La misma Asamblea Legislativa dejó sin efecto este requerimiento con prórrogas y más prórrogas y hasta se olvidó de los seguros. ¡Es muy caro renovar el parque de buses chatarra! Dicen. El negocio no está para invertir en unidades sino para exprimirlas, es la regla.
Escrito por Sandra de Barraza.16 de Abril. Tomado de La Prensa Grafica.
En una semana dos accidentes fatales. Los responsables son los mismos: ¡motoristas del transporte público! Han sido accidentes provocados por irresponsabilidad. La excesiva velocidad, la imprudencia y el irrespeto a las normas del tránsito son denominadores comunes y un alto porcentaje de población corre diariamente, con la indiferencia y aprobación de las autoridades, el riesgo de sufrir las consecuencias. La cobertura que dieron los medios de comunicación a los accidentes motivó todo tipo de comentarios. Lamentablemente y como siempre, serán temporales. La ocupación pública sobre el tema durará mientras otro suceso más grave no ocurra.
En el tema del transporte público nunca se profundiza en sus problemas y causas estructurales, la opinión pública nunca se manifiesta ni canaliza y las autoridades responsables del sector continúan con la típica superficialidad en sus declaraciones. Reconozco que los motoristas y sus ayudantes son y seguramente seguirán siendo víctimas de la violencia generalizada e intolerable que vivimos. Estoy consciente de que a diario inician sus labores con la incertidumbre del retorno. Pero... esto no es excusa para no abordar el problema que, a todos y de manera generalizada, causan las distorsiones en el sistema de transporte público.
¿Qué intereses prevalecen en este sector? ¡Quién sabe! Y nadie se atreve a descubrir a los interesados y mucho menos a enfrentarlos. Los hechos hablan por sí mismos. Es un sector con millonarios subsidios; es un sector con un marco regulatorio que a pesar de enorgullecer a algunos pocos diputados, no sirve para mucho porque nadie lo aplica; muchos dueños de unidades dicen que son empresarios pero pocos quieren invertir y mucho menos competir; tienen mecanismos de presión efectivos y logran tratamientos especiales y prórrogas y más prórrogas para que el desorden y la incompetencia continúen. Es un sector que inspira la contratación de estudios millonarios que no pasan de la letra impresa. Pero, con esto y más, nadie puede ignorar que es un sector determinante en todas las actividades económicas del país.
Los accidentes han provocado reacciones públicas de ¿sorpresa o de indignación? Disculpen. A nadie debería sorprender accidentes con estas consecuencias cuando los motoristas tienen como única condición poseer licencia pesada con validez para cinco años. Disculpen. ¿Qué infracción se cancela cuando los motoristas tienen 60 meses de gracia? A muchos ha sorprendido la información sobre las decenas de esquelas acumuladas por un solo motorista pero ¿quién los controla? Y peor aún, con los antecedentes de “perdón al pago” de infracciones ¡autorizado por la Asamblea Legislativa! ¿A quién le importa pagarlos?
¿Se quiere controlar a los motoristas del transporte público? Que se les obligue a un permiso anual condicionado a su evaluación y a tener solvencia del Ministerio de Hacienda. Que se obligue a los propietarios de unidades de transporte público a reportar los datos de la planta de motoristas contratados y las unidades asignadas a cada uno. Que se obligue a los propietarios a notificar los cambios en la contratación de motoristas. Que el VMT cancele la autorización de circulación a las unidades de transporte cuando el propietario no cumpla con la información requerida y cuando contrate motoristas sin autorización y sin solvencia. ¿Es mucho pedir? Algunos dirán: ¡Con estas exigencias perdemos competitividad! ¡Con estas exigencias tenemos que incrementar el costo de pasaje! Y seguramente con estos lamentos, le doblarán el brazo y la voluntad al VMT.
Para evitar accidentes ¿se debe controlar periódicamente el estado de las unidades? Esta pregunta es tan obvia que parece irrelevante. Para nuestra sorpresa ¡muchos creen que las unidades de transporte no necesitan más que el subsidio para funcionar! Hay que recordar que la Asamblea Legislativa “con elástico” reguló los años de vida útil de las unidades. Y también, la misma Asamblea Legislativa dejó sin efecto este requerimiento con prórrogas y más prórrogas y hasta se olvidó de los seguros. ¡Es muy caro renovar el parque de buses chatarra! Dicen. El negocio no está para invertir en unidades sino para exprimirlas, es la regla.
¿Y las revisiones anuales? Al menos debería obligarse a la revisión de llantas, de frenos, de sistema eléctrico y si se pudiera, ¡del estado de los asientos! Seguramente los propietarios de unidades para el servicio de transporte público son consumidores de llantas usadas, es decir, de esa basura que se descarta en otras sociedades con más conciencia. ¿Quién sabe si pagan impuestos? Deberían pagar impuestos más elevados que en las llantas nuevas simple y sencillamente por seguridad y por cuestión ambiental. ¿Observó las llantas de la unidad que provocó el accidente el Domingo de Resurrección a la altura de Los Chorros? Eran vejigas y... nadie dijo nada.
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