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2010/02/09

LPG-Liderazgo, liderazgo, liderazgo

“Derrotar la violencia solo será posible si el presidente ejerce el liderazgo para integrar a toda la sociedad en un solo equipo, que luche esta batalla, labor compleja dadas las divisiones y los prejuicios existentes.”

Escrito por Rafael Castellanos. 09 de Febrero. Tomado de La Prensa Grafica.

Las tres cosas más importantes para controlar la violencia que ha desbordado la capacidad del Estado son liderazgo, liderazgo, liderazgo.

La única forma de ganar esta guerra es con una sociedad unida como un solo bloque y dadas nuestras circunstancias particulares de divisiones y desconfianzas, solo podremos superarlas con un liderazgo vital, unificador, capaz de convertir al país en un equipo unido contra la delincuencia. Ese liderazgo le corresponde ejercerlo al presidente de la república, es la tarea más importante de su gestión y está equipado para lograrlo.

El liderazgo que se requiere no es el de un caudillo. En una sociedad que ha pasado por un conflicto armado y por un período largo, aún no superado de polarización y desconfianza entre sectores y otros problemas que lo dificultan, es más complejo y sofisticado.

Necesitamos un estadista, que haga entrar en el juego a la derecha, a los del partido que lo llevó al poder y le hacen la vida complicada y a todos los actores importantes en este juego.

Necesitamos un líder capaz de unificar a grupos y personas muy disímiles en su pensamiento y motivaciones, en la misma línea, a trabajar unos con otros, porque entienden que se necesitan, superando el estado primitivo actual, un líder capaz de ensamblar un equipo muy disímil para jugar un campeonato.

Como los grandes líderes, debe iniciar por superar sus propias desconfianzas y descalificaciones hacia otros y buscarles el lado bueno para esta tarea, ver sin prejuicios a sus rivales o a quienes no le simpatizan.

Superados esos prejuicios y siendo abierto en sus relaciones, con el ejemplo, contagiaría a sus funcionarios que pasan por el síndrome natural de quien llega a un alto puesto, desconfianza, tentación de elevarse mucho... con su buen ejemplo, entrarían fácil al grupo promotor de generar confianza y formar equipo país.

Un líder que siendo el primer presidente de izquierda y tiene anticuerpos en la derecha, los convenza de que es absolutamente necesario superar la violencia, que solamente puede hacerse como un grupo unido y que deben trabajar juntos, sin recelos, con él y con los demás conciudadanos, la izquierda, el movimiento social, los indiferentes, todos los salvadoreños.

Igualmente que logre convencer a la izquierda dura de su partido, que en esta guerra es necesaria la unión, aunque tenga un proyecto político que no va con concertar, sino con hegemonizar y que excluye a quienes no piensan como ellos, o no son suficientemente puros e ideologizados.

Es claro que el FMLN y Funes candidato sabían que tenían diferencias importantes de pensamiento, pero probablemente pensaron que teniendo ellos una estructura política propia muy fuerte y Funes no, el presidente se sometería más fácilmente. Sin duda, encontraron un presidente más independiente y mucho más fuerte de lo que esperaban. Esa situación no es mala, más bien puede ser muy favorable para que el presidente se entienda con todos los sectores del país, lo que no podría hacer si fuera la misma cosa con el partido.

Al momento, el FMLN le hace la vida difícil, le saca gente a la calle y lo incomoda constantemente, mientras ellos siguen su libreto para tratar de instalar su modelo. Aún así, es de la mayor importancia que Funes llegue a acuerdos con ellos en el tema específico del combate a la violencia y más aún, de convencerlos de que trabajen de la mano con los adversarios ideológicos y políticos.

La violencia ha pasado de un fenómeno desagradable, de algo que empeora la calidad de vida de los ciudadanos, a la categoría de amenaza a la seguridad del estado.

Se dio un lanzamiento esperanzador del presidente y su equipo de seguridad, buenas líneas estratégicas delineadas, es un buen comienzo. Además hay cualquier cantidad de buenas propuestas de cómo combatirla sobre la mesa, hechas a través de los años y ejemplos de lo que han hecho otros países y ciudades que han tenido éxito.

Las buenas ideas abundan, lo importante es poder implementarlas, coordinar la seguridad pública, fiscalía, poder judicial, organización carcelaria, municipalidades, Asamblea, que más temprano que tarde tendrá que aprobar leyes y autorizar fondos extraordinarios al tema, y la indispensable participación ciudadana, con la denuncia, atestiguando y con su respaldo que da fuerza y legitimidad.

Hay que ir más allá, debemos comenzar por aceptar que es indispensable que los planes actuales y que se irán mejorando deben convertirse en política de Estado, toma varios años lograrlo, entonces es crucial que sea un plan de largo plazo que subsista en varias administraciones.

Las tres prioridades son: liderazgo, liderazgo, liderazgo.

Liderazgo, liderazgo, liderazgo

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