Escrito por C. Marchelly Funes.06 de Marzo. Tomado de Diario Co Latino.
El 8 de marzo de 1975, la Organización de Naciones Unidas (ONU), instauró el “Día Internacional de la Mujer”.
Año con año las instituciones que trabajan el tema de la equidad de género y los derechos de las mujeres presentan, a través de diferentes medios, documentos en los que señalan situaciones de exclusión y violencia en contra de las mujeres. Muchas veces estas organizaciones han insistido en que la violencia contra las mujeres pasa desapercibida por las autoridades y es invisibilizada por los grandes medios informativos.
Cuando escribía este material, recordé a una vecina que era constantemente maltratada por su compañero de vida; nadie de las casas contiguas vio como violación los constantes abusos que el hombre cometía en contra de esta señora, y por ende, nadie lo denunció con las autoridades.
Tan lejos llegaba la tolerancia para con el abusador que, en más de una ocasión, escuche decir a alguien que ella se lo tenía ganado y me atrevería a decir que como este caso existen millares en el país.
La creencia de que una mujer casada o acompañada está obligada a hacer todo lo que su esposo o marido quiere es una aberración para los derechos humanos y peor si se piensa que las mujeres deben callar los maltratos físicos, psicológicos y sexuales de sus parejas. Es indígnate pensar de esta manera, pero hay que ser realistas y en países como el nuestro en donde impera el machismo estas conductas son aceptadas por las víctimas y por la sociedad.
La violencia contra las mujeres está estigmatizada. Prueba de ello es que de los más de 500 casos reportados en la Concertación Feminista Prudencia Ayala el año pasado, se comprobó que los asesinatos de las mujeres dedicadas al trabajo sexual no son investigados por las autoridades competentes.
Según la organización Flor de Piedra, anualmente se reportan más de 12 crímenes de trabajadoras del sexo; de estos, más de 10 ocurrieron en sus lugares de trabajo, siete se cometieron con armas de fuego y más de la mitad presentaron evidencia de tortura. Esta cifra corresponde únicamente a las estadísticas que Flor de Piedra ha constatado. Sin embargo, se desconoce el número real de mujeres asesinadas en el país. A esto hay que agregar el elemento cultural, que discrimina a quienes se dedican al trabajo sexual.
Por su parte, las autoridades no responden a esta problemática. “Hasta el momento no se conoce de la resolución de ningún caso ni del rumbo de las investigaciones, estas están cargadas de juicios morales y son carentes del debido proceso” concluye la Concertación Feminista.
Uno de los mayores retos planteados para este Gobierno es la erradicación de desigualdad laboral. El trabajo de las mujeres es considerado muchas veces como menos cualificado que el de un hombre y por lo tanto le es asignado un estatus inferior, lo que se traduce en una devaluación de las labores que desempeñan o los puestos que ocupan las mujeres.
Para reforzar esta premisa basta con ver la doble discriminación que padece una gran mayoría de mujeres: por una parte, no cuentan con una remuneración digna, ni prestaciones de ley por el trabajo realizado; y por la otra, ven restringida su participación en la política, en la producción de ideas y en la toma de decisiones.
Con todo lo anterior, no sólo se invisibilizan los derechos de las mujeres, sino que se pone en la mira pública el papel que juega el Estado salvadoreño en su acción por velar los derechos fundamentales de las personas, en especial, de aquellas que son más vulneradas y violentadas.
Con este nuevo Gobierno se espera la erradicación de negligencia y de falta de interés institucional por resolver casos relacionados con exclusión y violencia en contra de las mujeres.
La promesa y la instauración de lo que en campaña presidencial se conoció como Ciudad Mujer será un paso importante para dar a las mujeres una capacitación a la que tienen derecho, pero no debe olvidarse ni dejar de lado también la búsqueda del verdadero cumplimiento del código de trabajo en las popularmente conocidas maquilas.
El ocho de marzo se celebrará el Día Internacional de la Mujer. Sí. Pero no hay mejor celebración que aquella que implica el lugar merecido y el merecido respeto para ellas.Opiniones
5/10:06 | En el marco del Día Internacional de la Mujer C. Marchelly Funes
5/10:06 | El contexto del martirio de Monseñor Oscar A. Romero Luis Armando González
5/10:05 | Cien Años De Mujeres María Lilliam Navarrete de Peraza
5/10:04 | Una revista de museología para el estudio y compresión de los museos Ramón D. Rivas
Editorial
24 de marzo, “Día de Monseñor Romero”
Hace aproximadamente una semana, Monseñor Ricardo Urioste, de la Fundación Romero, acompañado por diversas personalidades, presentó la petición a la Asamblea Legislativa, para que el 24 de marzo se instaurara el “Día de Monseñor Romero”.publicidad

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