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2010/03/05

EDH-Los buses de Brasil

Escrito por Manuel Hinds. 05 de Marzo. Tomado de El Diario de Hoy.

El gobierno ha firmado un convenio de 500 millones de dólares para comprar buses nuevos a Brasil. Esto lo ha hecho sin abrir un concurso internacional, sin tener ningún proceso transparente que demuestre que esta compra es lo que más conviene al país, que es lo más barato que pueden conseguirse buses de la calidad requerida en el país.

Esto se justifica con el argumento espurio de que es una gran oportunidad porque Brasil va a dar un crédito muy barato para comprarlos, tan barato que no importa el precio de los buses. El argumento es espurio porque aun si esto fuera cierto, ¿por qué no hacer una licitación, si esto es lo que la LACAP, la honorabilidad y la transparencia exigen? La licitación es la que debería de decir que estos buses brasileños son los que se necesitan y son los más baratos para el país. ¿Y por qué justificar la compra de estos buses con el financiamiento?

Cualquiera puede recordar las tristes experiencias que se han tenido al comprar buses o camiones o cualquier equipo sólo porque hay financiamiento disponible. ¿Recuerda, por ejemplo, cuando la alcaldía de San Salvador compró los camiones chinos, justificando que los compraba con el mismo argumento de que estos camiones venían con financiamiento? Como mucha gente advirtió, estos camiones no duraron ni dos años y se deshicieron con el uso, causando grandes pérdidas a la alcaldía, que ha tenido que pagar el crédito cuando los camiones ya no sirven. El gobierno puede decir que esto no es así, que los buses brasileños son mejores que los camiones chinos. Pero esto debe probarse en un procedimiento formal y transparente de licitaciones, con participación internacional abierta. No debería ser necesario recordar esto al presidente Funes, que hizo su campaña ofreciendo transparencia en todas las dimensiones del gobierno, incluyendo el manejo de las compras públicas.

Pero el problema de los buses va más allá de un manejo poco transparente de las compras. En realidad, el gobierno mismo no va a comprar los buses. Lo que dará es la fianza para que los compren otros al crédito, de tal manera que si esos otros, los buseros, no pagan, usted y yo y todos los que pagamos impuestos pagaremos el crédito. Es decir, los buseros, a los que el gobierno ya subsidia con los impuestos pagados por toda la ciudadanía, y que no pagan los enormes volúmenes de multas que acumulan por su abusiva manera de manejar y el poco mantenimiento que dan a sus buses, obtendrían otro regalazo del gobierno: la firma del gobierno para que Brasil les dé el crédito para comprar nuevos buses. Como cualquiera que haya hecho alguna vez un negocio sabe, una fianza cuesta dinero, y requiere contragarantías, es decir, garantías para cubrir al gobierno si es que el deudor afianzado no paga y el gobierno tiene que pagar.

El costo de la fianza debería ser alto y la garantía mayor que el bus mismo, porque el hecho mismo de que el gobierno se ofrezca a dar la fianza indica que los brasileños no les darían el crédito sin dicha fianza, es decir, indica que los buseros son mala paga. Si no, ¿para qué tiene que meterse el gobierno? Si fueran buena paga, cada busero compraría nuevos buses y los financiaría independientemente.

Pero al examinar más el negocio se mira cada vez más negativo para los usuarios de buses y para la ciudadanía en general. Predeciblemente, los buseros ya dijeron que si los obligan a comprar los buses, tendrán que cobrar más por el pasaje o recibir más subsidio. Esto no hace sentido, ya que con buses nuevos tendría costos mucho menores de mantenimiento. Es más económico operar buses nuevos que buses viejos. Pero los buseros no quieren desperdiciar ninguna oportunidad para cobrar más y recibir más subsidios.

Más aún, es claro para toda la ciudadanía que la compra de buses nuevos es sólo una parte del grave problema del transporte en el país. El sector está en caos, está exprimiendo la hacienda pública, genera congestionamientos enormes, contaminan el aire, no da mantenimiento a los vehículos y sus choferes conducen abusivamente. Hay necesidad de una reforma estructural del sistema. Comprar los buses sin arreglar la regulación y la supervisión no va a resolver el problema.

Y la compra va a generar otros problemas de manejo de fondos públicos o públicamente garantizados. ¿Va a haber comisión en la venta de los buses? ¿Quién la cobrará? ¿Quién venderá los repuestos? ¿Quién certificará los precios? ¿Por qué no una licitación? ¿Por qué abrir la puerta para que unos pocos ganen de la pérdida para muchos que puede ser esta operación?

En realidad, la manera en la que la compra de los buses se ha desarrollado sugiere que el proceso se hizo al revés de lo que debería haber sido. Primero se pensó en el negocio, luego en la manera de justificarlo, y la verdad es que no hay manera de justificarlo, pero igual lo va a tratar de hacer el gobierno.

¿Adónde está el deseo de transparencia de la ciudadanía? ¿Adónde está Transparencia Internacional? Después no se quejen si perdemos el país.

elsalvador.com :.: Los buses de Brasil

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