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2009/10/07

La estrategia de la división...

Escrito por Luis Mario Rodríguez R. Martes 6 de Octubre. Tomado de El Diario de Hoy.

En ARENA se dice que el ex Presidente de la República es el factor de división. Mientras tanto, en el FMLN, el flagelo se presenta entre las decisiones de la comandancia general y el primer mandatario como máximo titular del Ejecutivo. En cuantas ocasiones puede, el señor Presidente recuerda a la población que su grado de aprobación es de más del ochenta por ciento y que en la derecha, el más querido por la población es Tony Saca; lo dijo con toda claridad cuando se le cuestionó la presencia del ex Presidente en las negociaciones para la elección del Fiscal General de la República.
El discurso de la "división interna" beneficia al FMLN pero perjudica a ARENA. En éste último, cuanto más se repite que parte de la fracción legislativa, alcaldes y direcciones departamentales responden a las anteriores autoridades del COENA, inmediatamente afloran las rivalidades y los liderazgos internos se debilitan poco a poco. Como contraparte, en el FMLN, la división fortalece la imagen del Presidente, le presenta como un líder con carácter, responsable y unificador de la nación, y, teóricamente, calma las ansiedades de sectores como el empresarial, que esperan la definición del rumbo en materia económica y de inversiones por parte del gobierno de la República.

Indudablemente a este día, la estrategia de división equilibra la balanza a favor de la izquierda. Cuanto más alejado se presente el mandatario de la línea dura del partido que le llevó al poder, su aceptación crece entre los electores que aunque dubitativos, le dieron sus votos y lo hicieron Presidente de una nación en la que siempre se sostuvo que llegada la izquierda al poder, el desmantelamiento del modelo económico sería inminente.

No obstante ser imposible asegurar el rumbo que esta administración imprimirá al área económica, no cabe duda que un gran legado es la construcción de una nueva "ancla" que transforme el sistema de partidos salvadoreño, en el que ARENA y el FMLN tienen repartido el territorio, y donde el PCN, por el beneficio del sistema de residuos, logra atraer votantes y traducirlos en escaños en la Asamblea Legislativa. En otras palabras, en buena hora si la división se profundiza, surge una verdadera social democracia y relega a un segundo plano a todos aquellos que aún creen posible el sueño socialista retomado en este siglo por el Presidente venezolano.

En ARENA por el contrario, la división puede generar una "implosión" que desgaste las buenas intensiones del actual COENA, lleve nuevamente al poder a los que se aprovecharon del mismo, y lo que es peor, convierta al partido de derecha en un espacio para los nuevos "mercaderes de la política", que no harían más que destruir un instrumento que aglutina a todos aquellos que consideran la libertad y todos los principios que derivan de ella, como su máxima de vida. Ante esta lamentable realidad, ARENA tiene dos caminos: o transformar radicalmente su discurso, liderazgos internos y estrategias electorales, o ceder a los que desean ganar las elecciones bajo las "campañas del miedo", los mismos mensajes y desgraciadamente, bajo el mismo estilo de hacer política, desanimando por completo a las nuevas generaciones que desean contribuir a dar brillo a una nueva derecha de cara a las próximas elecciones.

Ni a uno ni a otro le conviene que la división los atrofie. Si la derecha deja que se profundice, la izquierda la utilizará a su favor hasta convertir a ARENA en dos o varios partidos que serán fáciles oponentes a vencer en las legislativas y municipales del 2012 y las presidenciales del 2014; si la izquierda moderada que dirige el Presidente, cede a las pretensiones del FMLN, lo que tendremos es un escenario aflictivo, en el que la administración Funes habrá sido un peldaño más de las ideas "antisistema" que sus dirigentes profesan.

Nuestro país necesita de una derecha visionaria, capaz de percibir en la reforma política, el cumplimiento de las normas ambientales y laborales, la erradicación del trabajo infantil, el apoyo a las pymes, la responsabilidad y el emprendedurismo social, algunos de los temas de la agenda para que los votantes se cuestionen por qué no deben darle mayoría en la Asamblea al FMLN dentro de tres años, y por qué ARENA debe regresar al poder en el 2014. Asimismo, nos merecemos una izquierda que no siga año tras año asustando inversionistas, dividiendo clases sociales y asociándose con populistas; necesitamos una verdadera social democracia que puede hacer que el Presidente trascienda como el líder que ordenó la política en casa y envió un mensaje al mundo, que las agujas del reloj no giran únicamente hacia el socialismo del Siglo XXI.

Ese es el reto para los próximos cinco años, además de atender lo urgente que está constituido por la administración de la crisis financiera, la generación de empleo, la reforma fiscal, el cumplimiento del Estado de Derecho y el fortalecimiento institucional. Si el Presidente renuncia a este esfuerzo, habrá sido el primer mandatario de izquierda, pero no habrá impactado ni aprovechado la oportunidad que los salvadoreños le dieron al elegirlo el 15 de marzo. Los más de quinientos mil ciudadanos que le dieron el triunfo, son salvadoreños que no anteponen la ideología a sus problemas, sino éstos a aquella, y que eligieron a quien les propuso con mayor convicción un "cambio seguro" que garantizara a su familia un mejor bienestar, educación y desarrollo social.

Enterrar este ideario, que parece aflorar con fuerza en las encuestas de opinión que perciben al Presidente como un hombre de bien, sería simplemente, desperdiciar los talentos que el Señor le dio, y regresar la misma cantidad, con el mismo valor y sin impacto transformador alguno.

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