Comentarios mas recientes

2009/10/26

El miedo en el espejo

Editorial. 26 de octubre. Tomado de El Faro.

La sicosis masiva desatada el lunes pasado por un rumor que advertía que grupos de pandilleros se tomarían San Salvador nos ha dejado de frente a nosotros mismos como sociedad.

El cierre de escuelas, negocios, centros comerciales y oficinas; la ansiedad de los capitalinos desesperados por volver a sus casas, incrédulos de la capacidad de las autoridades para frenar a los pandilleros, la construcción masiva de una fantasia orwelliana, nos ha desvelado como una sociedad enferma, presa de la sensación de desprotección,  secuestrada por la ansiedad, la incertidumbre, el miedo.

Un rumor es capaz de desatar eso porque la violencia en El Salvador y la incapacidad del Estado para brindar seguridad son percibidas por la ciudadanía a tal grado que hasta una imagen surrealista de pandilleros subiendo por barrios y colonias matando gente es percibida dentro de los márgenes de lo posible.

Lo que ha sucedido es suficiente para que sociólogos, sicólogos sociales y antropólogos pasen años elaborando hipótesis y estudiándonos como sociedad.

Lo que ha sucedido es suficiente como para que las autoridades de seguridad pública, el gobierno y todo el sistema político nacional entiendan que esta percepción ciudadana es hoy la principal amenaza a la gobernabilidad, que la ciudadanía cree más en un rumor descabellado que en la capacidad de las autoridades de brindar seguridad pública, que es urgente ejercer de manera contundente un liderazgo en el combate al crimen organizado y la violencia estructural que permita devolverle a la ciudadanía la esperanza y la confianza necesarias para aportar también en esta lucha.

Nos hemos visto en el espejo, y hemos reconocido un rostro lleno de miedo. Un miedo que parte no de un rumor, sino de una violencia fuera de control a un ritmo de 16 muertos diarios; de extorsiones, de rentas; de un país que convive a diario, en todas sus actividades, con el crimen organizado; de una sensación de que ellos, los violentos, son más y de que nadie es capaz de protegernos. No, no son más. Es una percepción que surge de políticas equivocadas de seguridad pública que deben ser reparadas. Pero no hay mucho tiempo. El miedo está socavando la posibilidad de que, para resolver el problema, nos involucremos todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.