Escrito por Norma Guevara de Ramirios.09 de Marzo. Tomado de Diario Co Latino.
La oportunidad de conocer la realidad del mercado voraz de la telefonía, la hemos tenido después que el 21 de Enero la Asamblea Legislativa aprobó un Decreto disponiendo la anulación del cargo de acceso, renta fija o como se le llame al cobro de una cantidad de dinero entre $9.43 y $14 mensuales por teléfonos de línea fija en los hogares y las empresas.
La iniciativa fue del FMLN, pero por su aprobación votaron todos los Grupos Parlamentarios.
De inmediato, las empresas que se benefician del cobro presionaron, porque de confirmarse la formación de Ley con la sanción presidencial, dejarían de percibir más de cien millones de dólares anuales, en utilidades extraídas del bolsillo de los salvadoreños y salvadoreñas de todas las clases y condiciones sociales.
El primer rechazo vino desde la Presidencia de la República, como crítica a toda la Asamblea y particularmente al FMLN como proponente de la iniciativa y a ARENA que pidió la dispensa de trámite.
Después el debate se abrió ampliamente y la gente ha tenido oportunidad de darse cuenta de la voracidad de estas empresas, pero también a diferenciar entre ellas a las que sí acogieron la resolución legislativa y las que abrieron campaña contra el Decreto 250.
A la crítica se sumaron editorialistas y comentaristas señalando a la Asamblea de ignorante, de no saber lo que hace, de haberse engañado a muchos Diputados.
Fue evidente, por las propias declaraciones del Señor Presidente, al anunciar que ni sancionaría, ni vetaría el decreto sino que lo observaría, que empezaba el retroceso. Es lógico que iban a justificarse para hacerlo, que aunque sea un pelo debían de ceder.
En efecto, las observaciones indican que el cuestionamiento es al nombre del cargo utilizado en el decreto, se alega además, que las empresas no han subido el precio desde hacer varios años a pesar del incremento del índice de precios al consumidor, que una tarifa debe ser vigilada por un ente técnico sobre la base de estudio, pero en definitiva no señala que parte del Decreto debe ser corregida, de manera que aceptarlas a secas, era dejar las cosas como estaban.
El FMLN propuso aceptar las observaciones en lo relativo a la forma, que es la manera variada con que se consigna en las facturas el mencionado cobro ilegítimo; pero esta propuesta fue rechazada por el resto de partidos de derecha; luego el FMLN propuso que se cobrara una cantidad mucho menor bajo otro concepto que permita auditoría del ente fiscalizador, en este caso la Superintendencia de Energía y Telecomunicaciones SIGET, cargo que no debiera ser superior a cinco dólares incluyendo IVA, esta propuesta fue compartida por Cambio Democrático; pero también fue rechazada por la derecha.
El cabildeo de las empresas fue superior a la conveniencia del pueblo y los diputados de derecha terminaron inclinándose por dejar formalmente de lado las observaciones del Presidente y emitir un Decreto nuevo que fija temporalmente la tarifa en $7.94 para la telefonía fija residencial, esto significa que a las empresas públicas o privadas se les puede cobrar distinto precio si así lo deciden las telefónicas.
Adicionalmente el Decreto regula precios de interconexión de fijo a móvil y otros cargos, de manera que contradice a los editorialistas que afirman que de costos y de esas “cuestiones técnicas o de mercado” la Asamblea es ignorante y no debiera legislar. En definitiva, el pulso abierto para defender el interés de la gente, de las empresas comerciales, de servicios y del mismo sector público, por ahora, lo han ganado las transnacionales, el nuevo monopolio privado de la telefonía.
El pueblo salvadoreño conectado con un poco más de un millón de números de telefonía fija, seguirá siendo exprimido porque faltó coraje en los Diputados de derecha de mantener su decisión inicial del 21 de Enero. Pero como colectividad nacional, se ha ganado bastante claridad de los problemas del mercado telefónico, ahora sabemos cuánto pagan en Guatemala, en Nicaragua, en Honduras, en Costa Rica, no solo en pagos fijos sino los precios por el servicio efectivo y ojalá al darnos cuenta que gastamos más en telefonía que en alimentos, sepamos acompañar la inevitable batalla por regulaciones más justas a este servicio público que en el pasado se bendijo por los gobiernos areneros.
También a quienes se fijaron y pueden distinguir entre la información y la justificación propagandística, les queda abierto el camino para decidir y optar seguir conectados a veces pagando sin llamar, o desconectarse para dejar de regalar sus escasos centavos a unas empresas voraces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.