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2010/04/28

Contra Punto-Viceministro García: “El ideal es frenar la expulsión de compatriotas”

 El fenómeno de la migración ha transformado radicalmente a El Salvador en muchos sentidos: social, económico y cultural. Cálculos oficiales indican que 2,9 millones de salvadoreños viven en el extranjero, la mayoría en Estados Unidos.

Escrito por Juan José Dalton.28 de Abril. Tomado de Contra Punto.

SAN SALVADOR - Los inmigrantes aportan anualmente entre 17 y 18 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) local, sólo en concepto de remesas, sin contar sus aportes directos en el desarrollo de otros sectores económicos, como construcción, turismo y comercio en general.

Aún así, pese a que la población salvadoreña en el exterior representa actualmente el 50,8 por ciento de los habitantes, ésta no participa en sus decisiones fundamentales a fin de contribuir en un diseño más integral de sus destinos y de su futuro. La razón: la población salvadoreña en el exterior no puede ejercer el sufragio para elegir a los representantes gubernamentales.

Este es, sin embargo, apenas uno de los problemas que afrontan los inmigrantes en el extranjero y que el actual gobierno de Mauricio Funes quiere dejar resuelto antes de terminar su período en 2014.

Juan José García, académico y experto en temas de la migración salvadoreña, es en la actualidad el viceministro para los Salvadoreños en el Exterior. Su perspectiva al finalizar su período como funcionario del actual gobierno, como lo expresa en esta entrevista con ContraPunto, es que se haya revertido el fenómeno de la “expulsión” de salvadoreños de sus territorios y que la migración sea por actos voluntarios y no por necesidad o imposición, como lo es ahora en casos provocados por la violencia.

¿Cómo surge esa idea de crear un viceministerio para atender a los salvadoreños que residen en el extranjero?

“El Viceministerio tiene en su base procurar la vinculación de 2,9 millones de salvadoreños que viven fuera. Es una realidad y que ha generado muy poca institucionalidad. Y como parte de ir creando esta institucionalidad y que responda a los intereses de esa comunidad y que permita establecer vínculos con el país, fue que en la administración pasada (de Antonio Saca), se creó el Viceministerio para la Atención de los Salvadoreños en el Exterior. Creo que fue un paso importante”.

¿Cuál es la visión con que nace la entidad?

“Nace desde una visión más de intereses clientelistas y altruista. Clientelista en el sentido de atender a la gente en el exterior, no sólo porque es importante demográfica, cultural y económicamente, sino porque era importante políticamente. El otro pilar fue más bien altruista...”

¿Cómo se explica eso?

“Bueno, se parte de que los salvadoreños en el exterior deben vincularse a través de proyectos de desarrollo social en sus territorios de origen o financiando las fiestas patronales o por medio de regalos a los niños pobres en las navidades o cuando hubiese desastres naturales. Prevaleció una visión altruista. Es más, el viceministerio comenzó llamándose Viceministerio para la Atención a los Salvadoreños en el Exterior... O sea, había que atenderlos”.

¿Cómo encontraron ustedes la institución?

“Como le decía, encontramos esa visión altruista, casi caritativa, con el tema. Entonces comenzamos a generar una nueva visión; cambiamos de nombre: ahora es Viceministerio para los Salvadoreños en el Exterior, es decir, que se integran, forman parte del gobierno. Por otra parte, nos centramos en dos grandes áreas: Protección, promoción y defensa de los derechos humanos de los salvadoreños en el exterior, tanto en los países de origen, como en los de tránsito. La otra área grande es a la que llamamos Vínculos”.

¿Por qué ese cambio?

“Porque partimos de una concepción nueva de soberanía: ésta ya no es sólo el territorio y sus habitantes dentro de él; defender la soberanía nuestra es defender los derechos de los salvadoreños, sus derechos humanos, donde quiera que se encuentren. Ahora estamos empeñados en llevar adelante una estrategia de defensa de los derechos de los salvadoreños, independiente de donde se encuentren”.

¿Cuáles son los proyectos para llevar adelante esto?

“El proyecto emblemático nuestro es lograr el voto de los salvadoreños en el exterior. Es decir, que además de votar sean sujeto de los derechos políticos. Consideramos a la diáspora salvadoreña como un nuevo sujeto social y político”.

Juan José García, viceministro para los salvadoreños en el exterior.

¿Después de Estados Unidos, dónde están las mayores concentraciones de salvadoreños en el extranjero?

“En Canadá tenemos alrededor de 300.000 salvadoreños (en Estados Unidos andamos por los 2,7 millones); en Italia hay más de 70.000; Australia con 22.000, Suecia igual; en España crece a unos 10.000 u 11.000...”.

Antes la población se iba a Honduras...

“Bueno, en Belice tenemos cerca de 50.000 salvadoreños; representan el 15 por ciento de la población beliceña. Esa población ha estado desatendida, marginada”.

¿Cómo haría el Viceministerio para atender a los salvadoreños en tantos lugares del mundo y en tan diversos lugares?

“Ese es nuestro gran desafío. Tenemos una infraestructura institucional no muy grande para darle servicios a una comunidad dispersa y grande. Aún no hay datos exactos de todos los lugares. Pero tenemos proyectos como el de Guatemala, donde cada 15 días el Consulado General se va a desplazar a la frontera con México, en la ciudad de Tecún Umán. Ahí, en esa zona ocurre la mayor problemática de derechos humanos con nuestros compatriotas en tránsito. Es un concepto de consulado móvil, que se traslada durante una semana a dicha zona”.

¿Qué han encontrado allí?

“Hemos tenido un primer reporte que indica que, según censos de la alcaldía, unos 5.000 salvadoreños viven en Tecún Umán. Eso era insospechado... No teníamos idea. Esta era considerada como una ciudad de paso, de tránsito hacia México, con destino a Estados Unidos. Es un asentamiento importante que vive y que tiene raíces en esta ciudad fronteriza”.

¿En esos días a cuántos salvadoreños se atendieron?

“Bueno, en tres días se atendieron a 400 salvadoreños que necesitaban asesoría consular, pasaportes y otras. Muchas mujeres viven ahí como trabajadoras del sexo que requieren una atención especial. Hay muchos asentamientos que requieren tratamientos específicos”.

Hay temas como el de los muertos en el tránsito y el de algunos presos...

“Estamos muy comprometidos en fortalecer la protección de nuestros compatriotas en los países de tránsito: Guatemala y México. Hemos comenzado por fortalecer en el sudeste de México con fortalecimiento de la red consular. Inauguramos una oficina consular en la ciudad de Arriega, Chiapas, que es de donde parte el ferrocarril. Vamos a inaugurar otra en Veracruz, probablemente en Tierra Blanca, donde se producen la mayor cantidad de secuestros y donde opera la banda de “Los Zetas” con mayor intensidad”.

Hubo un problema de un asalto en Arriega, por policías mexicanos, pero ¿Qué fin tuvo?

“La oficina de Arriaga ya comenzó a dar resultados muy positivos. Cuando la inauguramos en febrero tuvimos que lamentar un asalto al ferrocarril por supuestos policías federales de México; en ese mismo hecho asesinaron a tres personas y violaron a una mujer. Los cuatro eran salvadoreños. Estar en Arriega nos permitió activar los mecanismos de protección consular para que los compatriotas se sientan protegidos. Ello llevó a una serie de situaciones que llevó al allanamiento de la oficina consular por parte de policías federales. Recibimos oficialmente disculpas, pero lo que hemos exigido es una investigación profunda del hecho. Es decir, vamos a fortalecer la protección consular. Vamos también a abrir una oficina consular en Oaxaca. La característica es que sea una acción flexible y fuerte también; flexible porque las rutas de la migración cambian constantemente”.

¿Y con lo de las cárceles, los presos?

“Casi todas las detenciones de salvadoreños en el exterior están relacionadas a problemas migratorios. Estamos negociando, tanto con México, como con Estados Unidos, un mejor trato a los detenidos y que no se criminalice el hecho de no tener documentos. No admitimos que ese sea un acto criminal. Hemos formado con el gobierno de Estados Unidos un grupo de trabajo binacional que está teniendo como objetivo básico la atención a los salvadoreños detenidos, tanto en las cárceles normales como en los centros de detención para indocumentados”.

¿Podría explicarnos un poco más sobre el proyecto al que llaman “Vínculos”?

“Partimos de que El Salvador no es viable sin los vínculos de los salvadoreños en el exterior y de los salvadoreños en el interior. Lo vemos así: en el concepto de la construcción de la democracia, en el sentido de la estabilidad macroeconómica... No es posible pensar en El Salvador sin la migración, sin los migrantes. Es necesario que transformemos esa gran fuerza en un sujeto que promueva el desarrollo y la construcción de la democracia”.

¿Cómo conciben esa fuerza?

“En primer lugar que sea una fuerza económica importante; no sólo que transfiera recursos a través de las remesas, sino que se transforme en fuerza productiva importante, que genere riqueza en los territorios de mayores tasas de migración. Hay que tomar en cuenta que hay territorios que tienen mucho dinero, con ríos de dinero, pero viviendo en situación de pobreza”.

¿Explíqueme eso?

“Es la gran paradoja... Te pongo el ejemplo de San Isidro, un municipio de Cabañas que conozco. Hice un trabajo ahí hace algunos años (2001-2002) y en ese entonces calculábamos que las remesas representaban cerca del 70 por ciento de Producto Interno Bruto (PIB) de ese municipio, que producía muy poco. Pero la mayor parte de la riqueza de ese municipio venía del exterior (esto es lo que sucede en otros muchos municipios del país). Era un pueblito de 7.000 u 8.000 habitantes, pero entraban como mínimo unos 150.000 dólares, como mínimo, mensualmente. En mayo, durante las fiestas del pueblo ese monto se duplicaba y en diciembre hasta se triplicaba. Pero ¿qué se hace de esta riqueza? ¿Por qué no tiene un impacto en las condiciones de vida de toda la población y el pueblo permanece en condición de letargo? Lo que sucede es que esa riqueza que llega a ese pueblo contribuye a generar riqueza en San Salvador y en los centros urbanos más importantes en el país. Es donde se desarrolla el comercio”.

¿Cómo transformar esto?

“Lo que queremos hacer es que esa riqueza que llega a ese territorio, pues que tenga un impacto allí. Pero necesitamos que los salvadoreños, los que nacieron en San Isidro y que ahora viven en Los Ángeles, sean socios del desarrollo de su municipio. Necesitamos fortalecer los vínculos entre estas personas, de adentro y de afuera, así como políticas públicas para que esos vínculos tengan impacto”.

¿Hay algún proyecto concreto?

“Estamos haciendo un modelo en San Esteban Catarina. La mayoría de sus pobladores están en Boston y en New Jersey. Ahí estamos trabajando con los estebanos para organizarse y vincularse con sus territorios. En el interior se está trabajando con la alcaldía para que generen políticas públicas que permitan, que faciliten y promuevan este desarrollo. La Fundación Ford (EE.UU.) y la Fundación Nacional para el Desarrollo, van a desarrollar proyectos productivos en el área agrícola, turismo rural y otros. Hay interés de participación. En Los Ángeles, por ejemplo, vamos a establecer una mesa de Inversión y Negocios, que propicien el desarrollo”.

¿En qué tipo de proyectos están pensando?

“Estamos pensando en San Esteban Catarina en el desarrollo de textiles, que se producen ahí artesanalmente. Con esos textiles teñidos se hacen hamacas, sábanas, mantas y otras... Se hacen en telares, lo que les da un gran valor en la actualidad. Ello tendría un impacto grande en el empleo local, muy fuerte. Hay planes para el eco-turismo... Allí hay una escuela de música, un festival anual de globos”.

Hay empresarios que se quejan que por las trabas que aquí les ponen para impulsar sus negocios...

“Exacto, lo que queremos es facilitar las cosas, quitar los obstáculos. El Estado es en la mayoría de los casos el obstáculo para las inversiones. Las instancias que ARENA tenía para promover inversiones, a los salvadoreños en el exterior nunca los tomaron en cuenta para hacerlos socios, como inversionistas... Ahora, Proesa y Exporta, que son instituciones del gobierno para promover inversiones, son socios del viceministerio en la promoción de las inversiones de los salvadoreños en el exterior. Tenemos proyectos, por ejemplo, con Fomilenio, de una procesadora de lácteos. Los socios fundamentales son los productores locales y los empresarios salvadoreños residentes en la bahía de San Francisco. Estos son ejemplos de lo que se puede hacer”.

¿Cómo se imagina y cómo quisiera ver al país al final del período de gobierno actual?

“Todos los proceso tienen su tiempo. Hay condiciones que aún no están maduras, pero hoy tenemos voluntad de hacer cambios. Por ejemplo, en lo que nos compete, tenemos voluntad de cambiar el vínculo de los salvadoreños que están en el exterior con el país. Tenemos la voluntad de hacer una verdadera protección de los salvadoreños que migran. Eso está muy claro. Pero es un proceso, porque los cambios no se producen con slogans, sino con sujetos y condiciones para llevarlos a cabo. Cuando este período termine, yo visualizo al Viceministerio como una instancia fuerte que ha sentado las bases para la protección de los derechos de los migrantes, que ha desarrollado proyectos para vincular a los inmigrantes con el país de una manera sostenible y con un país que ha bajado los niveles de migración. Si logramos eso, este país va a cambiar mucho”.

DE NUESTRO ESPECIAL QUE PUEDE VISITARLO HACIENDO CLIC EN EL SIGUIENTE TÍTULO:  Al otro lado de la frontera

Viceministro García: “El ideal es frenar la expulsión de compatriotas”

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