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2010/07/22

LPG-Una mejor ciudad

 Cuando asumió el mando el alcalde de San Salvador, supo que las arcas municipales estaban en rojo, que las deudas excedían los $32 millones y que tendría que ingeniárselas para llevar a cabo las propuestas que le llevaron a conquistar la silla edilicia.

Escrito por Elena María de Alfaro.22 de Julio. Tomado de La Prensa Gráfica.

 

Inició su labor decorando los pasos a nivel, pintando y repintando paredes llenas de grafiti, mejorando las paradas de buses poniéndole techos y sillas, aumentando la flota de personas que integran el CAM. Le siguieron las Campañas de Renovación Urbana que se realizan en diferentes distritos y que tienden a mejorar las instalaciones en los parques y áreas de juego, así como arreglar lámparas y señalizar aceras, entre otros. Asimismo, la alcaldía está llevando a cabo festivales de arte, con lo que se busca no solamente promover la cultura, sino generar ingresos para los citadinos. Adicionalmente, celebran festivales itinerantes permanentes en las plazas Gerardo Barrios y Libertad, donde las personas aprenden a pintar, a tejer y a elaborar artesanías.

Hace algunas semanas, el alcalde Quijano junto con sus colaboradores de la municipalidad de San Salvador emprendió la difícil labor de devolver las aceras al peatón, las calles a los automovilistas, las ventas a los mercados, los edificios históricos de nuestra ciudad a los salvadoreños y sus visitantes.

Hasta la fecha, además de retirar las ventas callejeras de los alrededores de los hospitales, ha pintado las paredes de todos esos edificios, sean estos públicos o privados. Esta acción junto con el ordenamiento alrededor del Campo Marte son pequeños avances para el complejo compromiso que se ha planteado la alcaldía. Los que están a cargo de ejecutarlos saben que no es fácil, puesto que por su situación económica, su pobreza, la falta de trabajo y oportunidades, por su poca educación o capacitación, se han convertido en vendedores ambulantes. Por lo tanto, se ha tenido que censarlos y buscar soluciones para reubicarlos, además de coordinar el transporte para trasladarlos; esto, en adición a lo difícil que ha sido ponerse de acuerdo entre la municipalidad, los vendedores y sus dirigentes.

Un ordenamiento como el iniciado requiere de la firme decisión de los que tienen la ejecución bajo su responsabilidad, de los políticos y de la colaboración de ciertas dependencias del Estado. También precisa de nuestra cooperación como peatones, vendedores y comerciantes, automovilistas y motoristas, empleados, empresarios y profesionales.

Comencemos por evitar botar la basura en la calle. Si deseamos tener una ciudad ordenada y reducir los accidentes, compremos en los lugares asignados por las alcaldías, bien sea en mercados o en plazas. Y hablo en plural, puesto que hay otros alcaldes como el de Santa Tecla e Ilopango que están siguiendo los pasos a su homólogo de San Salvador. Como ciudadanos responsables, procuremos estar al día con el pago de los impuestos municipales.

Todos tenemos derecho a disfrutar y pasear por el centro de nuestra capital, San Salvador, a sentirnos orgullosos de su belleza y a conocer la historia que esta encierra. Por el momento, nuestro centro permanece tapado entre mantas, techos de cartón o de lámina; las construcciones y las obras de arquitectura de antaño están en franco deterioro y recubiertas con gruesas capas de hollín. El ruido de los buses es ensordecedor y en medio del desorden creado por las ventas informales que se han tomado las aceras y la mitad de las calles se desplazan los ladrones y narcotraficantes en búsqueda de sus víctimas.

Somos lo que decidamos ser, somos lo que pensamos y lo que queremos ser. Si deseamos cambiar nuestra ciudad y nuestro entorno para hacerlo más placentero, seguro y agradable, debemos comenzar por cambiar nuestra actitud negativa y apática hacia nuestro municipio, hacia nuestro país. Dejemos de exigir a otros que hagan aquello que nos corresponde hacer a nosotros mismos o que requiere la colaboración de todos. El Salvador es único. Sintámonos orgullosos de ser salvadoreños. Cuidemos nuestra patria y desde ya, trabajemos juntos para construir un mejor futuro.

Una mejor ciudad

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