Escrito por Pedro Antonio Salamanca. Lunes 16 de Noviembre. Tomado de Diario Co Latino.
Este es el momento que los más humildes y vulnerables del país necesitan de toda nuestra solidaridad y apoyo para ayudar a mitigar la grave situación que enfrentan a causa de la tragedia ocurrida en estos días de noviembre.
En situaciones como esta, ya en el pasado se han tomado medidas extremas para disponer de recursos financieros para fines específicos, ahora vivimos una situación como otras anteriores, y una vez más se necesitará construir viviendas, reconstruir vías públicas, proveer alimentación, recuperar medios de trabajo, preservar la salud y dotar de otros servicios de primera necesidad.
Para solucionar la gran demanda de recursos financieros que deben enfrentar las instituciones públicas y privadas es necesario disponer de un fondo especial para atender de manera prioritaria y sostenida todas las demandas provenientes de aquellas poblaciones que han resultado afectadas.
Es hora de ponerse la mano en la conciencia y demostrar de una forma práctica y directa nuestra contribución, en este caso me refiero a la bondad y responsabilidad social de todos los salvadoreños y salvadoreñas que generan ingresos mensuales y formales, ya sea en el sector público como en el privado.
Por las razones anteriores, la Asamblea Legislativa podría autorizar mediante Decreto, se descuente de las planillas u otro medio de pago, el equivalente de un día de salario, a todos los empleados públicos y privados, que devenguen el equivalente o más de cinco salarios mínimos mensuales, debiendo transferirse a un fondo especial para la reconstrucción integral de las localidades y sus habitantes. En este mismo decreto se debe expresar que los organismos de control del Estado deberán verificar el cumplimiento de lo dispuesto.
Este descuento comprende a todos los funcionarios y empleados del sector público y sector privado, sin excepción alguna; pensionados, empleados y ejecutivos de empresas, profesionales liberales, en fin a todos aquellos que estén comprendidos en los parámetros antes referidos.
Para hacer efectiva esta retención, se debe realizar por medio de las diferentes pagadurías de las instituciones y empresas, debiendo canalizarse a una cuenta especial en cualquier banco del sistema nacional; los empleados o profesionales independientes podrían depositar directamente.
Este fondo debería ser administrado directamente por una institución o comité que responda por su administración y custodia, la cual hará entregas a las municipalidades u organizaciones comunales para que atiendan específicamente las necesidades correspondientes.
La administración de este fondo, deberá contar con todas las medidas de registro y control que garanticen el mayor nivel de transparencia posible sobre el cual se deberá rendir cuentas ante el país, una vez se haya liquidado la erogación de estos fondos.
Esta es una idea general que los entendidos en la materia podrían perfeccionar, lo fundamental es la intención de aportar directamente para superar los destrozos causados por el reciente fenómeno natural y que esto se convierta además en una demostración de solidaridad y unidad nacional, más allá de las obligaciones que cumplimos como ciudadanos, porque de esta manera generamos conciencia colectiva para sensibilizarnos de que muchos de los desastres los podríamos minimizar o evitar si fuéramos más auténticos y responsables en la prevención y conservación de los recursos naturales que a todos nos pertenecen.
Ojalá que los señores Diputados y el Gobierno de la República, mediten sobre esta propuesta que aunque parezca utópica, puede ser una fuente de recursos posible, inmediata y efectiva para llevar el alivio y esperanzas de mejores días para los conciudadanos que hoy nos necesitan. Hagamos efectivo un día de salario por solidaridad.
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