ARENA y el PDC tendrían mucho en común, si este fuese el PDC de otros tiempos.
Escrito por Ivo Príamo Alvarenga. Miércoles 11 de Noviembre. Tomado de La Prensa Grafica.
Nacieron de un selecto núcleo de personas, aglutinadas por sentirse amenazadas de un gobierno que juzgaban represivo y contrario a los mejores intereses nacionales.
Del grupo inicial surgió un líder de embrujador carisma, al cual se debió que su partido se convirtiese en uno de los más populares del siglo XX. A cualquiera de los dos no los supera en arraigo masivo ningún movimiento de la centuria pasada. Se les puede comparar con el Partido de Unificación Democrática, PUD, de los años 40, cuyo líder Arturo Romero enfrentó a la dictadura martinista; o con el PAR de los 50, que desafió a la imposición y la corrupción del Partido “Revolucionario” de Unificación Democrática, PRUD. Pero ambos por razones naturales eran: menos numerosos, ideológicamente incoherentes, basados en la emotividad antes que en definiciones y programas sólidos; solitarios internacionalmente.
ARENA y el PDC, al contrario, muy pronto se dieron una ideología firme, curiosamente al final de cuentas identificada con la economía social de mercado. La del PDC era de mayor consistencia, con autores brillantes, apoyados en la formidable base de la doctrina social de la Iglesia, destacadamente los magnos documentos que son las Encíclicas papales. Se ha producido uno hace poco, “Caritas in veritate” (La caridad en la verdad) de Benedicto XVI, digno de minucioso estudio por quien esté interesado en el enfoque erudito, humanista, universalista, de la problemática contemporánea; no solo desde el punto de vista católico, ni siquiera a partir de una visión cristiana, en el amplio sentido del término, sino en aquello de “soy hombre; nada de lo humano me es ajeno”.
ARENA ha tenido un respaldo ideológico menos asentado, incluso si la hiciéramos depositaria de la sapiencia del neoliberalismo, pues no podemos hacerla heredera del pensamiento liberal-democrático en lo político, que es patrimonio universal.
Ambos partidos contaron con un amplio respaldo de movimientos afines, de mayor fortaleza el demócrata cristiano que el apoyo de ARENA. La fuerza política y económica de la Internacional Demócrata Cristiana, IDC, y regionalmente de la Organización Demócrata Cristiana de América, ODCA, era considerablemente mayor que la internacional liberal mundial o continental a que pudiese adherir ARENA.
La popularidad de ambos cubría el espectro social, de arriba hasta abajo y a lo ancho del país.
Hasta ahí las similitudes están bien. Lo malo sería que ARENA cayese en el remolino, en el tornado, de choques internos que llevaron al PDC casi a su destrucción, de la cual la ha salvado Párker, no importa cómo se vea su liderazgo.
El resquebrajamiento comenzó cuando se dividió en dos. Una parte con el dirigente tradicional, Duarte, y otra con un nuevo líder. Este participó en la segunda fractura, al enfrentarse con el que la base y la población consideraban el símbolo del mal gobierno y de la equivocada dirección partidaria.
De ahí a poco andar lo cotidiano fue el choque entre grupos y su respectivo personero, en una lucha sin exclusión de golpes. Se hicieron comunes las asambleas amañadas, fraudulentas hasta falsificarlas en su totalidad, con participantes ficticios y votaciones inexistentes.
ARENA ha dado un paso en la dirección de la auto demolición, al resolver un conflicto no con el consenso, sino despreciando un bando al otro. Desde el momento en que haya un enfrentamiento por agenciarse la propiedad de la marca y se recurra a cañonazos de cualquier tipo, la pedeceización estará desatada.
Leyendo las letras estas da la impresion que el contexto poltico salvadoreño es influyente e interesante, trazador de lineas historicas del pensamiento democratico, asesino y liberal. De cualquier manera el pais gana con la derecha debilitada. Quienes pierden son personeros como el sr este, perritos viviancillos cuyas almas son del mejor postor.
ResponderEliminar