Este podría ser el lema de los gobiernos de Panamá, Costa Rica, El Salvador y Guatemala, empeñados en el intento de que la comunidad internacional reconozca al nuevo gobierno de Honduras encabezado por Pepe Lobo, quien llega a ser presidente del hermano país resultado de la voluntad popular inobjetable expresada a través de las urnas.
Escrito por Facundo Guardado.10 de Marzo. Tomado de La Prensa Grafica.
Los grandes no hicieron nada útil para evitar que la bomba de tiempo no estallara. Con toda la indolencia posible, desde la tribuna podían apreciar, si es que querían, cómo Zelaya se burlaba del Congreso, el Tribunal Electoral, la Fiscalía, la Corte Suprema y la Procuraduría de los Derechos Humanos, con el firme propósito de no dejar más autoridad que la de él mismo.
A lo largo de meses, ante los ojos del mundo entero, el artefacto, fabricado por los Castro, es colocado en Tegucigalpa por Chávez, y es encendida la mecha por Zelaya. Posterior al estallido, la OEA y otros se rasgan las vestiduras y terminan arrastrados y avasallados por Chávez y los hermanos Castro.
Honduras es expulsada del organismo continental. Todos hablaron de la detonación, nadie hizo mención al detonante. ¿Qué esperaban, que los hondureños inclinaran la cabeza y se sometieran? ¿Habrían deseado lo mismo para sus propios países? ¿Se imaginaron alguna vez a sus hijos viviendo bajo ese régimen?
Meses después, en la Riviera Maya, los grandes al sur del Río Bravo aparecen acobardados. Su principal temor: Que los Castro y Chávez los descalifiquen llamándolos pro yanquis. Aquel espectáculo me produjo vergüenza ajena.
El encuentro de la Riviera Maya es entre latinoamericanos, pero Honduras no es invitada. ¿Por qué? Porque los líderes del so fascismo demandan un nuevo escarmiento. Los grandes aceptan el linchamiento en la plaza pública y le dan la bendición.
De nuevo uno se pregunta: ¿Qué buscan? ¿Qué salida civilizada están proponiendo? ¿O acaso les parece que el camino institucional elegido por los votantes hondureños no es el adecuado? Más me parece que la cobardía política de los grandes, hoy por hoy, no tiene límite. Menos mal, que la iniciativa de la Riviera Maya se quedará donde quedó: en declaraciones rimbombantes.
Sueño con que los pequeños sepan llenarse de coraje y sabiduría, cooperando en la construcción del proceso para el completo retorno de Honduras a la institucionalidad democrática interna y su participación plena en el concierto de las naciones. Dios quiera que los pequeños le den significado a las palabras dignidad, libertad, derechos humanos y hermandad entre los pueblos. Allá los grandes si quieren seguir en su letargo.
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