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2010/02/13

LPG-Busquemos un crecimiento perdurable

Todo país tiene un potencial de crecimiento económico y su efectividad siempre será el resultado de la combinación de causas externas e internas en una proporción que depende de factores estructurales y/o circunstanciales. También del grado de dependencia que la economía que se analiza tenga de otros países y de si se trata de una relativamente abierta o relativamente cerrada. El uso del término relativo es conveniente, considerando que con la globalización es imposible hablar de una economía cerrada o independiente.

Escrito por Rafael Rodríguez Loucel. 13 de Febrero. Tomado de La Prensa Grafica.

En el caso de El Salvador se trata de una economía con un grado de apertura considerable, realidad que la convierte en altamente vulnerable de los ciclos económicos o acontecimientos importantes de diversa índole que acontecen en las economías preponderantes del mundo, principalmente EUA si de El Salvador se trata. Pero también los impulsores del crecimiento económico exógenos se multiplican o se contrarrestan según el grado de pureza o saneamiento que exista en el contexto económico, político o social receptor de esas fuerzas foráneas.

Se ha empezado a especular sobre la tasa de crecimiento para 2010, por parte del sector público, de organismos internacionales y entes privados; algo así como un juego de quien adivina con la mayor precisión posible el porcentaje relativo de aumento del PIB y que en el país es procesado con una metodología idónea el Banco Central de Reserva. Las estimaciones del Gobierno están basadas en los supuestos de una mayor inversión pública, en el apoyo a la banca estatal y la certeza de que la economía mundial no retorne nuevamente a una situación de recesión.

La estabilización económica, política y social que se pueda lograr serán sin duda elementos importantes para las decisiones de quienes puedan generar inversión nacional y extranjera. El esfuerzo concertado de los agentes productivos con un objetivo nación; la reducción de la violencia y delincuencia; el proceder ético y probo de los políticos; la reducción palpable de la corrupción; la normalidad en la institucionalidad y la actitud positiva y constructiva del ciudadano promedio, son factores igualmente importantes, que aquellos que son determinantes para la economía como una ciencia aislada, y no como un fenómeno social e integrado.

Atribuir la crisis o la posibilidad de recuperación a un fenómeno exclusivamente externo y cuantificarla por el menor o mayor monto de remesas familiares es un exceso de fatalismo para una economía o un país que tiene el derecho y la obligación de aspirar a escapar del subdesarrollo secular. Es preferible pensar que el país todavía está en vías de desarrollo y concebir que la economía salvadoreña es viable; todavía más, que El Salvador es capaz de sentar las bases de una incipiente tecnología para generar bienes y servicios, en lugar de ser una porción minúscula del globo que todo lo importa y que solo sirve para producir mano de obra barata, que emigra y es aprovechada por otros países para producir más barato.

¿Será posible rescatar un crecimiento económico que supere el crecimiento poblacional y facilite crear los requerimientos mínimos en un espacio de aproximadamente 20,000 kilómetros cuadrados, en el cual la mayoría tenga una calidad de vida decente? La respuesta es: querer es poder, y el querer es sinónimo de buena voluntad de cada uno de los ciudadanos que habitan en este espacio. Una actitud desinteresada del político y edificante del ciudadano, significaría el renacer (superando una subcultura de un país que se ha negado un futuro); encontrando así “la llave de la puerta del progreso que no hemos podido abrir”.

Busquemos un crecimiento perdurable

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