La seguridad es prioridad nacional. La realidad así lo exige. La sociedad así lo requiere.
Escrito por Gabriel Trillos.04 de Julio. Tomado de La Prensa Gráfica.
El país así lo necesita. La ola criminal demanda un bloque de unidad real de todos en defensa de los ciudadanos; una actitud madura y sensata de los distintos entes, sean estos partidos políticos, gremiales de la empresa privada, tanques de pensamiento, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación, iglesias, universidades y muchas otras más. Eso sí, una unidad de acción y no de palabras; una unidad con visión de país y no ideologizada, una unidad en que haya aportes de altura y crítica constructiva y funcionarios ejecutores y eficientes.
La seguridad hoy por hoy demanda firmeza de acciones y decisiones tomadas con valentía y rapidez. Tal como lo hemos planteado en otras ocasiones, un día más de discusión, debate y enredos de asesores de escritorio es un día más de ventaja para los criminales y un día más para el luto en por lo menos 13 familias salvadoreñas.
Tras el 20-J, se han escuchado una serie de propuestas con muy buenas intenciones y que dibujan con claridad formas efectivas de controlar en el inmediato plazo la actividad de diferentes grupos delincuenciales, entre estos, las pandillas. Se tienen los planes expuestos por ARENA; se tienen las propuestas hechas por el alcalde de Santa Tecla, Óscar Ortiz, del FMLN; se tienen las propuestas que en su momento han hecho organizaciones como la Cámara de Comercio; se tienen los planes que el mismo Ministerio de Defensa ha impulsado al interior del Gobierno; y se tiene una serie de acciones que las diferentes entidades gubernamentales relacionadas con el Gabinete de Seguridad han expuesto en público, pero que no se han puesto en marcha.
La verdad es que ideas y propuestas no han faltado, ha hecho falta un poco de lo que sí hay ahora, de convicción y actitud política para hacer lo que se tiene que hacer, hacer lo que se debe hacer.
En el pasado programa del debate periodístico de 8 en Punto, yo planteaba que el presidente Mauricio Funes estaba en una situación parecida a la que enfrentó el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, cuando se encontró con un país arrodillado por los narcos y por la guerrilla. Uribe hizo un llamado a la unidad nacional e impulsó y encabezó personalmente fieros y firmes planes de seguridad a costa de algunas críticas de sectores ortodoxos pero con el aval de una nación. Y allí están los resultados. Colombia es hoy una economía pujante; destaca además por importantes programas sociales, por una descollante actividad en el turismo y la moda internacional, y varias de sus ciudades se mantienen en lista de atractivas metrópolis de negocios, aventura, ocio y entretenimiento. Se tienen ejemplos como el de Brasil, en donde Lula da Silva sacó a varias ciudades de las garras de la criminalidad, y ahora son ciudades de impresionante brillo; Brasil es un país de pujanza y líder mundial. Tenemos a Perú, que luego de estar bajo crisis terroristas es ahora una de las economías cuyo crecimiento no se ha detenido ni en medio de la crisis internacional. Están así por su pacto de unidad nacional.
En nuestro país, ya algunas estrategias han comenzado a implementarse con una visión diferente, y seguramente la reforma penal para castigar a las pandillas y los operativos alrededor de las cárceles tendrán efecto; claro está, que no son acciones aisladas ni las únicas que deben ponerse en marcha. Y en todo esto no debemos olvidar al Poder Judicial. Los jueces deben unirse a este frente contra el crimen... Nada puede ser igual después de los atentados terroristas del 20-J.
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