Escrito por Héctor David Hernández Flores. 13 de Febrero. Tomado de La Prensa Grafica.
La tragedia del terremoto en Haití constituye una advertencia para el gobierno y la población, principalmente la del área metropolitana de San Salvador: nuestro país podría ser el escenario de un nuevo sismo. Las probabilidades son altas ya que estamos ubicados dentro del llamado “Cinturón de Fuego del Pacífico”, una de las zonas de mayor movimiento sísmico del mundo.
Nuestra ciudad capital ha sufrido los efectos de sismos que han tenido su origen en el Pacífico, precisamente en el borde entre las Placas del Coco y del Caribe. Los sismos de 1982 y de 2001 son ejemplos de ese tipo. Además, nuestra capital ha sido repetidamente devastada por sismos locales de la cadena volcánica, que, aunque de baja magnitud, han demostrado ser altamente destructivos por ser superficiales y con epicentros dentro de la misma ciudad, tal como sucedió en 1965 y en 1986. Estos sismos locales que ocasionan altas aceleraciones causan graves daños en viviendas y edificios.
Los sismos del Pacífico, aunque no han impactado mucho las edificaciones, han provocado el debilitamiento de estas y de las laderas. Un ejemplo fue el de junio de 1982, que creó el escenario perfecto para el aluvión de Montebello de septiembre de ese año y para el colapso y daños estructurales severos de un buen número de edificaciones durante el del 10 de octubre de 1986.
Tanto los sismos locales como los del Pacífico causan derrumbes y deslizamientos de laderas que ponen en riesgo la vida de personas y bienes. La naturaleza nos pone una amenaza, pero el riesgo depende de nosotros, al tener comunidades o infraestructura muy vulnerables. Para que exista un riesgo sísmico en determinada región debe darse la combinación de una amenaza sísmica y una vulnerabilidad de esta en un período determinado. El riesgo sísmico es mayor cuando el epicentro del terremoto se encuentra próximo a las urbes urbanas, los posibles efectos locales de amplificación de las ondas sísmicas, etc., así como de la vulnerabilidad de los asentamientos humanos y las mismas construcciones. El riesgo en ciudades densamente pobladas como San Salvador es alto.
En nuestro país existen dos tipos de vulnerabilidades ocultas o escondidas. La primera de estas la constituyen las edificaciones construidas antes de 1975, inicio en nuestro país del diseño sismo resistente. La segunda la constituyen las edificaciones que han sufrido daños en sismos pasados y que podrían no estar reparadas o reforzadas adecuadamente. Estas edificaciones podrían tener una baja resistencia y presentar comportamientos no deseados en el próximo terremoto.
¿Es San Salvador una ciudad vulnerable a terremotos locales? Sin ser pesimista, la respuesta es sí. Debemos tener presente que los terremotos no matan a las personas. Lo que mata o lesiona a las personas son las edificaciones que colapsan parcial o totalmente, o las laderas que sufren deslizamientos. Seremos más vulnerables a los sismos en la medida en que las entidades gubernamentales y la misma población nos olvidemos de ellos. Los sismos locales son altamente destructivos y tienen periodos de recurrencia entre 3 y 35 años. Han transcurrido más de 23 años, por lo que es urgente que tomemos acciones que conlleven a mitigar los efectos de un nuevo sismo.
Urge adoptar una cultura sísmica de prevención, actuación y autoprotección –tarea pendiente desde hace muchos años– para que aprendamos cómo actuar antes, durante y después de la ocurrencia de un acontecimiento sísmico. Sociedad, autoridades y medios de comunicación, en todos sus niveles necesitan entender, aceptar y actuar para mitigar los riesgos.
Desarrollemos una cultura sísmica que permita a la población estar organizada frente a sismos y que la pérdida de vidas y daños materiales no sean cuantiosos cuando suceda un movimiento telúrico de magnitud.
Ojala y el gobierno ponga atencion a esta advertencia. Siendo realistas e intentando al minimo en rozar el pesimismo: seremos capaces de organizarnos de manera tal como para prepararnos para un eventual sismo, en otras palabras el control estricto de las nuevas construccciones, control y rectificacion de la infraestructura ya existente, implementacion de nuevas tecnicas antisismicas en las obras por construirse etc etc cuando ni siquiera podemos organizarnos para incluir a toda una masa de la poblacion en programas sociales que mejoren sus condiciones de vida humanas? Este es un enorme reto que el gobierno tiene. Hay maneras de enfrentarlo pero se reuqiere de un esfuerzo general para poder hacer algo eficaz y con efecto positivo. Falta nomas que la naturaleza nos juegue una mala broma y nos bote el "lego" infraestructural( antisismico despues del 75? no sabia!!). Espero con todas mis fuerzas que esto no suceda. No puedo imaginarme la situacion que se crearia en el pais. Ya la derecha nos ha enredado lo suficiente como para que la " pachamama" no pruebe de tan severa manera cuando no hemos pasado ninguna de las otras pruebas muy a pesar de repetidas oportunidades de volver a hacer el examen para pasar materias como "solidaridad,humanismo, etica y moral".
ResponderEliminarNo..no... claro que no estamos preparados para una desgracia, si no estamos preprados ni para decentemente combatir el dengue o la descomposicion social. Nos matamos a ritmo de 14 guanacos por dia! Expulsamos decenas de personas por dia!!! Y aun asi nuestros economos hablan de que todavia falta un poco para que salgamos de la crisis!!! SE imagina que lejos estamos de saber leer nuestra propia realidad.
ResponderEliminar