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2009/10/21

Hay que aprender la lección: ¡no sucumbir al miedo!

Editorial. Miércoles 21 de Octubre. Tomado de Diario CoLatino.

La tarde del lunes fue de angustia, pero a su vez reveladora: la ciudadanía es presa del miedo y fácil de manipular. Sí, sin tapujos, fácil de manipular.
Y es que, algún delincuente o político trasnochado, se le ocurrió colocar amenazas, vía Internet, de supuestos toque de queda a partir del lunes y hasta del control de ciudades por las pandillas.
El rumor corrió incesante y cual voraz llama recorrió los hogares, las escuelas, y en los negocios, hasta provocar una histeria. La actitud de algunos empresarios, por cierto, nos pareció sospechosa, pues, cuando ha habido paros u otras dificultades de circulación les han descontado a los trabajadores, mientras que el lunes, “para protegerles”, les despacharon temprano.
En una universidad ubicada en el centro histórico de San Salvador, el comentario de los alumnos era que la Calle Arce y la Darío, estaban “tomadas”. Los celulares de alumnos y alumnas no dejaban de sonar, pues sus familiares les llamaban para contarles del peligro. Otros les llamaban para que se fueran a sus hogares, pues, a las 6 de la tarde habría “toque de queda”.
Así como los alumnos, algunos profesores mostraban nerviosismo y despacharon a sus alumnos, otros, otros se encontraron con el aula vacía, y los más cautos decidieron no romper la cotidianidad.
El Salvador vivió el lunes, La Guerra de los Mundos, una novela de ciencia ficción de Herbert George Wells (1898), adaptada para una serial radiofónica por Orson Welles, en 1938, que creó gran alarma social. Se emitió como noticiario de carácter urgente, lo que provocó escenas de pánico entre los ciudadanos de Nueva Jersey y Nueva York, que creyeron que se estaba produciendo una verdadera invasión alienígena de la Tierra, por lo que mas de uno decidió suicidarse, lanzándose de los edificios. Este episodio radial, llevó a algunos teóricos a “validar” la Teoría de la “Aguja Hipodérmica”.
El lunes, por supuesto, nadie se lanzó de los edificios, pero demostró, cuán profundo es el miedo provocado por la delincuencia y exaltado por los medios.
El rumor tomó fuerza, pues pusieron como justificante de “quienes amenazaban”, que era una respuesta al anuncio que el Presidente de la República, Mauricio Funes, haría en su programada conferencia de prensa quincenal, que no se dio, sobre la inclusión de más elementos de la Fuerza Armada en tareas de seguridad y otros temas similares.
Pero, además, por la sana o insana difusión de información relacionada con la delincuencia, en espacios claves de los periódicos, radio y televisión, tienen en vilo a la ciudadanía salvadoreña.
Es cierto que los homicidios son una realidad, como el crimen organizado y las pandillas, pero no es cierto, que estos controlen el país, no es cierto que los y las salvadoreñas están a merced de la delincuencia, tampoco es cierto que las autoridades no desarrollen su papel, como lo pretenden hacer creer los políticos de derecha y los medios afines.
El tema de la delincuencia en El Salvador es grave, pero no es cierto que no se pueda resolver, tampoco es cierto que no se esté haciendo nada. Y con lo ocurrido el lunes, tenemos que aprender la lección ¡no sucumbir al miedo! No hacer caso de rumores, muchos menos ser los medios para propagarlos más.

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