El 90 por ciento de las violaciones se queda impune en El Salvador, pese a que el país cuenta con instrumentos valiosos como el Laboratorio de la Huella Genética de Medicina Legal para probar científicamente el delito y llevar a la cárcel a los agresores en adultos se indagan más los hechos. Según el juez de sentencia Saúl Morales, en las violaciones de adultos, las pruebas no se quedan con los estudios de ADN y psicológicos, sino que investigan el entorno de la víctima para descartar que una persona sea llevada a la justicia sin argumentos.
Escrito por Jaime López.07 de Marzo. Tomado de El Diario de Hoy
A pesar de que la prueba forense en los últimos años ha sido contundente contra los depredadores sexuales, este recurso científico es muy poco utilizado para esclarecer estos hechos en El Salvador, no por no ser confiable o difícil de realizar, sino porque es mínimo el número de denuncias y de capturados por este delito.
De acuerdo con los registros del Laboratorio de la Huella Genética del Instituto de Medicina Legal, sólo en uno de cada 10 casos de violación hay un sospechoso detenido; uno de los requisitos para practicar el análisis forense.
Según Medicina Legal en el país se cometen entre 1,500 y 3,000 violaciones por año; pero el 90 por ciento de estos vejámenes quedan en la impunidad. Esto pese a que en más del 50 por ciento de los casos el agresor es un conocido o un familiar.
Lo delicado del tema es que casi el 70 por ciento de las víctimas es menores de edad. No obstante, en los procesos en que hay un implicado, la prueba forense se vuelve determinante y más cuando se trata de un niño de 15 años o menor de esa edad, ya que según los jueces no se requiere otro indicio para dictar sentencia o para absolver a un inocente en juicio.
A pesar de contar con importantes medios tecnológicos para esclarecer estos hechos, en 2009 sólo 170 procesos fueron sustentados con este tipo de estudios, de acuerdo con Medicina Legal. De la totalidad de procesos, 116 se realizaron en los seis tribunales de sentencia de San Salvador; en 83 casos el imputado fue hallado culpable y en 33 los jueces resolvieron que el acusado era inocente.
El jefe de Laboratorio de la Huella Genética, Juan Carlos Flores, explicó que para realizar ese tipo de análisis debe haber un sospechoso capturado, además de la solicitud de la Fiscalía o de un tribunal.
El profesional aclaró que "esta prueba no se realiza en todas las violaciones porque de nada serviría si no tenemos a un imputado con quien establecer la comparación", afirmó el especialista.
Sin embargo, el galeno interpretó que el número de pruebas solicitadas es "bajísimo" con el total de violaciones que anualmente se registra por año.
Esa realidad implica que hay muy poca investigación o hay muy poco personal en la Fiscalía y Policía para indagar cada denuncia por estos abusos.
"Entre esa gran cantidad de violadores que no se han capturado hay agresores en serie. Estos tienen la característica que no solamente cometen este tipo de abuso una vez, sino generalmente son reincidentes", afirmó el médico.
Por su parte, la fiscal de la unidad del Niño y la Mujer, Dinora de Sigüenza, explicó que en una violación, la Fiscalía está obligada a demostrar en un tribunal la existencia del delito y la participación delincuencial del sospechoso. Testigos y la prueba pericial son dos medios para lograrlo. La prueba pericial consiste en examinar la zona genital en busca de sangre u otros fluidos seminales dejados por el implicado en su víctima.
Para la legalidad y la confiabilidad de los resultados, los procedimientos deben ser validados por los jueces que intervienen en el proceso, para lo cual los peritos de Medicina Legal son juramentados en cada proceso
La prueba de ADN (ácido desoxirribonucleico) no admite equivocación o mala intención a diferencia de lo que si puede suceder en los testigos "que pueden hasta mentir frente a un tribunal", afirmó Sigüenza.
La fiscal comentó que conoció un caso de una niña que fue violada por un albañil en San Jacinto, al sur de San Salvador. La ofendida confesó en el transcurso del proceso judicial sobre el abuso sufrido, pero luego el abogado defensor se encargó, con regalos, de hacerla cambiar de declaración hasta lograr que se retractara. Al final la niña tampoco compareció al juicio".
Sin embargo, como había prueba forense, ésta fue suficiente para que el tribunal emitiera su fallo condenatorio contra el imputado. Por otra parte puede suceder que "alguien puede decir me violaron pero si la prueba no arroja ese abuso, aunque hayan otras evidencias no se puede demostrar la existencia del delito ni la participación delincuencial de un acusado".
En otro caso una mujer denunció que había sido abusada por un hombre durante cinco horas y que había sido arrastrada. A raíz de ello fue sometida a examen de sangre y de genitales y los resultados no reflejaron tal abuso. Por su parte el juez Primero de Sentencia de San Salvador, Saúl Morales, es del criterio que hay que saber diferenciar las escalas de edad de las víctimas.
En el caso de una niña menor de 15 años la prueba forense es contundente, en el sentido que el legislador plantea la hipótesis de que un niño a esa edad no tiene capacidad de discernimiento o de hacer uso de su libertad sexual.
En estas circunstancias podría suceder que el niño no declare, pero si se tiene el ADN, el acusado será cien por ciento culpable. Pero de 16 años en adelante, el delito será estupro, por lo que el tribunal valorará si la relación del menor fue voluntaria o forzosa; si fue a la fuerza se está frente a una violación, pero si fue por voluntad, la relación es ilegal porque el menor no está en la libertad de decidir sobre su sexualidad. No obstante la pena es menor que si fuera violación. Si la víctima es mayor de 18 años el delito se comete siempre y cuando haya de por medio coacción sexual.
En estos casos los jueces hacen uso de la sana crítica, la lógica y la experiencia para fallar en un caso. De 18 años adelante los jueces valorarán un estudio social multidisciplinario que permitirá ver la congruencia de los delitos que se acusan.
"La sana crítica nos permite determinar si la víctima no conocía a su agresor o si causó desgarro, éste la coaccionó, entonces, su versión más, el ADN es indiscutible que el imputado es culpable", afirmó el juez.
En este tipo de delito es importante que la Fiscalía se preocupe de realizar un estudio multidisciplinario; implica contar con los análisis de un sociólogo, un psicólogo, un psiquiatra, más la prueba de ADN.
elsalvador.com :.: Sólo uno de cada diez casos de violación a niños es resuelto
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