La ofensiva está dirigida contra los medios, pero lo está también contra los ciudadanos, contra los gremios, contra la oposición política, contra el pensamiento independiente
Editorial.16 de Julio. Tomado de El Diario de Hoy.
En los seis años transcurridos desde que se despenalizó el ejercicio del periodismo, no se ha producido un solo caso de demandas, acusaciones o denuncias por "delitos contra el honor" cometidos por periodistas o medios de difusión. Y de haber ocurrido, no hay justificación alguna para encarcelar a ningún periodista o editor; no es comparable una injuria, por grave que esta sea, con meter a periodistas en prisión o destruir un medio, afectando a su personal y a lo que ese ente económico contribuye a una comunidad.
Nos encontramos en la grotesca situación de que se quiere penalizar lo que no sucede, como sería reformar los códigos para perseguir la brujería.
No se dio difamación, injuria ni calumnia de parte de los medios independientes, pero han habido amenazas, acusaciones y diatribas expresadas por funcionarios y en las publicaciones/porquería de la Internet contra comunicadores y la oposición política.
Las libertades esenciales de la persona y de la sociedad están por encima de las atribuciones de un poder público, pues se trata de derechos superiores y anteriores a la ley escrita. La libertad está por encima de lo que una presidencia o una decisión judicial haga, como se consigna en la Constitución de los Estados Unidos y es parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Coartar o limitar la libertad de expresión afecta a todos los ciudadanos, tanto en su derecho a recibir información imparcial, como ejercer vigilancia y exigir transparencia de parte de funcionarios y entidades públicas.
La ofensiva es contra toda la gente
En los últimos tiempos se han debilitado los pesos y contrapesos en la vida institucional, lo que deposita en los medios de difusión la tarea de fiscalizar los actos de gobierno y analizar y debatir propuestas y políticas públicas. Fiscalizar es la función que les corresponde como medios y como foro natural al que acuden los ciudadanos para ejercer su derecho a la libre expresión. La ofensiva contra esa libertad esencial es parte de la conjura para instaurar un régimen centralista y opresivo.
El principal abanderado en la defensa de la libertad de expresión debe ser el primer magistrado del país, el Presidente de la República. Si hay un ejemplo de alguien que ejerció ese derecho y lo ejerció sin ser blanco de amenazas o coacciones pese a errores cometidos, pues errar es de humanos, es el Presidente Funes. Y ha sido por su trayectoria periodística --que fue posible porque aquí se respeta esa libertad fundamental-- que la izquierda lo escogió como su candidato a la presidencia.
El Presidente Funes no querrá vivir, como nadie quiere vivir, en un país donde se persigue a periodistas y se les persigue por apreciaciones subjetivas, caprichosas, de individuos que pretenden haber sido "agraviados en su honor". Como ya lo hemos dicho, la figura del "honor lastimado" se presta para montar extorsiones y presión contra los medios, lo que llevaría, en poco tiempo, a la persecución que se sufre en países como Venezuela, Ecuador y Cuba contra toda disidencia, contra las personas cuyas expresiones chocan con el poder.
La ofensiva está dirigida contra los medios, pero lo está también contra los ciudadanos, contra los gremios, contra la oposición política, contra el pensamiento independiente. Es una agresión a la libertad, a la democracia, al Derecho. Es anular los progresos realizados, hasta ahora, a costa de enormes sacrificios.
elsalvador.com :.: El derecho a la libertad es superior a la ley escrita
Esa campaña no les funcionara.. entiendanlo de una vez por todas. Tienen que comnenzar a hacer politica de otra forma.
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