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2010/07/05

LPG-LA BIBLIA obligatoriedad de su lectura genera dudas

La obligación para los centros educativos públicos de leer la Biblia todos los días, al menos 10 minutos, ha puesto a políticos, juristas, líderes religiosos, docentes, padres de familia y hasta a los mismos estudiantes en una rueda de opiniones diversas con pocos puntos en común. Uno de ellos: nadie hizo una consulta previa.

Escrito por Fernando Romero.06 de Julio. Tomado de La Prensa Gráfica.

“El decreto no dice qué Biblia se leerá, ni qué pasajes, ni quiénes serán los encargados de hacerlo.”

María Palacios, docente

“Voy a pedir que mi hijo no entre. Somos católicos y eso va a ser para meter otras ideas a los niños en la cabeza.”

Flor Castellanos, madre de familia

“Buscar a Dios es personal, no lo decide el Gobierno. Hubieran preguntado antes qué pensamos.”

Estudiante de primer año de bachillerato

Leer la Biblia en los centros escolares de forma obligatoria ha producido una serie de reacciones desde distintas áreas, la mayoría con dudas de la medida que 45 diputados aprobaron la semana pasada y que muchos consideran inconsulta.

Al menos así lo creen varios docentes en los centros educativos que fueron consultados respecto del decreto legislativo, que pronto deberá ser vetado o aprobado por el presidente de la República, Mauricio Funes.

La mayoría de maestros tiene el punto de vista de que la medida, así como se lee en el decreto, generará más conflictos internos en los centros escolares, aparte de los que ya sufren, debido a la diversidad religiosa de sus estudiantes. Tampoco, dicen, tienen aún una guía metodológica o “una lista de pasajes bíblicos” que podrán ser leídos sin causar polémica, según las perspectivas religiosas.

“La medida es complicada. Es buena, pero sería muy complejo implementar la lectura sin que no haya conflictos. Algunas familias tienen mucho arraigo a ciertas iglesias. Debería haber sido mejor pensado el decreto. Entiendo que es para frenar la delincuencia, pero no creo que sea lo más conveniente”, opinó Miguel Antonio Muñoz, profesor de bachillerato en una escuela de La Libertad.

Muñoz es de la idea, así como muchos de sus colegas, de que las escuelas necesitan más proyectos de integración de los jóvenes, en los que se pueda ver lo negativo de la violencia y que se pueda aportar valores positivos. “Este decreto podría ser para querer tapar el sol con un dedo”, dijo el docente.

Otro punto que comparten los maestros consultados es la incertidumbre de “cuál Biblia se leerá”, “qué pasajes de la Biblia se podrán leer” y si serán ellos los que deberán hacer las lecturas o serán enviados de las iglesias.

“Yo estaría de acuerdo siempre y cuando me aclaren todo eso y que de verdad no va a haber nada de ‘andar ganando almas’, porque otro conflicto va a ser ese, el de las religiones”, dijo María Palacios, maestra de primer grado del Centro Escolar Walter Soundy.

El problema de las religiones, como lo describe la docente, será abordado por los miembros de iglesias en el Consejo Nacional de Educación (CNE), como aseguró el ministro de Educación, Salvador Sánchez Cerén, quien apoya la medida, aunque los diputados de su propio partido se hayan negado a dar sus votos para el decreto.

Sánchez Cerén se comprometió el domingo pasado a establecer un trabajo conjunto con representantes de las iglesias católicas y evangélicas a través del CNE, para garantizar que no se tratará de promover ninguna religión.

Pero para los padres de familia no es suficiente el compromiso anunciado por el ministro y se sujetan a lo que sus líderes religiosos opinan de forma pública.

Por ejemplo, los padres de familia que fueron consultados en San Salvador y La Libertad se dividen en dos opiniones, así como en religiones. Los padres católicos adelantan desde ya que no permitirán que sus hijos estén presentes durante las lecturas (el decreto lo permite en su tercer artículo), ya que “esos espacios van a ser aprovechados por los evangélicos para promocionar sus iglesias y tener más gente”. Igual posición tuvo el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, el domingo pasado.

Mientras tanto, los padres de la Iglesia cristiana evangélica están en total acuerdo con la lectura de la Biblia en las escuelas, ya que “es una bendición que los niños se acerquen a Dios desde pequeños, y conociendo a Dios conocen el bien y previenen la violencia”.

Ellos coinciden con la visión de los pastores de las iglesias como Mauricio Navas, de la Iglesia del Camino, quien lo ve como logro.

Por último, la opinión de los estudiantes, sobre quienes impacta de forma directa la medida, tienen muchas dudas y quejas.

“Está bien que se lea la Biblia, pero no obligados. Es que buscar a Dios es personal, no lo decide el Gobierno. Hubieran preguntado antes qué pensamos”, lamentó una estudiante de primer año de bachillerato en Ayutuxtepeque.

“Ahora buscan acuerdo cuando ya es obligación”, se quejó.

LA BIBLIA obligatoriedad de su lectura genera dudas

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