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2009/04/23

La credibilidad de ambos está en juego

Por Paolo Lüers. Publicado en Siguiente Pagina.

Todo el mundo interpreta que el voto popular, en las elecciones de enero y marzo de este año, les dio a los dos partidos grandes el mandato de ponerse de acuerdo. Puede ser cierto, aunque en primer plano el votante dio al FMLN el mandato de gobernar y a ARENA el mandato de ejercer la función indispensable de oposición.

Otra cosa es el hecho que para ciertas decisiones, como la ratificación de reformas constitucionales y la elección de ciertos funcionarios claves- se necesita mayoría calificada. Esto si obliga los partidos a ponerse de acuerdo para reunir los 56 votos en la Asamblea.
Pero dejemos las cosas claras: Ponerse de acuerdo no significa repartirse los cargos., aunque hasta ahora esto ha sido el contenido de la concertación. El sentido de la mayoría calificada, que pone la Constitución como requisito para la elección del fiscal general y de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, no es la repartición equitativa del poder entre los partidos, sino lo contrario: es para evitar que a estas funciones lleguen representantes de los partidos.
Diferente es la presidencia de la Asamblea Legislativa, donde por naturaleza tiene que llegar un representante de un partido, no un profesional independiente. Por eso, la junta directiva de la Asamblea se elije con mayoría simple.
No así los magistrados de la Corte y del Tribunal Electoral o el fiscal general. En vez de buscar formas de repartir equitativamente entre los partidos el poder en estas instituciones, los diputados deberían optar por la otra vía: elegir a los menos comprometidos con partidos, a los más independientes.
En este sentido, es muy favorable para la democracia salvadoreña que por el caso Silva-Tórrez haya caído al suelo la negociación ya casi consumada entre FMLN y ARENA de canjear el control de la Fiscalía General contra el control de la Corte Suprema de Justicia.
Sería fatal que las actuales negociaciones entre los partidos trataran de buscar otra fórmula de repartición o canje de cargos e instituciones. Sería absurdo que un pacto de este tipo se justifique por un supuesto mandato emanado de las elecciones. Sería desastroso para la institucionalidad del país que a la fiscalía, para evitar posibles investigaciones de corrupción en el gobierno saliente, llegue una ficha de ARENA, con los votos del FMLN, y que en cambio ARENA de los votos para que el FMLN pueda asumir el control de la Corte Suprema.
Ambos partidos grandes están en una situación muy delicada, aunque el FMLN, a la hora de saborear su triunfo, tal vez no lo perciba. Pero ellos ganaron las elecciones con la promesa del ‘cambio’. Durante años en la oposición hablaron de la necesidad de cambiar la manera de hacer política.
Y ARENA se encuentra en un proceso de catarsis y de transformación. Si no logra salir de este proceso con credibilidad y con una verdadera renovación, no tiene ningún futuro político.
Quiere decir que ninguno de los partidos grandes se puede dar el lujo de seguir operando de la misma manera. Si continúan repartiéndose entre ellos las instituciones del Estado, pierde credibilidad tanto el ‘cambio’ que prometió el FMLN como la ‘renovación’ interna que anunció ARENA. Las consecuencias para el sistema político serían muy serias.
¿Cómo salir de este dilema? Muy fácil: armando para la Fiscalía General y la Corte Suprema de Justicia un ‘combo’ concertado entre los partidos, pero esta vez eligiendo a los candidatos más idóneos por su independencia partidaria, su capacidad profesional y su vocación de fortalecer la institucionalidad. Tiene que ser un combo, al elegir al fiscal general con el criterio de independencia tiene que asegurarse que este mismo criterio se aplique a las elección de los magistrados de la Corte, y luego a la elección de los magistrados del Tribunal Electoral y de la Corte de Cuentas.
Así los partidos podrían ponerse de acuerdo de limpiar la mesa, y marcar el inicio de una nueva era de institucionalidad. Si no tienen el valor y la voluntad que esta revolución requiere, de antemano se convierten en engaño la promesa de ‘cambio’ del FMLN y la promesa de ‘renovación’ de ARENA. Hoy es cuando pueden, en la práctica, mostrar que todos estos cambios no son para que toda siga igual.

Un nuevo ARENA

Escrito por Carlos A. Rosales Jueves, 23 abril 2009. Publicado en La Prensa Gráfica.

Varias culturas milenarias consideran las crisis como oportunidades. Los chinos, por ejemplo, basan su escritura en símbolos llamados ideogramas. El ideograma que representa la palabra “crisis” (wei-chi) es la misma que simboliza “peligro” y “oportunidad”. Bajo esa luz, la implosión en ARENA, a raíz de la derrota del 15 de marzo, le presenta la oportunidad de reinventarse y subsanar sus debilidades institucionales, para salir de la crisis como una fuerza política moderna y fortalecida.

Hace varios años, la extinta revista Ahora publicó un reportaje sobre la ideología de ARENA. El autor de la nota entrevistó a los 28 diputados que el partido tricolor tenía entonces en la Asamblea Legislativa. Al preguntarles sobre su identificación ideológica, los parlamentarios no pudieron dar respuestas coherentes.

Era obvio, por ejemplo, que ninguno de los congresistas sabía la diferencia entre “liberalismo” y “conservatismo”, las dos ideologías que suelen asociarse con ARENA. En lo que la mayoría estaba de acuerdo, no obstante, era en describir a su partido como “anti comunista”. Pero, ser anti algo no es, necesariamente, ser algo.

ARENA debe comenzar por allí. Debe definir de una vez por todas qué es. Debe montar un ambicioso ejercicio reflexivo que de la Guerra Fría lo transporte al siglo XXI. El partido debe organizar, cuanto antes, un congreso nacional cuyo objetivo sea definir qué corriente de pensamiento alumbrará, a partir de hoy, su ideario y su visión programática.

ARENA debe además actualizar sus estatutos. El partido debe aceptar que para modernizarse debe contar con una normativa estatuaria anclada en la democracia interna y en las tendencias institucionales que la época actual exige. Se deben consolidar mecanismos democráticos internos para la toma de decisiones, a fin de evitar la manipulación del quehacer partidario que beneficia agendas personales.

ARENA debe reconocer la necesidad imperiosa de institucionalizarse. Hasta este año, el partido referente de la derecha salvadoreña no había enfrentado adversarios fuertes en contiendas presidenciales. Eso lo relegó a ser un cascarón que únicamente se activaba meses antes de un evento electoral.

Como oposición, ARENA debe funcionar los 365 días. Debe ser capaz de autofinanciarse, y de diseñar y ejecutar estrategias políticas y comunicacionales efectivas. No hay que inventar la rueda. Hay suficientes partidos modernos en el mundo que sirvan de modelo. Solo así se abandonará la improvisación para tener una presencia coherente y permanente en todos los niveles del debate político nacional.

También urge la renovación. ARENA debe desarrollar y develar nuevos liderazgos. La gente ya no quiere “más de lo mismo” ni “los mismos rostros de siempre”. El país cuenta con personas capaces y honestas, con la formación académica idónea para trabajar por un nuevo ARENA, que le sirva al partido, no que se sirva de él.

Asimismo, ARENA debe renovar su imagen. El partido debe de luchar contra la percepción ciudadana de ser un partido político que sirve y defiende los intereses de los grupos sociales más poderosos. ARENA debe vender soluciones a los problemas de todos, especialmente a quienes más lo necesitan.

Por último, ARENA debe sanearse. El escándalo reciente que involucra a un alto dirigente tricolor con un prófugo de la justicia salvadoreña y guatemalteca plantea la urgencia de distanciarse de todos aquellos cuya mala imagen, cuestionamientos y falta de credibilidad dañan al partido.

El cambio es difícil, Maquiavelo advirtió que los mayores enemigos de un nuevo orden son quienes “sacaron provecho del antiguo esquema”. Pero los que hoy deciden sobre el futuro del partido deben entender que si ARENA no se transforma en un ente moderno y fuerte, estaremos inaugurando el primero de varios gobiernos farabundistas.

Otro instrumento de lucha contra el crimen

Editorial de La Prensa Gráfica.Jueves, 23 abril 2009.

Estamos a poco más de un mes de que se realizó la elección presidencial y a poco más de un mes para que el nuevo gobierno tome posesión, y ya es perceptible el cambio de atmósfera en el ámbito político.

Después de un largo proceso de desentendimientos, en el que hubo hasta un primer acuerdo por mayoría simple para emprender la reforma constitucional necesaria, los diputados de la Asamblea Legislativa, por unanimidad de fracciones, aprobaron un dictamen para incorporar la posibilidad de hacer intervención en las comunicaciones telefónicas y de otra índole, herramienta considerada de gran importancia para impulsar una lucha bastante más eficaz contra el crimen, especialmente el organizado, que se ha venido sofisticando cada vez más.

Desde que surgió la iniciativa, apoyada explícitamente por el gobierno estadounidense en razón de lo que esto podría aportar a la lucha conjunta contra el crimen, la principal dificultad para concretar la reforma, que permitiría la intervención de comunicaciones por orden judicial para perseguir delitos específicos, provino de la izquierda, que alegaba que dicha reforma podía prestarse para abuso político. El tema estaba estancado, pero aquí también ha operado positivamente la nueva correlación de fuerzas, y ahora, con gran facilidad, fluyó el acuerdo, que establece sanciones para los infractores, así como la necesidad de una ley especial, que sólo podría reformarse por mayoría calificada.

Según se prevé, el dictamen será puesto a votación este día, para, al aprobarlo, ser ratificado inmediatamente después de llegar la nueva Asamblea. Esto indica, como lo dijimos en ocasión reciente en referencia a un entendimiento similar, que cuando quieren, pueden. Y si es un signo de lo que podríamos esperar en el período legislativo que se abre, podemos tener confianza en un mejor desempeño institucional, como es debido.

Es cuestión de atmósfera

Hemos venido sosteniendo reiteradamente que, en el flujo de la vida democrática, lo más importante es la voluntad de funcionar conforme a las reglas básicas que establece la misma democracia. Una de esas reglas básicas es la que se refiere a las ventilaciones que normalmente trae consigo la alternancia en el ejercicio del poder. Más allá de cualquier consideración ideológica, el alternar tiende a oxigenar la participación política, porque el solo hecho de saber que se está hoy pero se puede no estar mañana es un factor de autocontrol que en todas partes resulta muy eficaz.

Estamos a poco más de un mes de que se realizó la elección presidencial y a poco más de un mes para que el nuevo gobierno tome posesión, y ya es perceptible el cambio de atmósfera en el ámbito político. Y no porque llegue un partido y salga otro, sino porque hay un saludable intercambio de responsabilidades: los que eran gobierno pasan a ser oposición y los que eran oposición pasan a ser gobierno. Los compromisos inherentes a ese cambio de posiciones inducen a dejar de lado, al menos por el momento, cualquier confrontación artificial que haría perder energías muy valiosas, para unos y para otros.

La solución constitucional del punto de las llamadas “escuchas telefónicas”, que en realidad abarcan un espectro más amplio, viene en un momento muy oportuno, cuando habrá que hacer, desde la institucionalidad, un esfuerzo bastante más eficaz en la lucha contra la criminalidad, que azota desde diversos ángulos y con intensidad creciente.

Combatir la pobreza es un objetivo empresarial

Editorial de El Diario de Hoy.Miércoles, 22 de Abril de 2009

Todo lo material que vemos "con nuestros propios ojos" en esta tierra, es el resultado del trabajo y la creatividad de las empresas y negocios.

No existe ningún empresario de importancia --el término correcto es emprendedor-- que conscientemente busque perpetuar o ahondar la pobreza en el país. La mayoría de negocios y actividades se beneficia cuando el nivel de vida de la población se eleva: hay más ventas, movimiento económico, mejores oportunidades.

Fue precisamente con el propósito de ampliar mercados e incrementar el giro de sus empresas, que todas las gremiales del sector productivo apoyaron el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y además promueven la reducción arancelaria. Lo hacen recordando los perniciosos efectos de las barreras arancelarias y las restricciones a la importación impuestas a partir del nefasto Directorio Cívico Militar de inicios de la Década de los Sesenta. Una política clave de la primera presidencia de ARENA fue eliminar el proteccionismo y fomentar el intercambio con otros países y la región.

Más significativo aún es que las gremiales de la mediana y la pequeña empresa fueron unánimes en su respaldo al TLC, desmintiendo que la apertura de nuestro mercado les amenazaba.

¿Quién puede beneficiarse de que la gente apenas tenga para comer y subsistir? Castro y los regímenes comunistas, que hay y hubo, usan la pobreza como una arma de control político. Cuando los pobladores tienen que pasarse horas en fila para obtener alimentos o artículos de cualquier naturaleza, no tienen ni tiempo ni fuerza para conspirar ni menos para rebelarse. El que protesta se queda de inmediato sin alimentos, sin vivienda y sin empleo, además de ir a dar a la cárcel. Ese férreo control sobre la gente es sólo posible cuando hay un único empleador, un único dispensador de bienes y un único productor.

Lo material en el país es obra de empresas

Es además falso que existan grupos empresariales que conspiren para mantener la pobreza, combatir las pequeñas y medianas empresas que se establezcan o formar monopolios y argollas excluyentes. Esa es la tesis que propaga la YS "universidad curas de sotana roja", calumnia originada en su ignorancia respecto a cómo funcionan los mercados en una economía abierta. La sola operación del Tratado de Libre Comercio de El Salvador vuelve imposible formar monopolios, aunque haya empresas que gracias a su trayectoria, sus buenos productos y agresivo mercadeo, mantengan su liderazgo. Pero el hecho de que sean muy pocos los negocios y las marcas con más de cincuenta años de presencia en el país comprueba que hay gran movilidad empresarial y de negocios, tanto para arriba como para abajo; los grandes almacenes de los Años Cincuenta prácticamente han desaparecido.

Todo lo material que vemos "con nuestros propios ojos" en esta tierra, es el resultado del trabajo y la creatividad de las empresas y negocios. Las carreteras, los hospitales, los cuerpos de seguridad, las escuelas y las oficinas públicas, al igual que los centros comerciales, las fábricas, las maquilas y la totalidad de comercios que hay en el país, son el fruto de empresarios grandes, chicos y medianos. Ellos generan riqueza y también generan los recursos con que los gobiernos hacen su obra y prestan servicios.

La Universidad Nacional al igual que la "universidad curas de sotana roja" son asimismo obra sostenida y montada por la riqueza generada por la actividad empresarial. En lugar de atacar y acusar, deben agradecer al sector productivo por su aporte al país.

Los 20 años de ARENA

Marvin Galeas. Miércoles, 22 de Abril de 2009. Publicado en El Diario de Hoy.

El FMLN aceptó casi de inmediato la propuesta de diálogo lanzada por el Presidente Alfredo Cristiani el día que tomó posesión el 1 de junio de 1989. El 15 de septiembre de ese año, en la ciudad de México, ambas partes acordaron solicitar de manera conjunta la mediación del Secretario General de las Naciones Unidas en el proceso de negociación.

El 11 de noviembre por la noche las columnas guerrilleras incursionaron en las principales ciudades del país, incluida la capital, para desatar la más poderosa ofensiva de la guerra. La apuesta era quedarse el mayor tiempo posible en las ciudades, debilitar al máximo la autoridad del gobierno y provocar un alzamiento popular hasta la toma del poder. Era el último intento del FMLN de imponerse por la vía militar.

Si bien es cierto el objetivo no se cumplió, fue tal el poder militar mostrado por el ejército guerrillero, que hubo consenso en ambas partes en cuanto a la búsqueda sincera de la solución política negociada. El gran merito del Presidente Cristiani fue haberse mantenido firme en ese propósito, a pesar de la ofensiva y de las fuertes presiones que recibía de diferentes y poderosos grupos.

El Acuerdo de Paz se logró, tras intensas rondas de negociaciones, el 31 de diciembre de 1991, in extremis, en la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. En mi opinión jugaron un papel determinante para el éxito del proceso, los integrantes de ambos equipos negociadores, de manera muy especial el doctor David Escobar Galindo, por parte de la delegación gubernamental. Por parte del FMLN se destacaron Schafik Handal, Salvador Samayoa y Joaquín Villalobos.

El logro de la paz fue la acción de política estratégica más importante en la historia reciente del país y un gran logro de la primera administración de ARENA encabezada por Alfredo Cristiani. En los últimos años de su gobierno el primer Presidente arenero se enfocó en vigilar el proceso de cumplimiento de los acuerdos y la recuperación económica. El país estaba arruinado tras la guerra. La infraestructura estaba literalmente en el suelo, la situación económica era deplorable y la sociedad estaba fracturada. Así recibió ARENA el país.

El proceso de cese al fuego fue impecable. Admirado por propios y extraños. Sin mayores traumatismos el FMLN se convirtió en partido político y casi de inmediato, como era lógico, en la segunda fuerza política del país, desplazando al Partido Demócrata Cristiano. Para las elecciones generales de 1994, ARENA lanzó como candidato a la presidencia de la República a Armando Calderón Sol y a la vicepresidencia a Borgo Bustamante. El FMLN a Rubén Zamora para Presidente y a Francisco Lima para vicepresidente.

La nominación de la fórmula causó serias divisiones en el FMLN. Joaquín Villalobos y otros altos dirigentes habían propuesto la candidatura de Abraham Rodríguez a la presidencia, como una muestra de flexibilidad y apertura del Frente. Villalobos creía que esa era además la única posibilidad que tenía el FMLN de ganar las elecciones presidenciales. La propuesta fue derrotada y las posiciones socialdemócratas de Villalobos también. Tras las elecciones el FMLN sufrió su primera gran división.

Durante la campaña electoral rodó la especie entre los militantes del FMLN, que Calderón Sol representaba la línea más dura y "escuadronera" de ARENA y que de ganar iniciaría una verdadera cacería de comunistas, ahora desarmados en virtud de los Acuerdos de Paz. "Si ese hombre gana, yo me voy a ir del país", me dijo una militante histórica del Frente.

Si bien hubo una segunda vuelta, Calderón Sol ganó de manera fácil las elecciones. Contrario a todos los rumores el nuevo Presidente encabezó un tenso proceso de cumplimiento de los Acuerdos de Paz pendientes de manera muy hábil. Recuerdo el día cuando en una manifestación de lisiados de guerra, un policía, frente a las cámaras de televisión mató a un manifestante. El país entero contuvo el aliento, por lo delicado de la situación. La guerra acababa de terminar.

El Presidente Calderón Sol y la dirigencia del FMLN actuaron, en esa ocasión de manera muy sensata en el manejo de tan complicada coyuntura. La cosa no pasó a mayores. El gobierno de Calderón Sol emprendió una serie de transformaciones del Estado, que incluyó las privatizaciones de empresas estatales. Lo sorprendente es que no hubo violencia social o política en el desarrollo del proceso. (Nota: en la columna anterior por un error decía que Napoleón Duarte ganó las elecciones en 1994. Debió decir en 1984).

Paciencia es la madre de la vajilla

Paolo Lüers, Miércoles, 22 de Abril de 2009. Publicado en el Diario de Hoy.

Me alegra que Mauricio Funes, al participar como invitado en la Cumbre de las Américas, no se haya incorporado al club de presidentes bayuncos encabezado por los comandantes Hugo Chávez y Daniel Ortega. En Puerto de España lo vimos decente, sobrio, respetuoso, no buscando pleitos con nadie.

No se materializaron las pesadillas de muchos, a quienes nos atormentaba la imagen de un Mauricio Funes aplicando en cumbres presidenciales su estilo arrogante e intolerante de debatir, que conocemos de su carrera periodística y su campaña electoral. En Costa Rica y en Trinidad y Tobago vimos a un Mauricio Funes que en nada emulaba los discursos embarazosos de presidentes como Evo Morales y Rafael Correa anunciando el fin del capitalismo, ni los berrinches que en varias cumbres han armado Daniel Ortega y Hugo Chávez.

Nada de eso. Por lo contrario, el presidente electo se mantuvo a distancias seguras de estos personajes. Y nada de soberbia. Más bien casi pasó inadvertido.

Claro, todavía no estaba participando con plenos derechos de presidente constitucional, sino como invitado, como presidente electo. Habría que ver si esta actitud cambia a partir del 1 de junio. Hasta ahora todo parece indicar que Mauricio Funes habla en serio cuando dice que no adoptará, por preferencias ideológicas de su partido, políticas y alianzas internacionales que comprometan intereses nacionales, por ejemplo en las relaciones con Estados Unidos.

Si es así, nos evitamos escenas como las del presidente Mel Zelaya aplaudiendo a Hugo Chávez, cuando en plaza pública hondureña tildaba de "vendepatrias" a los hondureños que se oponen a la entrada de su país al Alba.

El nuevo gobierno debería desde el principio intercambiar embajadores con Cuba y con Venezuela, como una muestra de normalidad, no de una nueva alianza. Obama dejó claro en la Cumbre que esto no constituirá ningún obstáculo para las buenas relaciones con Estados Unidos.

Una vez que asuma la presidencia, sería útil que Funes --más allá de evitar codearse con colegas como Daniel Ortega, Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales-- se distancie explícitamente de sus posiciones. Llegará el momento cuando sea necesario saber, de boca del presidente, que no comparte las posiciones de sus homólogos sobre la necesidad de abolir instancias multilaterales como la OEA, el Fondo Monetario y el Banco Mundial, y que está dispuesto a colaborar en hacer más eficientes esas instituciones.

El único error que cometió Funes en Trinidad y Tobago fue referirse, en su discurso en la Cumbre presidencial, a Tony Saca como "presidente en funciones", así como ya lo había hecho aquí, incluso en su primera visita a Casa Presidencial. Le guste o no al presidente electo, Tony Saca será presidente constitucional hasta el último segundo de su mandato, con todos los derechos y deberes que esto implica.

Un funcionario "en funciones" es otra cosa. Ahora tenemos a un fiscal general "en funciones", y vean el vacío que esto está creando. En los regímenes parlamentarios europeos, cuando el primer ministro renuncia, se queda como jefe de gobierno "en funciones" hasta que el parlamento haya nombrado a quien asuma el cargo. El poder de un mandatario "en funciones" siempre es limitado.

Dado la manera amigable como se está dando hasta la fecha la transición del viejo gobierno al nuevo, el comentario de Mauricio Funes no parece un intento de cuestionar el poder del presidente saliente, sino más bien una confusión. Podríamos preguntarnos si se trata de un lapsus freudiano, causado por algún deseo inconsciente. En este caso, totalmente hipotético, aplica perfectamente una moraleja alemana: Geduld ist die Mutter de Porzellankiste --paciencia es la madre de la vajilla de porcelana...

Aplica también a todos los que queremos ver en hechos lo que trae el gobierno entrante.

2009/04/22

Las primarias y otras reformas

Por Luis Mario Rodríguez R.  Martes, 21 de Abril de 2009. Publicado en El Diario de Hoy.

España, Estados Unidos, Honduras, Chile, México, son algunos ejemplos de países en los que las autoridades y los candidatos de los distintos partidos políticos son electos por la militancia a través de procesos internos debidamente reglamentados en sus estatutos y en la respectiva ley de partidos políticos.

En todos ellos, los militantes votan secretamente por el candidato de su preferencia, para lo cual, previamente han tenido la oportunidad de conocer las propuestas de cada uno de los aspirantes, sus cualidades personales, dotes de líder y principalmente, la visión que desean imprimir al instituto político que representan en consonancia con las exigencias de la sociedad en la que se encuentran inmersos.

Alianza Republicana realizó en enero de 2008 un ejercicio inédito para la selección de su candidato a la Presidencia de la República. Los precandidatos visitaron el país entero. Semana tras semana, la estructura del partido en cada uno de los catorce departamentos, organizó eventos en cines, sedes del partido y universidades, para que los aspirantes dieran a conocer su mensaje. En la mayoría de los planes de trabajo de cada uno de ellos, se plasmaron propuestas relacionadas con las demandas locales, en aspectos tales como la infraestructura vial, el desarrollo del turismo o de aquellas actividades económicas que constituyen el modus vivendi de los habitantes de la zona.

Los precandidatos asistieron diariamente a programas de opinión pública en radio, prensa y televisión. Las reuniones privadas con distintos gremios empresariales, profesionales o interesados en conocer el perfil de los presidenciables, fueron también la constante en los casi dos meses que se prolongó el proceso interno. El partido coordinó también reuniones con cada uno de los sectores que lo integran: empresarial, juventud, femenino, campesino, profesional, salvadoreños en el exterior, agropecuario y el obrero. Cada uno de sus miembros presentaron en foros específicos, consultas e interrogantes relacionadas con los intereses de su sector y escucharon atentamente los planteamientos de los precandidatos. Asimismo, los Círculos de Estudio, otra de las ramificaciones orgánicas del Partido, coordinaron coloquios para que los aspirantes presentaran sus propuestas e ideas de cara a la campaña presidencial de 2009.

Las visitas a organizaciones evangélicas, católicas, entidades pro vida, asociaciones empresariales e inclusive, a miembros de otros partidos políticos, no fueron la excepción. En fin, el proceso interno acaparó la atención nacional y la mayoría de salvadoreños pudieron conocer las virtudes y los defectos de los precandidatos, no sólo a través de los programas de opinión, sino también por medio de los debates que el Partido organizó, comprando espacios en los medios para transmitir en vivo, por lo menos tres de los cinco debates que se realizaron en la zonas oriental, central y occidental del país. La riqueza de propuestas fue extraordinaria. Se habló desde la ley de acceso a la información pública, hasta las relaciones comerciales con China continental; desde el gasto desmesurado en publicidad gubernamental, hasta los errores que las autoridades del Partido en ese entonces, estaban cometiendo ocupando cargos en el Ejecutivo y en el partido. La mayoría de dichas medidas, fueron, como ya lo hemos dicho en otros espacios, retomadas durante la campaña, por el ahora Presidente electo de El Salvador.

El proceso fue innovador y sin lugar a dudas sano para la democracia interna del partido. Su defecto no estuvo en lo prolongado del mismo, en las simpatías que uno u otro precandidato obtuvieron de la estructura o en las críticas que los mismos hicieron de lo que los gobiernos de ARENA no habían hecho en los últimos veinte años. El defecto de fondo estuvo en que el voto no fue secreto sino a "manó alzada", como lo dictan los estatutos del partido. Las elecciones internas mantuvieron a Alianza Republicana en los medios y permitieron que la población salvadoreña conociera la creatividad y sobre todo, la capacidad para gobernar de aquellos que compitieron por la candidatura. Por tanto, la solución sobre las primarias no está en la "involución" que puede representar el eliminarlas, sino en su adecuada regulación en los estatutos del partido e inclusive en la ley de partidos políticos pendiente de aprobación en el país, para que entidades como el Tribunal Supremo Electoral, den fe de la legitimidad de los resultados de dichas elecciones. Si ARENA se considera un partido institucionalizado, mal haría en regresar a los "candidatos de dedo" en las próximas elecciones presidenciales.

Por otra parte, la comisión política debería considerar una reforma transitoria a los estatutos del partido, que le permitiera asumir la coordinación del mismo por los próximos doce meses. Por supuesto que deben elegirse nuevos miembros del COENA, pero en vista del trauma que parece aún no desaparecer en varios de los líderes de ARENA, es importante que se evite la división interna eligiendo un presidente de la cúpula partidaria, que quizás no goce de la simpatía de todos los sectores. La urgencia que manifiestan algunos para que se elijan nuevas autoridades es correcta, pues los diputados y los alcaldes necesitan el liderazgo que les oriente para la toma de decisiones. Sin embargo, sólo los ex presidentes tienen en este momento histórico, la credibilidad y la aceptación de todos los correligionarios para dirigir los destinos del partido.

*Abogado de la República con maestrías en Derecho Empresarial y Ciencia Política.

2009/04/20

¿Qué esperamos las clases medias?

Por Juan Valiente, Domingo, 19 de Abril de 2009 . Publicado en El Faro.

¿Quiénes decidieron esta elección a favor del candidato de la oposición?  Durante los meses previos a las elecciones, los analistas afirmaban que el ganador sería el que convenciera a la mayoría de aproximadamente 30% de salvadoreños que no eran “voto duro” de ninguno de los partidos mayoritarios. No existe obviamente un estudio completo de los votantes en el día de la elección, pero sí existe un análisis del perfil de los votantes en las encuestas previas a la elección y un estudio de LPG Datos del día 15 de marzo.

Los que eligieron a Mauricio Funes como Presidente para el próximo período fueron en su mayoría hombres, entre los 18 y 31 años de edad, con estudios de bachillerato o educación universitaria, en su mayoría católicos, que residen mayoritariamente en los centros urbanos del país y en general con mayores ingresos económicos. Al parecer la clase media decidió esta elección a favor de Mauricio Funes.
Es importante reflexionar sobre lo que habrá motivado a la mayoría de las clases medias a votar diferente a la votación de enero, donde el voto del FMLN era menor al 50%.  En la creatividad del comentarista y con insumos no estructurados de pláticas informales y comentarios de pasillo con múltiples profesionales que llenan el perfil de los que hicieron ganar a Mauricio Funes y al FMLN, me he atrevido a proponer algunas ideas que espero sirvan para no perder de vista parte importante de los elementos que esperan estas personas y que han convertido a Mauricio Funes en Presidente electo de todos los salvadoreños.  
Hay un clamor generalizado, porque regrese al país la cultura de la excelencia. En los sectores profesionales cada vez más se percibe la demanda por involucrar en el gobierno a personas capaces e íntegras, que tengan el conocimiento, la honestidad y el compromiso social necesario.  Ha habido épocas donde los funcionarios públicos eran los mejores en su área, no sólo profesionalmente, sino también en su carácter e integridad. Volvamos a instituir en el país la cultura de la excelencia. Busquemos la calidad como personas en los funcionarios y confiemos en que ejecutarán su función no satisfaciendo mezquinos intereses personales, sino el bien de la colectividad.
En sintonía con esta última afirmación, también existe una demanda cada vez más extendida por dejar de usar al Estado, no sólo al Ejecutivo, sino que todos los órganos del Estado para el enriquecimiento ilícito de funcionarios. Es cierto que se sacrifica a justos por pecadores, pero la percepción es que los límites se han rebasado y por mucho.  Aunque la mayoría de los casos más sonados han pertenecido al partido ahora en el gobierno, el nuevo Presidente electo no debe equivocarse, porque también se han conocido casos de los otros partidos políticos, incluso han existido muchos rumores de que en la gestión de algunos gobiernos municipales del FMLN se hace uso del famoso diez por ciento. Mauricio Funes debe estar atento, porque la situación demanda que se investigue seriamente y se castigue a los culpables; además de comenzar a potenciar una cultura diferente en el ejercicio del poder.  
Es probable que en este punto las expectativas de los votantes puedan estar un poco extralimitadas, en el sentido de que hay cosas que no dependen del Presidente. En lo relativo a otros poderes del Estado y de instituciones autónomas, lo más que puede hacer el Presidente es dar espacio a funcionarios competentes tratando de que la bancada de su partido en la Asamblea elija dichos funcionarios decentes y decrete leyes efectivas para combatir la corrupción.  
Se requiere además que las instituciones del Estado funcionen.  Ya es hora de dejar de hacer política con las instituciones públicas. Ha sido culpa de todos y quizás más del partido en el gobierno, pues en el pasado ha abusado de su posición dominante o de recursos económicos disponibles para garantizar al menos “benevolencia” de funcionarios en instituciones claves para el fortalecimiento de la democracia. Y en lugar de democracia hemos cultivado el germen de su destrucción con la politización de las instituciones del Estado. Debemos permitir que estas funcionen como están diseñadas para que comiencen a dar frutos de fortalecimiento democrático en beneficio de todos.  Estamos nuevamente hablando entre otras de la Corte de Cuentas, de la Asamblea Legislativa, de la Corte Suprema de Justicia y de la Fiscalía. ¿Cuánto tendremos que esperar? Existe en este momento una posibilidad importante para dar señales claras de este compromiso y de este cambio tan esperado y demandado por los que votaron confiando en la capacidad y compromiso del Presidente electo.
Y con el fortalecimiento de las instituciones se requiere también fortalecer el imperio de la ley.  La ley y las políticas públicas deben aplicarse a todos por igual.  Estos sectores de votantes ya están cansados de sentir que la ley no aplica a todos por igual. Ha habido avances en este tema, especialmente con la Procuraduría para la Defensa del Consumidor y la Superintendencia de Competencia. Ha habido avances en algunos casos judiciales. Sin embargo, esta mayoría cree que se necesita más. Y ojalá que ni se le ocurra al Presidente electo tratar de cambiar arbitrariamente las leyes del país y violentar las libertades personales básicas. Este sector de profesionales de ingresos medios y altos ama su libertad. Están dispuestos a aceptar sacrificios para bien del país, pero no cambios que mutilen la democracia y las libertades. Gracias a la Constitución, el presidente no puede cambiar leyes; puede solo intentarlo, para bien o para mal, mediante la misma iniciativa constitucional que se le concede.
Estas clases medias le han dado al Presidente electo su voto de confianza. No fue la base de militantes del FMLN (siempre necesaria, pero no suficiente) la que decidió la elección. Ojalá que Mauricio Funes escuche a los que hicieron posible que ahora esté en la posición que se encuentra.

Leer es divertido

Por lo general, los payasos se dedican a hacer reír a niños y adultos. Pero los “payasos didácticos” tienen una particularidad: hacen divertida la lectura. Ellos son miembros de la recién creada Escuela de Payasos Nariz Roja y junto al proyecto del Bibliobús, impulsado desde la Biblioteca Nacional, unen esfuerzos para fomentar la lectura en la niñez salvadoreña.

Escrito por Patricia Cruz. Lunes, 20 abril 2009. Publicado en La Prensa Grafica.

La maestra pasa lista a sus alumnos: Tatito, ¡presente!, Depacito, ¡presente!, Naranjito, ¡presente!, Muelín, ¡presente!, Galletín, ¡presente!, Crucito, algo tarde, pero llegó. Estos peculiares alumnos pertenecen a la Escuela de Payasos Nariz Roja, uno de los frutos del III Congreso de Payasos de 2008 que va tomando forma poco a poco.

La escritora Jorgelina Cerritos, de Cáncer Teatro, es la maestra de la clase en esta ocasión, el salón es la sala de audiovisuales de la Biblioteca Nacional y los alumnos se preparan para mejorar su expresión corporal y oral como parte del proyecto “Payasos didácticos” de la incipiente Escuela de Payasos Nariz Roja.

La formación de la escuela y el proyecto en agosto de 2008 están íntimamente ligadas al Bibliobús, impulsado por la Biblioteca Nacional desde 2007. Al principio se enfocaron a la diversión de los niños que se acercaban al bus equipado con libros para niños, pero poco a poco y a través de diferentes talleres han tomado los libros también como una de sus herramientas de trabajo y ahora también fomentan la lectura, claro, poniendo siempre su ingrediente de alegría y diversión.

Actualmente la escuela aún no posee un local propio o una estructura administrativa definida, pero sí la voluntad de hacer bien las cosas y con seriedad. María de los Ángeles Reyes funge como directora, no es payaso, pero siente un profundo respeto por la profesión y cree en el proyecto de Payasos didácticos. “Queremos que la gente vea que el payaso no es para ridiculizar a la gente, es para hacer reír y de una forma en que nos sintamos bien. Estamos implementando la escuela porque queremos que el payaso vaya más allá de hacer reír”, destacó.

Según el director de la Biblioteca Nacional, el escritor Manlio Argueta, la idea de invitar a los payasos al Bibliobús no ha sido al azar. Una de las razones es para atraer a más niños y también para que mientras un grupo está dentro del bus, los demás también la pasan bien afuera junto a los payasos. “Nosotros concebimos la lectura como una recreación, queremos que el niño sienta que leer es alegre, es bonito, es placentero”, señaló Argueta.

¿Qué dicen los payasos de todo esto? Pues se lo toman en serio. “Me gusta bastante la lectura porque se aprende algo más. El interés de hacer leer a un niño es sencillamente para tener una mejor sociedad más adelante, para que la juventud tenga otra mentalidad. Por medio de la lectura uno puede ser mejor persona, mejor ciudadano darle beneficios a nuestro país”, afirma Tatito, Edgardo Arévalo, quien es parte del proyecto.

Por su parte Muelín se mostró comprometido con el proyecto y dijo que es necesario fomentar la lectura en los niños pues es un hábito que se ha ido perdiendo, por ello han tomado como bandera una frase: “Apaguemos la televisión y encendamos un libro”, señaló, Edwin Alvarenga, un odontólogo que da vida a este payaso.

Con esto los payasos se vuelven una especie de animadores de lectura, ya que invitan a los niños a leer. Esta es una herramienta didáctica que no solo pueden aplicar en el Bibliobús, sino también en las fiestas infantiles que les toque amenizar. Tatito, por ejemplo, ya lo ha puesto en práctica y dice que el resultado es satisfactorio, porque es algo nuevo que puede ofrecer a los niños. “Tenemos una forma diferente de poder darle al público algo más, no simplemente llegar el mismo payaso de siempre, hacer un par de juegos o quebrar la piñata y se acabó”, expresó.

Estos serían entonces una nueva generación de payasos, que no solo sepan hacer reír, sino que llevan un poco de cultura a los niños. Además luchan por cambiar la visión actual del trabajador circense, según Tatito: “Si nosotros vemos un payaso que sabe de cultura, que sabe de lo que está hablando, es una forma diferente para que la gente nos vea”.

¿Qué pasa en la izquierda?

Por la Redacción de Centroamerica21. Publicado en Centroamerica21.

José Luis Merino, el famoso "Comandante Ramiro" de la cúpula del FMLN, dijo hace unos cuatro años, en forma categórica, que el El Salvador no había más izquierda que la que estaba agrupada en el FMLN. El punto es discutible y, en efecto, dicha afirmación generó una intensa polémica. Pero esa discusión se centró casi exclusivamente en la cuestión de que si los sectores políticamente moderados que, luego de los Acuerdos de Paz, se fueron desprendiendo del FMLN, podían seguir siendo  ubicados o no dentro del espectro de la izquierda.

Muy pocos repararon en el hecho de que otro sector, también fuera del FMLN, pero sin relación con moderación política alguna, y más bien haciendo gala de un expreso radicalismo ideológico, reclamaba su lugar dentro de la izquierda en los debates y en las actividades contestatarias de calle. La omisión podía explicarse en aquellos momentos por un hecho evidente: mientras que la izquierda moderada o democrática era considerada por el FMLN como traidora, la izquierda radical o marxista-leninista era tratada más bien como una suerte de hija pródiga.

Dentro de esa izquierda beligerante se ubicaba el Bloque Popular Social, la Tendencia Revolucionaria, la agrupación Socialista Centroamericana, asociaciones feministas, antiguos militantes seguidores de Salvador Cayetano Carpio (comandante Marcial) y el contingente de grupos universitarios de choque, entre otras.

Todas estas agrupaciones podían expresar abiertamente lo que, luego de la apertura de la campaña electoral, el FMLN comenzó a silenciar o, al menos, a dejar en el terreno de la ambigüedad o de las meras "declaraciones de carácter personal de parte de algunos dirigentes": la filiación al Socialismo del Siglo XXI y por tanto la deliberada aspiración de replicar en nuestro país los modelos de Cuba y Venezuela.

El problema para esa izquierda radical, como lo hemos consignado sistemáticamente en nuestras ediciones anteriores, comenzó cuando el entonces candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes, fue virando progresivamente hacia los postulados y las alianzas de la izquierda moderada o socialdemócrata, al tiempo que ponía distancia respecto al Socialismo del Siglo XXI.

El desencuentro entre el candidato y la izquierda radical se hizo evidente, pero en algún momento se tomó la decisión de postergar todo debate al respecto en función de potenciar las posibilidades de victoria electoral del FMLN. Solo que postergar no es equivalente ni a olvidar ni a anular. Pues bien, el FMLN ganó en efecto las elecciones y aquel debate pendiente ha comenzado reflotar.

Los primeros reclamos

La semana pasada Ricardo Navarro, líder del movimiento ecologista, y Dagoberto Gutiérrez, dirigente de la Tendencia Revolucionaria, pusieron los puntos sobre la íes, al reclamar públicamente claridad y transparencia en el rumbo que habrá de tomar el gobierno de Mauricio Funes.

Ambos dirigentes, entre otras reservas, rechazaron la secretividad con la cual, según ellos, el FMLN y el presidente electo han manejado hasta ahora la cuestión de la conformación del gabinete de gobierno. Navarro convocó a conferencia de prensa para advertir que "solo a partir de que eso esté claro sabremos si apoyaremos, seremos indiferentes o estaremos en contra".

El ex comandante guerrillero Dagoberto Gutiérrez fue bastante más allá al publicar, en el Diario Colatino, una carta abierta a Mauricio Funes, en la cual señala:

"Si se piensa que se pueden hacer las mismas cosas, pero de la mejor manera, entonces estamos en el terreno del recambio y, asimismo, si la alternancia en el ejercicio de la Presidencia de la República no se convierte en alternativa frente al actual orden de cosas, entonces, de nuevo, resultará que el pueblo votó, pero no pudo elegir (...) Ahora que se define el nuevo gabinete, el pueblo debe ser informado de lo que está ocurriendo, hoy por hoy nadie lo está haciendo y nadie sabe lo que se está haciendo y nadie tiene la plena certeza de no perder, en esta negociación secreta, lo que se ganó en las urnas públicas"

Y puntualiza:

"El compromiso entre pueblo y gobierno requiere, como tú lo sabes Presidente Electo, que el cambio de gobierno signifique el cambio de régimen político porque de otro modo lo nuevo no será lo diferente que es lo que el pueblo espera, necesita y reclama. El gabinete que presentarás en junio dirá para adónde se va, con quién y para quién se gobernará y con quién y para quién has negociado (...) Todo esto es el rumbo político de tu gobierno a determinarse antes que el gabinete, porque este es instrumento del rumbo. No será la carreta la que empuje a los bueyes. De no ser así organizar un gabinete será lo mismo que distribuir un botín".

Para finalizar su argumentación, y en referencia directa a la insistencia de Mauricio Funes en tender puentes y gobernar para todos los salvadoreños sin distingos ideológicos, Dagoberto Gutiérrez lanza una advertencia inquietante:

"Ningún gobernante puede ser ni amigo ni enemigo de todos, porque gobernar es, sin duda, el reino de la parcialidad y se trata de convertir en hechos parciales los votos parciales que se pidieron durante la parcial campaña electoral".

La magnitud de las dudas

Quienes hayan seguido el curso del debate mencionado al inicio de esta nota, sabrán que las afirmaciones de Navarro y Gutiérrez no constituyen "meras apreciaciones personales", sino que expresan con bastante claridad el tono de la discusión que en las últimas semanas se ha abierto entre las filas de la izquierda radical salvadoreña.

Por una parte, los amigos socialdemócratas de Mauricio Funes, así como el grupo de empresarios que lo apoyan, intentan establecer el rumbo del nuevo gobierno, en términos de modelo, hacia Brasil, rumbo que a todas luces parece acomodar al propio Funes, dada su extraordinaria cercanía con el presidente "Lula" da Silva. Pero ese rumbo no es el deseable para la ortodoxia ideológica, que prefiere fijar en Venezuela el punto de llegada.

Vistas así las cosas, pareciera un escenario en el que dos polos minoritarios, moderados y extremistas, realizan un pulso, pero en el que la fuerza realmente decisiva, el FMLN, aun no se inclina institucionalmente hacia uno u otro lado. Por el momento, Mauricio Funes ha ido descubriendo sus cartas y todo parece indicar que, pese a los reclamos radicales, realmente se ha decidió por la moderación política.

Si esto es así, en las próximas semanas, tal cual lo han adelantado ya Navarro y Gutiérrez, los radicales tendrán que pasar de los dichos a los hechos, y seguramente ello forzará al FMLN a abandonar la ambigüedad y, por fin, a fijar postura. En este sentido, no es muy desatinado esperar que una especie de caja de Pandora se abra en las calles de San Salvador el próximo primero de mayo.