectos de indoctrinamientno infantil.

    ResponderEliminar

Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.