Comentarios mas recientes

2009/06/27

Licor vrs. cerveza: la guerra de los impuestos

La industria de las bebidas alcohólicas vive una guerra intestina: los cerveceros proponen que el Estado le suba impuestos a los licoreros, y éstos opinan que sería mejor cobrar nuevas licencias a la industria de la cerveza. El conflicto también es sobre conceptos: los licoreros ven el litigio como un asunto comercial, mientras los cerveceros aseguran que se trata de un tema de salud pública.

Escrito por Carlos Martínez.  26 de junio de 2009 .  Publicada por El Faro .

La declaratoria de guerra, la oficial al menos, fue el 29 de mayo de este año. Industrias La Constancia (ILC) distribuyó un comunicado de prensa en el que, en resumen, pide que se eleve el impuesto con que se grava a los licores. Esto implicaría, según los cálculos hechos por los licoreros, un aumento hasta del 450% en algunos productos.

Impuesto específico al porcentaje de alcohol en volumen

Esta es la tabla de alícuotas que paga cada uno de los siguientes productos por cada grado de alcohol contenido en un litro de bebida.

Bebida alcohólica                                         Impuesto

Cerveza de malta                                             $0.0825

Vino                                                                       $0.07

Vodka                                                                   $0.0325

Aguardiente                                                       $0.015

Licores digestivos                                           $0.14

Ron                                                                        $0.05

Tequila                                                                 $0.08

Whisky                                                                 $0.15

Los impuestos específicos a las bebidas alcohólicas (llamados alícuotas) establecen una tabla diferenciada para cada producto en el que por cada grado de alcohol contenido en un litro de bebida se forma absolutamente diferente. Por ejemplo: la cerveza paga poco más de  8 centavos de dólar por cada grado de alcohol, mientras que el vodka paga 3, y el aguardiente 1. Habrá que anotar que otra diferencia a tener en cuenta es que una cerveza tiene en promedio 4 o 5 grados de alcohol, mientras que un aguardiente tiene entre 40 y 45 grados, por lo que en suma, un recipiente de cerveza paga incluso unos centavos más que otro recipiente de  la misma capacidad, lleno de aguardiente.

ILC propone que cada grado de alcohol se cobre por igual, de forma independiente del tipo de bebida. La alícuota general que proponen es precisamente la que ya paga su sector: 8.25 centavos por grado alcohólico. Según Eduardo Murillo, vicepresidente de la Asociación Salvadoreña de Destiladores y Licoreros (ASDYL), eso significaría la quiebra del sector que representa. “Eso estimularía el contrabando y las fábricas clandestinas”.

Una caja con 12 litros de aguardiente de producción nacional “Caña Rica” cuesta 23 dólares con 6 centavos. De aprobarse la medida del sector cervecero, el impuesto a esa misma caja sería incluso mayor que el precio de la misma: 29 dólares con 70 centavos, cuando ahora es de 5 dólares con 40 centavos.

Según ASDYL, las medidas respaldadas por la mayor industria cervecera en el país supondrían la “quiebra inminente” y la pérdida de 2 mil empleos directos y 4 mil indirectos. Aseguran además que la industria cervecera busca robarles el mercado que ellos dejarían libre al desaparecer. Se refiere al mercado de los aguardientes y lo que llaman “vodkas populares”.

¿Asunto de impuestos o de salud pública?

“¿¡Cómo es posible que estos dos productos valgan lo mismo?!”, reclama José Carlos Bonilla, vicepresidente de relaciones corporativas de ILC, mientras sostiene en sus manos una cerveza Pílsener y un botellín de “Caña Rica”, con 45 grados de alcohol.

Para Bonilla el asunto no debe ser visto desde un enfoque de mercado, sino desde una perspectiva de salud pública. “El impuesto específico se cobra precisamente porque es una bebida alcohólica, porque tiene alcohol... no le cobran impuesto a la leche o a la limonada... no es congruente que esta bebida (el aguardiente) pague un centavo y medio de impuesto y esta ocho centavos, no tiene lógica ni justificación”, comenta.

Bonilla rechaza que tras su propuesta se esconda la intención de pelear mercado con la industria licorera. “Siempre ingerir alcohol con cerveza va a ser más caro que hacerlo a través del alcohol, porque es un producto con mayor costo de producción. Para ingerir el mismo alcohol que una botella, es necesario tomarse casi 20 cervezas”, asegura.

El ejecutivo de ILC alude también a los hábitos de consumo. Levanta la botella de Caña Rica y pregunta: “¿Vos creés que el que compra esto en un expendio lo hace para tomarse un traguito después de la cena?” Pero el vicepresidente de  ASDYL cree que esta idea está basada en prejuicios: “Creemos que el consumidor de Tic Tac es el bolito, ¡pero no, ellos comparten, ellos celebran! El consumidor de Tic Tac o de Troika es gregario, no bebe solo. Lo que pasa es que nosotros estigmatizamos. Uno dice ‘los bolos’. Pero no es así. El que es alcohólico lo será con whisky o con cerveza”, argumenta.

“Todo en exceso es malo. El tema es de educación, no del consumo. Si consume el producto, que lo consuma responsablemente. Es cuestión de educar”, añade Murillo.

Para Bonilla, en cambio, se trata básicamente de un asunto de equidad: el producto que más daña la salud que pague más. Sin embargo, hay algunos temas sobre la igualdad que el ejecutivo cervecero prefiere no comentar: actualmente la venta de cerveza no requiere de licencia ni de control municipal, ni requiere registrar los establecimientos ante el Ministerio de Hacienda y el de Salud Pública. Los licoreros proponen, entre otras medidas, que exista una licencia única para la comercialización de todas las bebidas alcohólicas.  En respuesta, Bonilla se limita a repetir: “Somos productos distintos”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.