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2010/07/15

LPG-No robarás ni los impuestos

Dios entregó a Moisés sus mandamientos, que debe de cumplir la humanidad, entre ellos está “No robarás”.

Escrito por Luis Gómez Zárate.16 de Julio. Tomado de La Prensa Gráfica. 

Los impuestos también tienen origen divino: en el Éxodo se relata cómo Yahvé ordenó a Moisés la construcción de un santuario, y para dicha edificación se estableció un impuesto voluntario que se pagaría en oro, madera de acacia, telas y piedras preciosas. Manejó Moisés, con acrisolada honradez, el referido impuesto.

En la Edad Media, los Caballeros cobraban un impuesto de seguridad a las personas que vivían alrededor de sus castillos, para defenderlos de ladrones y saqueadores; los fondos de ese impuesto se manejaron con efectividad, pues para ser Caballero era fundamental tener moralidad notoria.

La moderna concepción del impuesto ha revaluado la antigua teoría del beneficio particular, y le ha dado una orientación de carácter social, por medio del cual se suministran al Estado recursos adecuados para la realización de sus fines.

La mayor fuente de ingresos del Estado proviene de los impuestos que el pueblo paga para mantener los servicios públicos. Los impuestos contribuyen a la distribución de la riqueza ya que una buena parte de los ingresos que recibe el Estado, por ese concepto, se utiliza para beneficiar a muchos, que no pagan impuestos o que pagan poco. Para la empresa, el Gobierno resulta ser el socio que sin aportar capital ni esfuerzos directos participa en la ganancia del negocio.

En El Salvador, la teoría fiscal moderna, conocida como “guanaca”, sostiene que los impuestos que paga el pueblo no son para su beneficio, sino para los gastos suntuosos de los funcionarios, como vehículos nuevos, relojes Rolex, trajes Hugo Boss, lociones Armani, puros hechos a mano con un sello MF, y otros sirven para aumentar los fondos mutuos, que los tienen sin ningún temor, pues en la actualidad se presentan combos tentadores como: “Robe Hoy y Mini Juicios Mañana”.

Los impuestos sirven para financiar el presupuesto nacional, que debe ser equilibrado. Mauricio Funes declaró públicamente en diciembre de 2009 que con la reforma fiscal se aumentarían los ingresos en 200 millones de dólares; pero a 6 meses de vigencia del presupuesto, se dice que no hay dinero para nada, la pregunta obligada es ¿qué se hizo el dinero de los impuestos? Lo grave y lastimoso es ver niños, ancianos, enfermos graves, recorrer kilómetros, pasar consulta médica y decirles “no hay medicinas”.

Mientras tanto, se gasta el dinero abriendo embajadas en países que no reportan ningún beneficio para El Salvador, como Cuba; además se hará un cuantioso gasto en el viaje que Mauricio Funes realizará acompañado de una “tanatada de” y los empresarios que lo acompañen deberán ser calificados como apátridas, a visitar al comunista Fidel Castro, quien violó gravemente la soberanía nacional al enviar un comando cubano a destruir el Puente de Lempa, orgullo salvadoreño.

Y ¿esta es la opción por los pobres? Esta frase invita a una carcajada. En Seguridad, hoy se necesita un nuevo impuesto; hicieron un escándalo con las escuchas telefónicas, ahora no hay fondos para implementarlas. Cada salvadoreño debe velar hoy por su seguridad.

Una edición completa de LA PRENSA GRÁFICA no sería suficiente para señalar las deficiencias por falta de capacidad y de fondos ya presupuestados, de la administración de hecho de los comandantes y Mauricio Funes, aunque la mayoría la señalamos como desastrosa, pues lleva al caos a El Salvador.

Además el endeudamiento es enorme, los informes de las calificadoras de riesgo establecen que El Salvador llegó al límite de su endeudamiento, por lo que podemos tener graves problemas y esto puede ser un pretexto para recurrir abierta y menesterosamente a los fondos de Chávez.

No robarás ni los impuestos

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