Las investigaciones no dan la certeza de la existencia de grupos de exterminio o de limpieza social, pero la realidad indica que hay caldo de cultivo para ello.
Escrito por Juan José Dalton. 09 de Febrero. Tomado de Contra Punto.
SAN SALVADOR
– Durante la semana pasada hubo dos acciones en diferentes lugares del país que consistieron en homicidios múltiples, cometidos por grupos de individuos fuertemente armados, camuflados y con sus rostros protegidos con gorros pasamontañas.Las operaciones, al parecer, fueron bien planificadas y con uso de vehículos y otros medios de comunicación. La sospecha es que se trata de “grupos de exterminio” en el intento de cubrir una debilidad del Estado, no en el combate del crimen, sino en frenar su imparable recrudecimiento.
“Aún no tenemos pruebas de que se trate de la existencia de Grupos de Exterminio. Es muy temprano aún para confirmar eso; pero lo estamos investigando y estamos cotejando pruebas científicas”, dijo a ContraPunto el subdirector de la Policía Nacional Civil (PNC), para la Investigación Criminal, Augusto Cotto.
Cotto es uno de los comisionados fundadores de la PNC, con cursos avanzados en academias del Buró Federal de Investigaciones (FBI), de Estados Unidos. “Hoy sólo te puedo adelantar un dato: el fusil M-16 con que se disparó el pasado martes en el crimen de Milingo, en Suchitoto, no es el mismo que el que se disparó en Tonacatepeque, el sábado. Eso está probado científicamente”, apuntó el jefe policial.
Ello no quiere decir que ambas acciones no tengan relación, pero al menos no con la misma arma; sin embargo, las indagaciones van sacando otras aristas. “En Milingo tenemos la certeza que se llevó a cabo una acción en la que se pretendía asesinar a un grupo de pandilleros –aunque todas las víctimas no eran pandilleros-; pero en Tonacatepeque no se puede decir lo mismo, porque los asesinados no eran pandilleros”, aclaró Cotto.
No obstante, en los últimos días hay una atmósfera subjetiva que indicaría la existencia o resurgimiento de “grupos de exterminio” o de “limpieza social”. En varios lugares, como Ciudad Delgado y Soyapango, se han distribuido panfletos apócrifos de supuestos “grupos de exterminio” que han advertido con llevar a cabo acciones contra la delincuencia.
En el Internet circula un comunicado atribuido al presunto grupo llamado “La Calle Negra”, que amenaza con ejecutar pandilleros y advierte que no tendrá respeto ni compasión con los familiares y parientes de los delincuentes. Incluso, indica que actuarán en cualquier lugar y hora, con acciones violentas diversas.
“Nuestra forma de operar será de múltiples formas que incluirán verdaderos daños colaterales a la delincuencia (ajusticiamientos), así como también linchamientos en aquellos casos que el delito sea menor; lapidaciones, decapitaciones, desmembramiento de cuerpos los cuales esparciremos en los cuatro puntos cardinales como señal que estaremos en todas partes”, dice “La Calle Negra” en uno de sus párrafos.
El comisionado Cotto meditó sobre esto y luego apuntó: “En diferentes momentos han aparecido este tipo de comunicados, que causan alarma, que causan zozobra. Pero repito: no tenemos pruebas científicas de que existan Grupos de Exterminio, organizados y actuando. Pero nuestras investigaciones deben ir al fondo”.
Las granadas
En el mes de enero se llegaron a cabo cinco ataques criminales por medio de granadas de guerra de uso exclusivo de la Fuerza Armada.
Ciertamente, no se han producido más ese tipo de acciones; la PNC capturó a tres pandilleros en un operativo de seguimiento en pleno San Salvador, el día 28 de enero pasado, pero hay que tomar en cuenta que sólo en 21 días de un mes los delincuentes realizaron la mitad de este tipo de acciones que se cometieron durante todo el año pasado.
“Hemos creado una unidad de investigación que está dando seguimiento al caso de las granadas. Todas las estalladas a finales de 2009 y en enero, así como algunas decomisadas son el tipo M-67, que es industrial y de uso militar. ¿Cómo llegaron a manos de estos pandilleros y quién se las dio o vendió? Todo eso lo estamos investigando y lo vamos a saber”, afirmó Cotto.
Novedades en el sistema investigativo
Esta unidad que indaga sobre las granadas es una novedad en el sistema investigativo, como lo es también otra que averigua sobre el tráfico de armas. “Esto lo estamos haciendo con apoyo de la Agencia de Control de Tabaco, Alcohol y Arma (ATF), de Estados Unidos. Hemos creado otra unidad para la investigación de delitos tecnológicos”, explicó el jefe de policial.
La lucha contra la criminalidad que actualmente abate a El Salvador no sólo requiere de voluntad, sino de tecnología, de experiencia y inteligencia. Por años o quizás nunca las anteriores autoridades gubernamentales dotaron a la policía de la indumentaria necesaria para combatir el crimen, que también se vuelve cada vez más sofisticado.
De acuerdo a los expertos, las “Maras” han mutado a bandas muy violentas y al mismo tiempo muy organizadas: tienen control del territorio donde residen, tienen recursos (de las extorsiones), se ligan al narcotráfico y actúan como sicarios. Poseen vehículos y teléfonos celulares, así como nexos con estructuras y personas corruptas del Estado, incluida la policía.
“Pero estamos afinando y apostándole a la investigación, cada vez más científica. Te resumo algunos cambios que hemos implementado: hemos aglutinado bajo la subdirección de investigaciones todas las operaciones que tienen que ver con la investigación del delito. Esto nos ha llevado a fortalecer la investigación en el terreno. Los homicidios también son investigados territorialmente, con el apoyo de las unidades especializadas. Antes las unidades especializadas estaban saturadas y actuaban bajo la dirección de la dirección de la PNC”, explicó Cotto.
“Así mismo, hemos dado más agentes y recursos a los aparatos investigativos. Estamos dando prioridad a la cualificación de los agentes investigadores; tenemos ya un reglamento y un código de cómo actuar en las investigaciones”, agregó.
Esto, según Cotto, está haciendo más efectivo el proceso judicial. Antes capturaban a 50 individuos y los acusaban a todos de pertenecer a agrupaciones ilícitas y quizás a 10 por homicidios. “Salían libres 40... Hoy estamos haciendo al revés: quizás de 30 capturados, 25 los llevamos por homicidios, robos, extorsiones, es decir, pruebas de casos concretos. Y están pasando más a instrucción y finalmente a sentencias”.
Las cifras de 2009 nueve del trabajo policial son tan alarmantes como las de los crímenes. Se aprecia realmente una especie de guerra. En 2009 se realizaron 1.875 patrullajes diarios, en los que se capturaron 156 personas como promedio diario.
Por otra parte, se informa que siete armas fueron decomisadas diariamente; se recuperaron 4 vehículos robados diariamente; fueron desarticuladas 198 clicas de “maras” y 92 bandas del crimen organizado.
En 2009 fueron capturados 2.360 extorsionistas, 609 más que el año anterior. De 172 casos llevados a juicio, el 97 por ciento terminó en condenas en 2009, según datos policiales.
Sin embargo, la realidad indica que esto no es suficiente, que quizás habría que triplicar los esfuerzos. Hoy por hoy El Salvador es el país más peligroso de Latinoamérica, con más de 13 homicidios diarios y con una tasa de homicidios de 76 por casa 100 mil habitantes, cuando la media latinoamericana no supera los 24 homicidios por cada 100 mil habitantes.
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