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2010/07/09

Contra Punto-Las vueltas de la vida

 Juan José Dalton.09 de Julio. Tomado de Contra Punto.

SAN SALVADOR

– La vida da muchas vueltas: miremos el caso de Francisco Chávez Abarca, un salvadoreño con graves antecedentes, ligado a delitos dentro del crimen organizado y el terrorismo político. Hace unos días se creía el “intocable”, pero desde hace unas horas estará pensando qué hacer para tratar de buscar una salida que le permita salvar su vida.

¿Qué lo habrá hecho fallar? En El Salvador estuvo preso por estar involucrado en una banda de roba-vehículos de lujo, pero las intríngulis y los recovecos frágiles de la justicia local le dieron la libertad, y siguió en sus andanzas. Localmente nunca se le procesó ni se le investigó por lo que a nivel internacional se le perseguía: actos de terrorismo, específicamente, colocación de artefactos explosivos en instalaciones turísticas en Cuba en 1997.

¿Creyó realmente que nunca lo iban a atrapar? Ahí estuvo su error: haberse creído el “intocable”, algo que sólo se lo podía imaginar por los vínculos y el poder que debía tener detrás y que seguramente confesará a sus captores.

La vida da vueltas: Chávez Abarca llega esposado y con gran vigilancia a Cuba, exactamente el mismo día que La Habana da a conocer que 52 presos políticos cubanos saldrán en libertad por acuerdos entre el gobierno de Raúl Castro y la Iglesia. Otros presos cubanos no ligados a actos terroristas seguramente recobrarán su libertad porque en Cuba también se están produciendo cambios.

Paradójico: las discordias políticas entre los cubanos podrían comenzarse a resolver, mientras que un salvadoreño más llega a La Habana a responder por algo gravísimo en lo que nunca se debió haber metido.

Le espera un juicio por una causa que llevó a la pena de muerte por fusilamiento a los salvadoreños Raúl Cruz León y a Otto Rodríguez Llerena, quienes como se dice en Estados Unidos, “están en el pasillo de la muerte”, esperando que se cumpla la condena.

A Chávez Abarca no le espera menos: los cubanos lo acusan de haber colocado explosivos en dependencias cubanas, tanto fuera como dentro de la Isla; además de haber reclutado, entrenado y mandado a Cuba a Cruz León y a Rodríguez Llerena. Por si fuera poco, también se le acusa de ser el “hombre de confianza” de Luis Posada Carriles. Es decir, no tiene escape.

Este caso es reflejo de la impunidad que hemos vivido. Hay quienes en El Salvador se creen “intocables”, porque tienen mucho poder o porque tienen nexos que los protegen. Pero la vida da muchas vueltas. Hoy actuó la justicia internacional para atrapar a Chávez Abarca, mañana lo hará para llevar al banquillo de los acusados de ser asesinos intelectuales de los seis sacerdotes jesuitas en 1989.

En El Salvador también se inició en mayo pasado un proceso para esclarecer el asesinato de Roque Dalton. La familia, los amigos de Roque y la sociedad salvadoreña entera espera conocer toda la verdad del caso y que se entreguen los restos mortales del poeta. Ojalá el proceso se enrumbe como es debido en El Salvador, que contribuya a la reconciliación nacional y sea un punto de partida para derrotar la impunidad que ha prevalecido.

Si no resulta así, entonces actuará el recurso de la justicia internacional para que los victimarios y encubridores paguen por sus delitos. Como dice el pueblo: “Dios y la justicia tardan, pero no olvidan”.

Las vueltas de la vida

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