Rigoberto Chinchilla. 06 de Julio. Tomado de Co Latino.
En la última semana de abril de 2000, en la sala de espera de Casa Presidencial, han sido convocados los periodistas de las principales radios noticiosas de entonces, en esas manías de balances anuales. Se trata del primer año de gobierno de Francisco Flores, cuando aún tenía apertura y no cometía los disparates de esconderse de la prensa en los momentos de crisis “entre las blancas paredes y gruesas cortinas de casa presidencial” como lo expresara él mismo, a través de los primeros discursos que le elaboró Federico Hernández, hoy director ejecutivo de la cámara de comercio e industria de El Salvador.
Los invitados Nery Mabel Reyes de YSKL, el desaparecido Roberto Castañeda de la SONORA, Antonio Saca, de radio La Chévere y quien escribe este artículo; que para entonces laboraba para la desaparecida (RCS) Radio Corporación Salvadoreña. El ambiente era una sala de espera alfombrada decorada al estilo de Luis XV con espejos, candelabros y retratos de algunos próceres. El hielo de la conversación se rompe con una improvisada discusión sobre quien entrevistaría primero al presidente, Nery Mabel Reyes, sugiere “yo tengo el cierre de edición a las once de la mañana” y necesito revisar el material” -nadie se opone- Para no permitir la falta de caballerosidad entre los presentes.
En ese orden siguió el director de SONORA. Lo que me permitió iniciar conversación bilateral con Antonio Saca, entonces, de quien ni siquiera conocíamos sus aspiraciones presidenciales y mucho menos que terminaría expulsado del partido ARENA.
Saca ostentaba el cargo de presidente de ASDER y con total desenfado iniciamos una conversación sobre su férrea oposición a la existencia de las radios comunitarias. Me argumentó su rechazo con la supuesta “ilegalidad con que operaban” le compartí mi opinión sobre la legitimidad y necesidad de la publicación no alineada al pensamiento único informativo, de lo dañino para la democracia salvadoreña. Pero él me argumentó estar en contra del funcionamiento de las radios comunitarias por su postura ideológica y desde su condición de empresario radial.
Hablamos sobre Baltazar Garzón, del proceso en contra de Augusto Pinochet y sobre el bloqueo de Cuba y me expresó fuertemente su temor “ideológico” de viajar a la isla caribeña, me aseguró sentirse más cómodo de viajar a Estados Unidos, a casa de sus hermanos particularmente a Miami, y de deleitarse fumando puros cubanos de la marca Cohíba.
La entrevista con Francisco Flores se convirtió en un acontecimiento único en toda su gestión; pues jamás volvió a dar entrevistas exclusivas, excepto las que fueron “pactadas” con directores de Medios de Comunicación o entrevistadores de trayectorias dóciles y fácilmente manipulables.
Francisco Flores quería quitarse “el mote” que había dejado Calderón Sol, de la silla presidencial, la población le creaba diariamente chistes sobre su inteligencia; incluso los mismos empleados de casa presidencial recuerdo decían: ¿Hey, ya se saben el último?, más de alguno incluso llegó a decir que elaboraría un cuadernillo de chistes y lo vendería a cinco colones en las calles de la ciudad.
Ya en la entrevista percibí que a Flores, le preocupaba que se le etiquetara de un mandatario poco pensante y trató de convencerme de la difícil tarea de un mandatario, me expresó su teoría de la “soledad frente al poder”, recuerdo que se levantó y se observó a si mismo, en un espejo que estaba colocado a un costado de la sala privada, expresó: “La población no se imagina en lo más mínimo qué es estar ante la posibilidad de tomar decisiones, porque aunque mis ministros me sugieran lo que tengo que hacer, quien manda en este país soy yo”.
Han pasado los años, desde aquellas entrevistas, pero sigo pensando que la democracia salvadoreña todavía tiene una deuda con los comunicadores, aún no tolera una crítica honesta y sincera, hay una especie de megalomanía que les afecta y que les hace olvidar. Particularmente la amnesia no me ha afectado… en otra oportunidad compartiré otra de estas crónicas del poder a las que inevitablemente concurrimos como testigos del tiempo.
chincheramente@yahoo.es
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