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2009/11/12

El progreso amasado con sangre

Escrito por Mauricio Pohl. Noviembre de 2009. Tomado de Contra Punto.

Por primera vez en nuestro país vemos cómo debe de reaccionar un  gobierno ante una tragedia nacional

SAN SALVADOR -Nuevamente El Salvador ha sido víctima de espantosos acontecimientos naturales y la historia se repite: los fenómenos naturales se convierten en desastres naturales  y  éstos, se convierten en oportunidades que aprovechan los culpables.

Es muy indignante ver cómo estas oportunidades son para los mismos que han causados que la población viva en una absoluta vulnerabilidad, lo que provoca que ninguna persona de clase pobre o media viva tranquila en su casa durante un fenómeno natural. Todos estamos a la expectativa de sufrir en uno u otro momento una desgracia.

La respuesta a la pregunta de por qué siempre estaremos a la expectativa, es muy simple, en nuestro país se ha permitido a las constructoras hacer lo que quieran, por ejemplo, edificar proyectos en laderas, construir las carreteras más costosas de América Latina sin ninguna supervisión, entubar ríos importantes para levantar centros comerciales y así inundar zonas pobres, diseñar sin apegarse a los reglamentos sísmicos existentes, etc. Y todo esto con la bandera del progreso, para ellos el país necesita “progreso” y por eso desarrollan proyectos a diestra y siniestra, sin importar las consecuencias que esto lleva, y ahora vemos los resultados de estas acciones. Es en estos momentos donde debemos recordar las palabras de nuestro mártir Monseñor Romero:

“La riqueza es necesaria para el progreso de los pueblos, no lo vamos a negar. Pero un progreso como el nuestro, condicionado a la explotación de tantos que no disfrutarán nunca los progresos de nuestra sociedad, no es pobreza evangélica. ¿De qué sirven hermosas carreteras y aeropuerto, hermosos edificios de grandes pisos si no están más que amasados con sangre de pobres que no los van a disfrutar?” (Homilía 15 de julio de 1979).

Hemos vivido lo mismo de siempre, pero ahora con una sustancial diferencia, tenemos un gobierno que ha actuado rápidamente, un gabinete técnicamente preparado que se reunió antes de que sucedieran los hechos, no como era lo acostumbrado para nosotros, después de la tragedia. Un gabinete que apareció en los medios de comunicación hablando, cada Ministro, sobre su competencia, exponiendo cada uno el área que debía resolver de la tragedia, en fin, dando a la población la tranquilidad necesaria de que ahora no estamos solos, sino más bien, tenemos el respaldo del Gobierno.

Además el Gobierno ha anunciado que auditará a las organizaciones que recolecten ayuda y se publiciten por televisión a toda hora, es allí donde los culpables de siempre han dado el grito en el cielo: “oh! cómo pueden dudar de nosotros, los que siempre hemos ayudado, con la gracia de Dios, a este “miserable” pueblo para salir de sus desgracias”. Por favor, si son ellos los que han provocado la vulnerabilidad de nuestro pueblo, son ellos los que han robado la ayuda de los terremotos y de los huracanes. Todos hemos sido testigos cómo después de los terremotos de 1986 y de 2001 aparecieron en las playas tiendas de campaña que venían de donación, cómo vendían las latas de mantequilla suiza en las calles, con el justificante de que los pobres comemos manteca y no mantequilla y así muchas cosas que siempre hemos visto y callado.  Pues ahora, en el momento del CAMBIO, toda la ayuda que recojan las instituciones “humanitarias” de los culpables llegará a las manos que los damnificados.

Por una rápida reacción, por la tranquilidad que le ha dado al pueblo salvadoreño en estos momentos de tragedia, por parar el robo que han cometido siempre los culpables de nuestras desgracias,  por tener un gabinete con personas capacitadas y por la esperanza que a corto o mediano plazo se disminuya la vulnerabilidad de la población, podemos decir que valió la pena votar por el CAMBIO.

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