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2010/07/09

Co Latino-Mal diagnóstico, erróneo tratamiento: El “Manual de carga laboral docente” en la Facultad de Ciencias y Humanidades, UES | 09 de Julio de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

 Carlos Gregorio López Bernal.09 de Julio. Tomado de Diario Co Latino.

El pasado 11 de junio de 2010, la Junta Directiva de la Facultad de Ciencias y Humanidades aprobó un nuevo “Manual para la determinación de carga laboral del personal docente”, que según enuncia en su primer párrafo “busca volver eficiente la labor docente” en la Facultad, poniéndola en función del estudiantado “y las nuevas realidades de la UES y del país”. Ese primer párrafo resulta sumamente interesante.
En primer lugar, la afirmación de que el nuevo manual busca volver eficiente la labor docente, da lugar a pensar que actualmente esta es ineficiente; sería interesante saber cómo llegaron las autoridades de la Facultad a esa conclusión, pues nunca han realizado una evaluación seria y sistemática del trabajo docente. Asimismo, sería bueno establecer a qué se refieren cuando hablan de las “nuevas realidades” del país y la UES, estribillo tan vacuo como gastado.
Una digresión semántica: no estoy de acuerdo en que se me asigne una “carga” laboral (me hace sentir con ciertos atributos cuadrúpedos); para mí es solo parte de mis responsabilidades como trabajador de la institución, responsabilidades que no se agotan con impartir cierto número de asignaturas en cada ciclo.
El referido manual ha provocado reacciones entre los docentes; la mayoría de ellas negativas, en tanto que —en términos generales— aumenta la asignación de responsabilidades a los docentes, especialmente cursos a servir, a tal grado que ya se vislumbran movilizaciones para revertir la medida. Yo soy uno de los que se oponen a dicho Manual, pero mis razones difieren mucho de las de aquellos que únicamente ven en el Manual el perjuicio de tener que trabajar un poco más. Para mí el problema de esa propuesta es que solo refleja la incapacidad de las autoridades para atacar de frente los problemas asociados al quehacer docente.
Detrás de lo que eufemísticamente las autoridades llaman eficiencia en la labor docente se oculta simplemente el grado de responsabilidad con que cada docente realiza su trabajo. Es claro que las autoridades han percibido ciertas irregularidades y tratan de corregirlas. La intención puede ser buena, pero la propuesta es nefasta. Es claro que en la Facultad hay docentes que incumplen sus jornadas laborales; igualmente es sabido que en algunos casos los niveles de desempeño son deficitarios, pero no se puede generalizar; y el problema de la propuesta es que implícitamente generaliza.
Pareciera que el razonamiento de fondo es que asignando más cursos a los docentes, estos forzosamente tendrán que dedicarle más tiempo al trabajo. Nada garantiza que así suceda. Por el contrario, es más probable que la calidad de la docencia decaiga. Solo hay una manera de conocer el desempeño y el grado de responsabilidad de un docente universitario: evaluarlo sistemáticamente, para lo cual se necesita la evaluación de los estudiantes que atiende, la de su jefe inmediato y por qué no, una auto evaluación del mismo docente. Acciones de este tipo son parte de la rutina de cualquier universidad privada, pero no se hacen en la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador. Así andamos.
Ya lo he dicho en otras ocasiones, la UES pocas veces reconoce el buen desempeño de sus docentes, tampoco tiene la capacidad o la voluntad de sancionarlos o exigirles que mejoren la calidad de su trabajo. Las consecuencias de esta deficiencia son funestas: no hay estímulos, pero tampoco sanciones. Ese es el mejor ambiente para promover la mediocridad, matar entusiasmos y provocar desinterés. Al final de cuentas, da igual hacer o no hacer, cumplir o incumplir, innovar o seguir repitiendo lo mismo.
El problema de fondo no es cuánta “carga laboral” se le asigna a un docente; si no la calidad del desempeño académico y la responsabilidad con que el profesor realiza su trabajo. La calidad se puede establecer mediante mecanismos idóneos de evaluación; la responsabilidad con controles administrativos realmente efectivos. Y los encargados de aplicarlos son los jefes de cada unidad. Sin embargo, merced al “espíritu democrático” que prima en la UES resulta que los jefes son electos, lo cual en buena medida los limita para hacer que sus subalternos cumplan con sus obligaciones. Por si fuera poco, en la UES aún perviven añoranzas revolucionarias o anarquistas, según las cuales cualquier control o llamado de atención es reflejo de una mente autoritaria, antidemocrática y falta de solidaridad.
El otro gran problema del Manual es que margina a niveles inauditos la investigación, al grado de plantearla como “caso especial”. Por supuesto que es especial, la investigación es lo que distingue a una universidad de una escuela de educación básica. Y el referido manual, al hacer hincapié en las asignaturas, convierte a la Facultad en una “escuelota” en donde sus profesores tienen que dedicar sus mejores energías a “reproducir” conocimientos ya elaborados, renunciando a lo que realmente debiera ser el fuerte de una universidad: producir conocimiento, y esto solo se logra investigando.
Lastimosamente, la valoración que la Junta directiva hace de la investigación dice mucho de sus prioridades, ya que el trabajo investigativo solo será considerado “previa asignación de responsabilidades”. A pesar de la ambigua redacción, lo que uno entiende es que la investigación se hará si sobra tiempo y si las autoridades la consideran pertinente.
La aplicación de dicho manual vendría a dar el tiro de gracia al trabajo de investigación en la Facultad de Ciencias y Humanidades, el cual ha venido decayendo de manera preocupante en los últimos años, como lo demuestra el número de proyectos de investigación que la Facultad ha presentado ante el Consejo de Investigación Científica de la UES (CIC-UES).
Este decaimiento se debe a varios factores: recortes presupuestarios al CIC-UES, disponibilidad de tiempo de los docentes que quieren investigar, pero sobre todo porque ni el CIC-UES ni la Facultad han tenido la capacidad de dar seguimiento y controlar la ejecución, finalización y presentación de resultados de los proyectos de investigación. Aquí la cuestión es más sencilla: todo proyecto de investigación conlleva un cronograma; es solo cuestión de que alguien le dé seguimiento. Cómo el investigador administra su tiempo debe ser considerado con cierta flexibilidad, siempre y cuando cumpla con los tiempos estipulados y presente resultados.
En conclusión, el gran problema de fondo, y que las autoridades universitarias han eludido sistemáticamen-te, está en la falta de controles y sobre todo de evaluación al trabajo docente y de investigación. No es con aumento de cursos asignados que la calidad de la enseñanza en la UES va a mejorar, por el contrario, lo más seguro es que desmejore aún más.
Y desmejorados estamos desde hace rato. A pesar de todo, esta coyuntura podría ser aprovechada para discutir seriamente el problema y buscarle soluciones realistas y pragmáticas orientadas a rescatar a la Facultad del bache en que ha caído. ¿Tendrán las actuales autoridades el coraje de hacerlo? Lo que han hecho hasta ahora, da lugar a muchas dudas. Pero aún quedan los docentes… a lo mejor.

Mal diagnóstico, erróneo tratamiento: El “Manual de carga laboral docente” en la Facultad de Ciencias y Humanidades, UES | 09 de Julio de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

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