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2009/10/27

La metamorfosis del poder

Escrito por Rafael Rodríguez Loucel. Martes 27 de Octubre. Tomado de La Prensa Grafica.

El ciudadano cuando es juramentado es un ciudadano normal muy orgulloso de sí mismo. Cuando se le pide que levante su mano derecha y repita “juráis bajo vuestra palabra de honor cumplir y hacer cumplir…” su proceder es integro: piensa, habla y actúa en total armonía. Es felicitado por sus familiares y amigos cercanos, quienes le desean la mejor de las suertes en sus delicadas funciones. Por naturaleza humana la ilusión le invade y se imagina todos los cambios que puede realizar en procura del bienestar general de su país, cuyo himno lo escucha en una sintonía de un llamado patriota que le pide “de hijos suyos podernos llamar”.

Su gestión se inicia y sus subalternos le saludan el primer día con mucha reverencia y respeto. Su seguridad material y emocional empieza a dilatarse cuando observa la dimensión y el relativo lujo de la oficina asignada. Estas sensaciones propias de un ser humano son de una dimensión normal al principio, pero de una forma inconsciente e insospechada se deforman y se exceden en su crecimiento. De manera poderosa y sutil transforman su personalidad.

Los que rodean al nuevo funcionario se encargan del resto, la alabanza, el elogio y la pleitesía continua endulzan los oídos del flamante nuevo funcionario público y por ósmosis la soberbia adquirida desplaza a la natural humildad, y las deformaciones emocionales son evidentes y el deseo de poder se vuelve obvio al tratar de manejar a sus semejantes a capricho y creer que posee una verdad absoluta.

Existe en el país un poder del Estado con una casi permanencia de muchos fósiles que resultan demasiados en proporción a la extensión territorial y la precariedad presupuestaria. En este órgano del Estado no funciona que muchos piensan mejor que pocos, puesto que muchos se estorban y al momento del voto por inercia la mayoría solo levanta la mano, resuelve y cobra puntualmente su sueldo; menos resultarían eficaces en un contexto de efectiva austeridad. Estos ciudadanos también poseen en su inicio instintos con propósitos definidos y perfectamente necesarios y correctos, pero la polilla o la peste del aparente poder les invade y terminan perturbados de la mente y con una obsesión de posesión material, que la satisfacen al defender intereses particulares y partidarios. Se les reconoce como “Padres de la Patria” y a la que menos reconocen, con sus actitudes y acciones, es a su hija. Hoy en día hasta se han vuelto disidentes de partido.

La historia se repite de quinquenio en quinquenio y quienes los escogieron, sus auténticos empleadores, que les pagan con sus impuestos, vuelven a reflexionar por enésima vez, y se dicen asimismo: “porque nunca cumplen con lo prometido y porque muchos terminan siempre siendo corruptos”. De allí la resistencia natural y el alimento de la cultura de no pagar impuestos de los pequeños negocios y grandes negocios, que de hacer efectivo lo que les corresponde tributar bastaría para cubrir la mayor parte de la brecha fiscal. Vuelven a anunciarse reformas tributarias, con nuevos impuestos, algunos de ellos con mucho tiempo de ser efectivos en otros países y el eslogan politiquero de “hay que erradicar la evasión, elusión fiscal y el contrabando” se ha vuelto un canto de sirenas.

Bueno y entonces, que pasará esta vez, seguiremos con el status quo de pregonar más que actuar y resignarnos a convivir con ese funcionario soberbio y petulante que se olvidó de su juramento bíblico, ante la bandera y ante la faz de la nación o será que se volverán humildes, eficaces y probos. El tiempo y la nación darán su testimonio una vez más.

1 comentario:

  1. Si seguiremos en las mismas por que no los de un equipo han cambiado como para aceptar p ej la reformas tributarias y por que los del otro equipo no tienen el soporte politico suficiente ni las herramientas ideologicas adecuadas para tomar una accion de ese tipo.

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