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2010/07/08

EDH-Queremos soluciones que funcionen

 Julia Regina de Cardenal. 08 de Julio. Tomado de El Diario de Hoy.

Comprendemos que en momentos desesperados las personas generalmente buscan apoyo en Dios. Es una reacción natural pero individual y personal, que no puede ser impuesta y mucho menos obligatoria para la población en general.

Creo que todos estamos de acuerdo en que se deben inculcar valores y virtudes para combatir la delincuencia y esa ha sido la idea bienintencionada de los padres de la patria. Pero aunque la finalidad es buena, puesto que leer la Palabra de Dios es algo muy positivo, el polémico decreto legislativo de lectura de la Biblia en los centros educativos no es la solución para la insoportable crisis de violencia que vivimos en la actualidad.

No se está discutiendo que sea necesaria una formación cristiana que comienza desde el hogar, ni que el hábito de la lectura de la Biblia es maravilloso. Simplemente que todo esto debe de ser dirigido por la familia, el sacerdote, obispo o pastor.

El Estado debe de proteger y defender la libertad de todos. Ni siquiera Jesucristo obligó a nadie a seguirle. Es extremadamente peligroso permitir que el Estado comience a meterse en acciones que no le competen, porque así como se pretende hacer en esta situación, igual puede en un futuro intentar poner prohibiciones en este mismo tema o en algo más que no le corresponde.

Qué acertadas las palabras de monseñor Escobar Alas: "Provocará la lucha entre religiones y ésta también es otra clase de violencia", pues desafortunadamente ya está sucediendo con la polémica que se ha desarrollado. El arzobispo también expresó que es inconstitucional y que vulnera el derecho de los niños de ser educados en la fe de sus padres y que es inconveniente para una cultura de paz que tanto urge a nuestro país.

Los mismos maestros aceptan que no se sienten preparados para este encargo. ¿Por qué no se escucha a las generaciones que recibían clases de moral y cívica, que piden que vuelvan a introducirse a la currícula escolar? Se ha propuesto también leer o poner en cada aula los 10 mandamientos o aun la "regla de oro": no hagas a otro lo que no te gustaría te hagan a ti.

En muchos centros educativos laicos ya existen comités cristianos formados por padres de familia, para que sus hijos puedan recibir formación religiosa después de clases, de acuerdo a la fe que practican en su hogar.

Es triste escuchar a miembros del actual gobierno excusar el incremento de la violencia en que heredaron el problema del gobierno anterior. La realidad es que el crimen y el brutalismo han escalado niveles nunca vistos. Podrían proteger a los más vulnerables poniendo cámaras en los lugares donde se efectúan los mayores crímenes, como en el sistema de transporte, donde las bandas criminales operan libremente.

Los hechos cobardes de terroristas, las torturas y asesinatos que nos han impactado a todos parecen obra de poseídos de Satanás que goza del dolor humano. Se necesita más oración y que las familias se acerquen más a Dios. Pero más que nada debemos aceptar que la desintegración familiar es una de las razones principales de la pérdida de valores e irrespeto a la vida y a la dignidad de la persona. A esto se le suma el temor de los padres de disciplinar a sus hijos y la incapacidad de educarles en libertad enseñándoles a escoger el bien.

El Salvador se desangra hasta la muerte en la cruz, pero puede resucitar con el trabajo de todos. Aprovechemos este primer intento de lanzar una solución, las buenas intenciones y el compromiso que estamos comenzando a ver para hacer propuestas que lleguen a la raíz del problema. Pidamos que se desarrollen políticas urgentes como el fortalecimiento de la familia, promoviendo el matrimonio para formar a los hijos en un ambiente estable y seguro. Es necesario que los salvadoreños de buena voluntad nos unamos con el fin de lograr la paz.

elsalvador.com :.: Queremos soluciones que funcionen

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