Eduardo Torres.10 de Julio.Tomado de El Diario de Hoy.
Sudáfrica 2010 será historia dentro de dos días. Decenas de anécdotas, gratos recuerdos, enorme respiro para el mundo entero en época de vacas flacas, muy flacas. Muchas cosas quedaron atrás durante este mes de fiesta. Brasil 2014 está ya a la vista, ¿y nuestra Selección Nacional de Fútbol?: bien, gracias. Tras el "logro" de haber acumulado experiencia en la eliminación para el Mundial que mañana termina, no renovamos contrato a Carlos de los Cobos; los jugadores con mayor potencial que de ese equipo salieron al exterior están de regreso. Falta hibernar año, año y medio para luego volver a improvisar para la siguiente eliminatoria. Inglaterra, en los días subsiguientes a su eliminación del Mundial, anunció: Fabio Capello sigue. En fin, es la diferencia entre el mundo en subdesarrollo y el desarrollado. Pequeña gran diferencia.
Resaca aparte para miles de aficionados del nuevo campeón mundial, mi corazón está con España pero independiente de quienes celebren mañana, de regreso todos a las actividades productivas desde este próximo lunes, con renovados brillos, ya que con la competencia deportiva más popular que cada cuatro años celebra el planeta, es evidente que baja la productividad global. Y vaya que hay razones para volver a ser lo más eficientes posibles en las actividades productivas de cada uno, porque cuando importantes indicadores --digamos en la economía estadounidense--, presagiaban que menguaba la crisis, los sucesos en la zona euro y otros indicadores en Asia y en los mismos Estados Unidos hacen ver que continúa latente la amenaza de que no hemos salido todavía de la peor crisis en ochenta años.
En cuanto a nuestro país concierne, pues muy poco es lo que se está "moviendo" en lo que a economía respecta y empeoran los efectos en la vida de las empresas, las familias, las personas; lo que ha sucedido es que han sido tan dramáticos los hechos en el ámbito de la seguridad ciudadana, que no ha habido capacidad en la sociedad, como ente colectivo, de poder lidiar con diferentes temas a su vez. La barbarie con que fueron asesinados ciudadanos españoles en su residencia en la Colonia Utila, de Santa Tecla, la madrugada del domingo 20 de junio, sólo pudo haber sido eclipsada en lo que a información se refiere, con lo sucedido a primeras horas de la noche de ese mismo día, con la quema del microbús en Mejicanos, pasajeros adentro.
La sana discusión y hasta la emoción que algunos sectores han puesto al decreto aprobado en la Asamblea Legislativa sobre la lectura de la Biblia en las escuelas --una buena idea mal ejecutada--, refleja desde mi punto de vista la necesidad que toda gente de bien tiene por hacer algo para que podamos salir adelante como país. En otras palabras, es un ¡basta ya! No podemos, ni debemos, observar atrocidades semejantes y actuar como si nada pasa. El Salvador requiere de acuerdos básicos, de entendimientos comunes para tratar con la inseguridad existente; para generar confianza y tratar de sortear la difícil situación económica del país en general y en lo particular, de quienes más lo necesitan. Para hacer prevalecer la ley, la moral y el orden.
Tras el enorme respiro que le brindó al mundo el mes de competición futbolística, es hora de aspirar más alto en nuestro país en la solución de los problemas que agobian a los salvadoreños. Dios, ciertamente, cambia corazones y todo lo puede. Pidámosle a Él, cada quien en su interior, que nos ayude a retomar el rumbo.
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