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2009/06/22

Contrataciones y compras, la fuente de picardías

En cualquier caso, lo primordial para asegurar manejos honestos de las compras y licitaciones es la transparencia plena

Editorial de El Diario de Hoy. Domingo 21 de Junio de 2009.

En todas partes se cuecen habas y tanto aquí como en China y Australia, licitaciones amañadas, malos procedimientos, picardías al calificar a quienes participan, etcétera, son el origen de significativas fortunas. Es un hecho frecuente el que los individuos que supervisan los avances de una obra almuerzan con el ejecutor de la misma y, en algún punto, reciben un sobrecito con muestras irrefutables de cariño. Un querido amigo perdió su empresa porque rehusó dar mordida para una obra que pasó varios años inconclusa en San Miguel.

Reformar la ley respectiva, LACAP, es un propósito del actual gobierno que Dios mediante fructifique en procedimientos transparentes, sensatos y realistas. Uno de los problemas, según se afirma, es que la misma ley se aplica para construir una carretera como para comprar gotas para ojos, cuando lo lógico sería establecer diferencias. La enormidad del entuerto se ilustra con el descubrimiento, en una bodega del Seguro "Social", de medicinas vencidas por varios millones de dólares; no hay suficientes medicamentos en los hospitales pero grandes cantidades de ellos se pudren en galpones.

El primer gran error es que en los planteamientos que se hacen respecto a la reforma de LACAP, como se publica en nuestra edición de ayer, se habla de comisiones y de delegados ministeriales, pero no de contratar asesorías externas. Caemos, como siempre, en el error de inventar la pólvora cuando ya está inventada desde hace mil cien años; las Naciones Unidas asisten a los países a normar las compras y contrataciones del Estado e inclusive prestan asesoría permanente.

En cualquier caso, lo primordial para asegurar manejos honestos de las compras y licitaciones es la transparencia plena; tanto los participantes como el público en general deben poder acceder los trámites, procedimientos y las decisiones referentes a lo que se licita.

Hacerlo en los tiempos actuales es muy fácil, gracias a la Internet. Que la gente pueda enterarse con una medida razonable de exactitud cómo marcha una contratación, cuáles son las bases y quiénes califican, es la mejor garantía. Y en esto de "quiénes califican" es que se han perpetrado las grandes sinvergüenzadas, pues muchas empresas que ofertan no tienen activos, carecen de instalaciones y no disponen de la maquinaria ni la experiencia para ejecutar o suministrar nada; son coyotes que ganan un contrato y de inmediato buscan quienes lo ejecuten.

Uno de los primeros pasos, en vista de lo anterior, debe ser informar al público quiénes son los directores de las empresas, cuál es su capital social, dónde están ubicadas y con qué instalaciones cuentan.

La gente, no los funcionarios, paga

Hay que ser muy cauteloso respecto a la petición de grupos empresariales, de que se prefieran "empresas del país": hay mucha lógica en apoyar a quienes aquí trabajan y aquí han invertido, pero siempre que existan igualdad de condiciones. El proteccionismo, la gran plaga económica en el período que va desde principios de los Sesenta hasta la salida del duartismo, causó muchísimo más daño que beneficio; la gente tenía que pagar la ineficiencia de los productores y éstos no podían ampliarse por no ser competitivos.

Lo esencial, en todo caso, es que no sean las instituciones las que asuman la plena responsabilidad, sin que otras entidades y el público participen. Son dineros de los ciudadanos, no de juntas directivas o de sus presidentes.

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