Comentarios mas recientes

2010/07/10

EDH-Vale infinito

Carlos Mayora Re.10 de Julio.Tomado de El Diario de Hoy.

Siempre es mejor defender las convicciones en base a principios, sin descalificar de antemano a quienes pueden pensar distinto, ni mucho menos tratarlos de ignorantes sin ni siquiera haber intentado comprender no sólo lo que dicen, sino por qué lo dicen.

Si alguien se siente en capacidad de decidir quién tiene derecho a vivir o quién no lo tiene, y lo hace partiendo de que las cosas son como a él le parecen, es lógico que presente incoherencias, principalmente para quienes, como quien escribe, piensan que la vida (y me refiero específicamente a la vida humana) está muy por encima de la capacidad personal, social, o política de decidir sobre ella.

La violencia sigue engendrando violencia, aunque se haga con la ley en las manos. Y reeditar la pena de muerte sería un modo de auspiciarla.

Si se está convencido de que el valor de cada vida es infinito, que la vida da sentido a todos los valores, y que el derecho a vivir es fundamento de todos los derechos humanos, se puede comprender que en caso de conflicto ético, sólo se pueda ceder cuando se contraponen valores del mismo peso específico.

Pero, si alguien se siente en la capacidad de decidir quién merece o no vivir, las contradicciones estarán a la vuelta de la esquina: como cuando se ataca apasionadamente el aborto, a la vez que con el mismo fervor se postula la aplicabilidad (sin importar si es condicionada o no) de la pena de muerte.

Precisamente, intentando comprender a quienes propugnan la pena de muerte como solución para lograr la paz social en nuestras circunstancias, y dejando de lado a quienes en apariencia lo hacen por fines electoreros, encontré un párrafo que describe al defensor de la vida en el Siglo XXI. No me he resistido a transcribirlo porque, aunque extenso, es rico e iluminador:

"Un defensor de la vida en el Siglo XXI, probablemente, encarna ciertas actitudes integradas con armonía. Entre otros muchos ejemplos, apoya la ampliación de derechos, sobre todo de los más débiles.

Se opone a todo lo que atenta contra la vida, como la guerra, la pena de muerte, la eutanasia, la violencia contra las mujeres, el terrorismo, el aborto y el hambre. Argumenta que el consenso social de prácticas aberrantes, como la esclavitud durante siglos, no atenúa su perversión. Defiende que cada uno es dueño de su cuerpo, pero no del que tiene al lado, ni dentro. Propugna el respeto hacia los animales y condena las barbaridades cometidas contra ellos. Se implica en la defensa del medio ambiente. Aplaude a su gobierno cuando consigue reducir las muertes por accidentes de tráfico. Recuerda a los fanáticos que no se puede obligar a nadie a hacer el bien, que no hay pecador sin futuro ni santo sin pasado, que difícilmente cree en Dios quien desprecia la libertad. Escucha más que habla y comprende más que condena. Prefiere el si al no, el y al pero, el también al tampoco, el premio al castigo, el más al menos. El defensor ideal reconoce que también yerra y, precisamente por eso, si se equivoca, procura que sus errores sean nuevos".

Pero… ¿ese defensor de la vida es un personaje ideal o es posible encontrarlo en la vida ordinaria? Claro que existe, porque el principio que fundamenta todo su pensamiento, el criterio bajo el que analiza todas las situaciones, es firme y claro: no hay valor humano por encima del de la vida, ésta es el derecho primario sin el cual no hay ningún derecho, es la vara que mide todo y que no puede ser medida por nada.

elsalvador.com :.: Vale infinito

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.