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2009/12/01

REFLEXIONES DE FIDEL ¿Existe margen para la hipocresía y la mentira?

Tomado de Granma Internacional. 01 Diciembre  de 2009.

Estados Unidos, en su lucha contra la Revolución Cubana, tuvo en el gobierno de Venezuela su mejor aliado: el eximio don Rómulo Betancourt Bello. No lo sabíamos entonces. Había sido electo Presidente el 7 de diciembre de 1958 y, sin asumir todavía el cargo, el 1º de Enero de 1959 triunfó en Cuba la Revolución. Semanas después, tuve el privilegio de ser invitado por el Gobierno provisional de Wolfgang Larrazábal para visitar la Patria de Bolívar, que tan solidaria había sido con Cuba.

Pocas veces en la vida vi más calor de pueblo. Las imágenes fílmicas se conservan. Avancé por la amplia autopista que sustituyó el sendero asfaltado por donde me habían conducido la primera vez que viajé a Venezuela en 1948, de Maiquetía a Caracas, los conductores de  vehículos más temerarios que conocí nunca.

Esa vez escuché la rechifla más sonora, prolongada y embarazosa en mi larga vida cuando me atreví a mencionar el nombre del recién electo y no posesionado Presidente. Las masas más radicalizadas de la Caracas heroica y combativa habían votado abrumadoramente contra él.

El “ilustre” Rómulo Betancourt era mencionado con interés en los círculos políticos del Caribe y América Latina.

¿Cómo se explica? Había sido tan radical en su mocedad, que a los 23 años ingresó como miembro del Buró Político del Partido Comunista de Costa Rica, desde 1931 hasta 1935. Eran los tiempos difíciles de la Tercera Internacional. Del marxismo-leninismo aprendió la estructura de clases de la sociedad, la explotación del hombre por el hombre a lo largo de la historia y el desarrollo de la colonización, el capitalismo y el imperialismo en los últimos siglos.

El año 1941, junto a otros líderes de izquierda, fundó en Venezuela el Partido Acción Democrática.

Ejerció la Presidencia provisional de Venezuela desde octubre de 1945 hasta febrero de 1948, en virtud de un golpe de Estado cívico militar. Marcha de nuevo al exilio cuando el ilustre escritor e intelectual venezolano Rómulo Gallegos fue electo Presidente Constitucional y derrocado casi de inmediato.

La maquinaria bien engrasada de su partido lo elige Presidente en las elecciones del 7 de diciembre en 1958, después que las fuerzas revolucionarias venezolanas, bajo la dirección de la Junta  Patriótica que presidió Fabricio Ojeda, derrocó la dictadura del general Pérez Jiménez.

Cuando a fines de enero de 1959 hablé en la Plaza del Silencio, donde se reunieron centenares de miles de personas y mencioné por pura cortesía a Betancourt,  se produjo la colosal rechifla que conté contra el Presidente electo. Para mí fue una verdadera lección de realismo político. Tuve luego que visitarlo, por ser el Presidente electo de un país amigo. Encontré a un hombre amargado y resentido. Era ya el modelo de gobierno “democrático y representativo” que necesitaba el imperio. Colaboró todo lo que pudo con los yankis antes de la invasión mercenaria de Girón.

Fabricio Ojeda, sincero e inolvidable amigo de la Revolución Cubana, a quien tuve el privilegio de conocer e intercambiar con él ampliamente, después me explicó mucho sobre el proceso político de su Patria y la Venezuela con la cual soñaba. Fue una de las numerosas personas que aquel régimen, totalmente al servicio del imperialismo, asesinó.

Ha transcurrido desde entonces casi medio siglo. Puedo dar testimonio del cinismo excepcional del imperio contra el que nos hemos enfrentado infatigablemente los revolucionarios cubanos, como dignos herederos de Bolívar y Martí.

Durante el tiempo transcurrido, desde los días de Fabricio Ojeda, el mundo ha cambiado considerablemente. El poder militar y tecnológico de ese imperio ha crecido; también su experiencia y su ausencia total de ética. Sus recursos mediáticos son más costosos y menos subordinados a normas morales.

Acusar al líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, de promover la guerra contra el pueblo de Colombia, desatar una carrera armamentista, presentarlo como productor y promotor del tráfico de droga, reprimir la libertad de expresión, violar los derechos humanos y otras imputaciones similares, son acciones repugnantemente cínicas, como todo lo que ha hecho, hace y promueve el imperio. La realidad no puede olvidarse nunca, ni dejar de reiterarse;  la verdad objetiva y razonada es el arma más importante con la cual martillar sin descanso en la conciencia de los pueblos.

El gobierno de Estados Unidos, es necesario recordarlo, promovió y apoyó en Venezuela el golpe de Estado fascista del 11 de abril del 2002 y, tras su fracaso, puso todas sus esperanzas en un golpe petrolero, apoyado con programas y recursos técnicos capaces de liquidar cualquier gobierno, subestimando al pueblo y a la dirección revolucionaria de ese país. Desde entonces ha conspirado sin cesar contra el proceso revolucionario venezolano, como ha hecho y lo sigue haciendo contra la Revolución en nuestra Patria durante 50 años. A Venezuela, con los  enormes recursos energéticos y otras materias primas que posee, obtenidos a ínfimos precios, y la propiedad transnacional de las grandes instalaciones y servicios, le interesa a Estados Unidos controlarla mucho más que a Cuba.

Aplastada a sangre y fuego la Revolución en Centroamérica, y mediante golpes de Estado sangrientos y represivos los avances democráticos y progresistas en Suramérica, el imperio no podía resignarse a la construcción del socialismo en Venezuela. Se trata de un hecho real, innegable e inocultable para quien posea un mínimo de cultura política en América Latina y el mundo.

Es conveniente recordar que ni siquiera después del golpe de Estado promovido por Estados Unidos, en abril del 2002, el gobierno de Venezuela se armó. El barril de petróleo valía apenas 20 dólares, ya devaluados, desde que en 1971 Nixon suspendió su conversión en oro, casi 30 años antes de que Chávez llegara a la Presidencia. Cuando tomó posesión, el petróleo venezolano no alcanzaba los 10 dólares.  Posteriormente, cuando los precios se elevaron, dedicó los recursos del país a programas sociales, planes de inversión y desarrollo, y a la cooperación con numerosas naciones del Caribe y Centroamérica y otras de economías más pobres en Suramérica.  Ningún otro país ofreció tan generosa cooperación.

No compró un solo fusil durante los primeros años de su gobierno. Hizo, incluso, algo que ningún otro país habría hecho en condiciones de peligro para su integridad: suspender legalmente la obligación de cada ciudadano honesto y revolucionario de defender con las armas su país.

Pienso más bien que la República Bolivariana tardó bastante en adquirir nuevas armas. Los fusiles de infantería que disponía eran los mismos desde que hace más de 50 años, el Gobierno Provisional del almirante Larrazábal, me obsequió un fusil automático FAL el penúltimo mes de la guerra, en noviembre de 1958. Venezuela siguió disponiendo de ese tipo de armamento  de infantería varios años después de la toma de posesión de Chávez.

Fue el Gobierno de Estados Unidos el que decretó el desarme de Venezuela, cuando prohibió el suministro de piezas para todo el equipamiento militar yanki que tradicionalmente había vendido a ese país, desde aviones de combate y transporte militar hasta comunicaciones y radares. Es sumamente hipócrita acusar ahora a Venezuela de armamentismo.

Por el contrario, Estados Unidos suministró miles de millones de dólares en armas, medios de combate, transporte por aire y entrenamiento a las Fuerzas Armadas de la vecina Colombia. El pretexto fue la lucha contra la guerrilla. Puedo dar testimonio de los esfuerzos del presidente Hugo Chávez en la búsqueda de la paz interna en ese hermano país. Los yankis no sólo suministraron armas, sino que inyectaron sentimientos de odio contra Venezuela a las tropas que entrenaban, como hicieron en Honduras a través de la Fuerza de Tarea basificada en Palmerola.

Estados Unidos suministra a las unidades de combate, donde dispone de bases militares, el mismo uniforme y equipamiento que a las tropas intervencionistas de su país en cualquier lugar del mundo. No necesitan soldados propios, como en Iraq, Afganistán o el norte de Pakistán, para planear actos de genocidio contra nuestros pueblos.

La extrema derecha imperialista, que controla los resortes fundamentales del poder, emplea mentiras descaradas para disfrazar sus planes.

La abogada y analista venezolano-estadounidense Eva Golinger, demuestra cómo los argumentos estratégicos empleados en el mensaje enviado en mayo del 2009 al Congreso de Estados Unidos para justificar una inversión en la base de Palanquero, son alterados totalmente en el acuerdo por el que Estados Unidos recibe esa misma base junto a otras numerosas instalaciones civiles y militares. El documento enviado al Congreso el 16 de noviembre, titulado: “Addendum para reflejar los términos del Acuerdo de Cooperación en Defensa entre Estados Unidos y Colombia, firmado el 30 de octubre de 2009, es completamente alterado”, explica la analista. “No se habla ya de la ‘misión de movilidad’ que ‘garantiza el acceso a todo el continente de Suramérica, con la excepción de Cabo de Hornos’. También han cambiado toda referencia a operaciones de ‘alcance global’, ‘teatros de seguridad’ y aumento de la capacidad de las Fuerzas Armadas estadounidenses para realizar una ‘guerra de forma expedita’ en la región”, escribe la aguda y bien informada analista.

Es obvio, por otra parte, que el Presidente de la República Bolivariana está batallando arduamente por superar los obstáculos que Estados Unidos ha creado a los países latinoamericanos, entre ellos, la violencia social y el tráfico de drogas.  La sociedad norteamericana no fue capaz de evitar el consumo y el tráfico de las mismas. Sus consecuencias afectan hoy a muchos países del área.

La violencia ha sido uno de los productos más exportados por la sociedad capitalista de Estados Unidos a lo largo del último medio siglo, a través del empleo creciente de los medios masivos de comunicación y la llamada industria de la recreación. Son fenómenos nuevos que la sociedad humana no había conocido antes. Tales medios podrían ser utilizados para crear nuevos valores en una sociedad más humana y justa.

El capitalismo desarrollado creó las llamadas sociedades de consumo y con ello engendró problemas que hoy no es capaz de controlar.

Venezuela es el país que más rápidamente está llevando a cabo los programas sociales que pueden contrarrestar esas tendencias sumamente negativas. Los colosales éxitos alcanzados en los últimos Juegos Deportivos Bolivarianos lo están demostrando.

En la reunión de UNASUR, el Canciller de la República Bolivariana, planteó con gran claridad el problema de la paz en el área. ¿Cuál es la posición de cada país ante la instalación de bases yankis en el territorio de Suramérica? No solo constituye una obligación de cada Estado, sino también una obligación moral de cada hombre o mujer consciente y honesta de nuestro hemisferio y del mundo. El imperio debe saber que en cualquier circunstancia los latinoamericanos lucharán sin  descanso por sus derechos más sagrados.

Existen problemas todavía más graves e inmediatos para todos los pueblos del mundo: el cambio climático;  tal vez el peor y más urgente en este instante.

Antes del 18 de diciembre, cada Estado deberá adoptar una decisión. De nuevo el ilustre Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, deberá definir su posición sobre el espinoso asunto.

Ya que aceptó la responsabilidad de recibir el Premio, tendrá que cumplir la demanda ética de Michael Moore cuando conoció la noticia: “¡ahora gáneselo!”. ¿Es que acaso puede?, me pregunto. Cuando la exigencia unánime de los círculos científicos es que las emisiones de dióxido de carbono deben ser reducidas en no menos del 30% con relación a su nivel de 1990, Estados Unidos ofrece solo reducir el 17% de lo que emitía en el 2005, lo que apenas equivale al 5% del mínimo que exige la ciencia a todos los habitantes del planeta para el 2020. Estados Unidos consume el doble por habitante que Europa, y supera las emisiones de China, a pesar de los 1 338 millones de ciudadanos con que cuenta este país. Un habitante de la sociedad más consumista emite decenas de veces más CO2 per cápita que el ciudadano de un país pobre del Tercer Mundo.

En solo 30 años adicionales, no menos de nueve mil millones de seres humanos que poblarán el planeta requieren que la cifra de dióxido de carbono que se emita a la atmósfera sea reducida a no menos del 80% de lo que se emitía en 1990. Tales cifras se comprenden con amargura por un número creciente de líderes de países ricos; pero la jerarquía que dirige al país más poderoso y rico del planeta, Estados Unidos, se consuela a sí misma afirmando que tales pronósticos son invenciones de la ciencia. Se sabe que en Copenhague, a lo sumo, se aprobará seguir discutiendo para poner de acuerdo a más de 200 Estados e instituciones que deben dirimir los compromisos, entre ellos, uno importantísimo: quiénes y con cuántos recursos contribuirán los países ricos al desarrollo y el ahorro energético de los más pobres. ¿Acaso existe margen para la hipocresía y la mentira?

Fidel Castro Ruz

Noviembre 29 de 2009

7 y 15 p.m.

REFLEXIONES DE FIDEL¿Existe margen para la hipocresía y la mentira?

Tendencia Revolucionaria El Salvador

Escrito por Dagoberto Gutiérrez. =1 de Diciembre. Tomado de Tendencia Revolucionaria.

La campaña construye enemigos imaginarios de las derechas y sin duda oculta a los amigos reales porque el momento político está determinado por el creciente conflicto entre el Presidente de la República y el partido que ganó las votaciones el 15 de marzo, este ha sido expulsado del gobierno, por la sencilla razón de que no pueden funcionar dos partidos de gobierno sin que haya un pacto político que así lo establezca.
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La derecha ha arreciado, de repente, sus ataques contra el partido FMLN y por primera vez en mucho tiempo estos se dirigen a aspectos ideológicos y hasta programáticos. Resulta natural que las derechas se pronuncien contra el socialismo, el comunismo y que defiendan sus aparatos ideológicos; pero en la actual coyuntura, cuando este partido ni es partido de gobierno, ni es partido en el gobierno, ni está proponiendo ningún tipo de socialismo, ni pensando en el comunismo, que significaría el fin del Estado y su democracia. Que en este momento, digo se desate esta campaña contra molinos de viento inexistentes, resulta ser iluminante.

Don Quijote de La Mancha cargó contra molinos de viento como si fueran monstruos y el error no tuvo consecuencias fatales; pero, cuando los que no son don Quijote inventan monstruos donde solo hay molinos, es de suponer razones poderosas para ello.

La campaña construye enemigos imaginarios de las derechas y sin duda oculta a los amigos reales porque el momento político está determinado por el creciente conflicto entre el Presidente de la República y el partido que ganó las votaciones el 15 de marzo, este ha sido expulsado del gobierno, por la sencilla razón de que no pueden funcionar dos partidos de gobierno sin que haya un pacto político que así lo establezca.

Y el FMLN no acordó, ni con el Presidente, ni con sus amigos, ningún acuerdo sobre el gobierno ni sobre la manera de hacer política y, así las cosas, el Presidente parece interesado en demostrar que es él el que gobierna, el que decide, el que manda y en definitiva el que es Presidente.

Planteadas así las cosas, el Presidente no parece tener necesidad de justificar un previsible cambio en su gabinete, y aunque este sería inconveniente para sus intereses resulta ser, sin embargo, una decisión esperable.

Resulta que el Presidente necesita, real o imaginariamente, ganar las confianzas de los sectores en los que él confía y que confían en él y aunque el partido FMLN no influye en el gobierno y lo hace muy poco en la sociedad por su autismo político, de todos modos resulta ser el enemigo adecuado para una derecha adecuada en un momento adecuado.

La derecha del país resulta ser la defensora de un capitalismo fracasado y derrumbado en la misma Meca de esta lógica y fracasado además en nuestro mismo país: la pobreza aberrante, la riqueza infamante, el atraso abisal, la inseguridad total, la democracia macilenta, la corrupción invasiva y la desesperanza agobiante son el resultado del capitalismo aplicado desde arriba, con fuerza, sin ningún consenso y usando el aparato de Estado como único instrumento.

En ningún momento puede aparecer ninguna responsabilidad del socialismo ante la tragedia social de El Salvador y resulta necesario abrirse a la discusión de alternativa ante la lógica fracasada del capitalismo salvaje. En todo caso, el socialismo pensable será el que convenga a la sociedad salvadoreña, pero en todo caso ya sabemos que el capitalismo no conviene.

Esta verdad simple produce, sin embargo, responsabilidad política en los sectores que han usufructuado por décadas el poder político, estos son los dueños de la campaña que comentamos y por eso, están haciendo responsable a un irresponsable para después, posiblemente, convertir a un inocente en un culpable.

La misma lógica funciona en el ataque contra el Vicepresidente de la República, que teniendo una calidad política y partidaria debe y puede funcionar y asumir opiniones y posiciones en esa calidad porque, en todo caso, la Vicepresidencia no es ninguna función.

La campaña conviene al Presidente para justificar cambios en su gabinete y conviene a las derechas para justificar sus ataques al Presidente Hugo Chávez, aunque estemos ante procesos políticos diferentes y ante una revolución venezolana que goza del apoyo y simpatía del pueblo salvadoreño.

Lo peor para el partido FMLN, resulta ser, el silencio sepulcral que guardan sus órganos de dirección, aunque en la calle el pueblo tenga opinión sobre el drama de un partido que gana una votación para perder un gobierno. Es necesario que esta institución recupere la voz para que pueda defenderse.

Tendencia Revolucionaria El Salvador

La salud mental en El Salvador

 Hablar de salud mental es más que la simple ausencia de trastornos mentales, y referimos aquí diferentes conceptos sobre lo que debemos entender como salud mental.

Escrito por Glenda Guadalupe de Ramírez. 01 de Diciembre.Tomado de La Prensa Grafica.  

Una de las más utilizada es: “Salud Mental: es la capacidad de convivir adecuadamente consigo mismo y con los demás, disfrutando los aspectos agradables de la vida, enfrentándose a las dificultades y saliendo fortalecido de ellas”. Esto implica que está determinada por múltiples factores que se interrelacionan entre sí, ya sean sociales, psicológicos o biológicos, por lo que nadie está exento de padecer un deterioro o pérdida de su salud mental.
La Organización Mundial de la Salud define a la salud como: “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de afecciones o enfermedades”, ello indica que debemos tener siempre presente que no hay salud sin salud mental.

¿Cómo se encuentra la salud mental en El Salvador? Si tenemos en cuenta que es un país abatido por la violencia que principia en el hogar donde se sufre una constante violencia intrafamiliar; además de elevadas tasas de desempleo, bajos ingresos, educación limitada, condiciones de trabajos estresantes, exclusión social, discriminación de género y estilos de vida poco sanos, no dejando de lado la vulnerabilidad ante los desastres naturales.

La situación es preocupante, lo que no debe ser problema solamente de las personas que laboran en salud mental, sino que debe verse como un problema de salud nacional.

Con beneplácito se ha recibido la noticia de que el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social ha establecido un Departamento de Salud Mental, que dicho sea de paso no existía desde hace más o menos tres décadas, a través del cual seguramente se dará un mayor empuje al manejo de este problema de nación. Tampoco podemos dejar de mencionar el esfuerzo que desde hace más de diez años viene realizando el Instituto Salvadoreño del Seguro Social principalmente a través de los equipos multidisciplinarios de Salud Mental, como también las universidades, las ONG, y las diferentes personas que trabajan en el ámbito privado.

La responsabilidad de velar por la salud mental debe ser enfrentada por todos ya sea en el ámbito individual, familiar, escolar, comunitario, laboral y estatal.

Los trabajadores de la salud mental en el país no llegamos ni a mil, pero enfocamos nuestra labor en mitigar un poco esa avalancha de problemas en que deriva la carencia de salud mental: estrés, ansiedad, depresión, abusos de diversas sustancias, suicidios, por mencionar algunos.

De esta manera muchos de nuestros esfuerzos están encaminados a dar tratamiento a estos problemas, y otra buena parte a la prevención de los mismos.

Es importante recalcar tal como lo referimos antes, que cuando hablamos de salud mental no debe pensarse exclusivamente en desórdenes mentales ya establecidos. Esa es solo la punta del iceberg; el área de la prevención es la más descuidada, por lo que debemos rescatar la promoción de ambientes socio-culturales que se basen en factores que promuevan una adecuada salud mental, por ejemplo: la autoestima, valores, relaciones interpersonales adecuadas, comunicación efectiva, estilos de vida saludables y prácticas de espiritualidad.

Este es un esfuerzo titánico en el que todos y todas debemos contribuir, fortaleciendo la promoción y protección de la salud mental, ya que solo así podremos tener individuos satisfechos consigo mismos, lo que vendrá a favorecer la convivencia, la solidaridad y aumentaría la productividad y calidad de vida de todas y todos los que vivimos en El Salvador.

lud mental en El Salvador

Honduras da el ejemplo

 “La votación masiva en Honduras y un proceso que se inició con Zelaya en el poder no pueden negarle la legitimidad de ninguna forma.”

Escrito por Rafael Castellanos.01 de Diciembre.Tomado de La Prensa Grafica.  

La elección multitudinaria en Honduras, aproximadamente 70% de votantes, contra un poco más de 50% de las últimas elecciones, ha sido la respuesta del pueblo hondureño al intervencionismo extranjero, que quiso imponerles algo que no deseaban y estaba reñido totalmente con la legalidad. La normalización de la democracia y la reunificación debieran ser el paso siguiente.

Asistieron unos 400 observadores de Europa, Japón, Latinoamérica y Estados Unidos. Costa Rica, Panamá, Perú, Canadá, Colombia y del parlamento alemán, que ofrecieron reconocer la elección, que se originó en 2008 con Zelaya en el poder. Su descalificación no procede. Se irán sumando más países en vista del resultado.

El pueblo hondureño se manifestó contundentemente. Debe imperar la petición del presidente Arias: “No aislemos a Honduras no reconociendo las elecciones; eso sería solo castigar a los más pobres en un país pobre”.

El verdadero conflicto en Honduras es geopolítico. El gran perdedor en este desenlace es Chávez y su proyecto expansionista, algo que le debe molestar mucho pues se le escapó de las manos, parecía que la tenía ganada con las acciones ilegales, audaces de Zelaya aún en el poder.

Cuando se dio la destitución legal, empañada por la torpe intervención militar, Chávez se movió rápido. En los primeros movimientos parecía que ganaba. Hizo que la OEA condenara instantáneamente a Honduras, luego metió en su juego a la comunidad internacional y a un errático Estados Unidos, que estaba buscando un nuevo tipo de relación con América Latina.

El mundo contra Honduras

Zelaya, con varios cargos delictivos en su contra, se dedicó a recorrer países. Calderón lo apoyó, imitando al PRI, política externa de izquierda para ganar simpatías internas. De salida, Zelaya apuñaló a su anfitrión, declarando “el verdadero presidente está en las calles”, refiriéndose a López Obrador. Calderón lo mereció por no saber escoger a sus amigos, el del sombrero se mostró como es.

La prisa de EUA por arreglar una situación incómoda de un pigmeo que le hacía estorbo lo llevó a promover un Acuerdo de San José, sin tomar en cuenta a los hondureños, incluyendo en él cláusulas imposibles de aceptar: la restitución incondicional de Zelaya y el perdón de los delitos que las autoridades hondureñas le imputaban, la razón por la que la Corte Suprema, el Congreso y la Fiscalía avalaron la destitución. Obviamente esto era inaceptable para los hondureños, que cerraron filas. Creyeron que por ser pequeños se rendirían. No fue así.

Clinton se empecinó porque ese insignificante país no se inclinaba, aunque tuviera la razón. Prefirió alinearse con los amigos de izquierda que Obama quería cultivar. El asunto cambió en Estados Unidos cuando la biblioteca del Congreso, institución seria, respetada, publicó un estudio validando la legalidad de lo actuado por las autoridades hondureñas. Las presiones republicanas, sosteniendo que EUA no podía imponer algo que hacía violar las leyes a un país, siendo ellos los campeones de la democracia y el respeto de la ley, hicieron reevaluar la situación. Adicionalmente los republicanos presionaron bloqueando una o dos importantes nominaciones de gobierno, en un momento en que Obama bajaba dramáticamente su popularidad.

Es de reconocer que Washington decidió rectificar lo mal hecho y envió a un operador político de primera línea, Tomas Shannon, a Honduras. En un par de días cambiaron las cosas. Zelaya firmó un acuerdo que lo dejó absolutamente desprotegido, sus razones tendría. La más mencionada es el involucramiento de su hermano con un cartel de drogas. Lo cierto es que la firma de Zelaya le pareció una traición de este a Chávez y Ortega.

Las elecciones en paz, transparentes y una votación masiva muestran al mundo que los hondureños no quieren caer con Chávez, que quieren decidir sus asuntos internos y se respete su soberanía, un ejemplo de valentía.

Los seguidores de Chávez, la izquierda que solo ve blanco o negro y algunos incautos estarán por no legitimarlas, los Insulza, el desprestigiado centro Carter que no envió delegados, los “ejemplos de democracia” Castro, Chávez, Ortega, Correa, e Irán probablemente, serán líderes en esa línea.

Ahora es una cuestión de tiempo, lo de Honduras es historia.

La posición del presidente Funes es delicada. Hasta ahora ha manejado con prudencia y sobriedad la situación de Honduras. Tiene fuertes presiones del FMLN duro para desconocer las elecciones, más ahora que abierta y fervorosamente apoyan a Chávez, ya sin las dualidades de la campaña.

Por otro lado no puede desconocer que Honduras es nuestro vecino y socio comercial importantísimo, con todo tipo de lazos. Estar en confrontación con el gobierno legítimamente electo traería costos importantes para el país.

Debe encontrar una salida elegante para hacer lo que debe hacer.

ras da el ejemplo

La situación en Honduras entra en otra etapa

Así como es inaceptable que se usen recursos golpistas de hecho para resolver conflictos de índole política, lo es que los políticos de turno hagan labor de topos, es decir, que socaven impunemente las estructuras democráticas y constitucionales.

Escrito por Editorial.01 de Diciembre.Tomado de La Prensa Grafica.       

El pasado domingo se celebraron las elecciones presidenciales en Honduras, que estaban programadas desde antes del quebranto del orden constitucional que culminó en la separación irregular del Presidente Manuel Zelaya y el establecimiento de un nuevo Gobierno, encabezado por el Presidente del Congreso, Roberto Micheletti. Los comicios se realizaron con bastante normalidad y con una afluencia de votantes que superó la de las elecciones de 2005. Hay ya un nuevo Presidente, esta vez del Partido Nacional, y la situación, quiérase que no, pasa a una fase distinta.

Las lecciones de lo ocurrido en Honduras, como señalábamos antes y ahora reiteramos, dejan tarea de aprendizaje para todos, aun para la comunidad internacional. La primera de esas lecciones tiene que ver con el respeto a la democracia y sus reglas básicas. Así como es inaceptable que se usen recursos golpistas de hecho para resolver conflictos de índole política, lo es que los políticos de turno hagan labor de topos, es decir, que socaven impunemente las estructuras democráticas y constitucionales. En este caso han quedado en evidente entredicho tanto el Presidente legítimo que atentó contra su propia legitimidad como aquéllos que le salieron al paso en el último minuto con una acción de hecho.

En cuanto a la comunidad internacional, expresada en foros de primer nivel y en posiciones nacionales específicas, ha resultado claro que carece de estrategias ciertas, oportunas y consistentes para enfrentar realidades como la comentada. Y, además, ha cometido la imprudencia de comprometer el futuro sin saber cuáles serán los efectos definitivos de una situación que carece de precedentes en muchos sentidos.

La democracia es un proceso

Decir que la democracia es un proceso pareciera ya no ser necesario cuando vamos caminando en esa ruta; pero la verdad es que una cosa es avanzar y otra comprender y aceptar todas las consecuencias del avance. Si la democracia es un proceso tiene que ser mucho más que una periódica práctica electoral: es un método integral de vida. En estos momentos, en América Latina, hay ya varios ejemplos de lo que es hacer una práctica democrática más o menos ritual con tendencia clara a instalar el irrespeto de las vivencias democráticas reales. La manipulación democrática crecientemente burda y descarada en regímenes como los que abanderan el populismo diz que socialista es prueba fehaciente de ello.

En Honduras, Zelaya hizo todo lo que estuvo a su alcance para socavar su legitimidad democrática, y pagó las consecuencias, desafortunadamente a costa de la buena salud del proceso. Ahora, a la nueva Administración hondureña le tocará impulsar la reconstrucción de los tejidos políticos, sociales y económicos dañados.

En cuanto a la comunidad internacional, nunca pareció realista querer hacer profesión de lealtad democrática con el mero gesto simplista de no reconocer al régimen que surgiera de las elecciones. Más temprano que tarde, aún los más recalcitrantes tendrán que ir aceptando la realidad establecida, no por los golpistas, sino por la dinámica del proceso mismo. Para Centroamérica en su conjunto la normalización plena en Honduras es fundamental, y hay que apoyarla sin tomar partido interesado.

situación en Honduras entra en otra etapa

¿Electo Porfirio Lobo, qué le espera a "Mel"?

Escrito por Ricardo Esmahan. 01 de Diciembre.Tomado de El Diario de Hoy.

El pasado domingo 29 de noviembre el pueblo hondureño demostró su vocación democrática al acudir a votar masivamente, en una verdadera fiesta cívica se celebró con entusiasmo el triunfo de la democracia. Honduras ha marcado un hito en la historia de la humanidad y se consolida como la abanderada de la libertad y la dignidad, dictando a los pueblos de América una cátedra en Derecho Constitucional y soberanía.
Después de un largo trajinar, el pasado 30 de octubre, fue suscrito el Acuerdo Tegucigalpa–San José, en el marco del Diálogo Guaymuras, por las dos comisiones nombradas para resolver el conflicto político existente desde el 28 de junio de 2009.

El Acuerdo implico un reconocimiento del diálogo como mecanismo para alcanzar la paz y una derrota a las formas violentas promovidas por la autodenominada resistencia hondureña y por los gobiernos de Venezuela y Nicaragua. Ese acuerdo político, como vemos ahora, tuvo como objetivo restablecer la convivencia ciudadana y lograr el camino hacia la paz, la reconciliación y la democracia hondureñas.

Se acordó el reconocimiento pleno de las elecciones generales legalmente convocadas y se autorizó la participación de las misiones internacionales de observadores. Los resultados han sido categóricos: en primer lugar, la participación ciudadana superó el 60% del padrón electoral. En segundo lugar, la importante cantidad de grupos de países que ya se pronunciaron en reconocer los resultados de las elecciones es alentador, especialmente cuando la iniciativa ha sido respaldada por países como Estados Unidos, seguidos de Costa Rica, Colombia, Perú, Panamá, entre otros. Honduras ya tiene resuelto el reconocimiento de legitimidad de los comicios. Se puede pronosticar que pronto veremos a todas las naciones del mundo reconociendo al nuevo Presidente electo de Honduras don Porfirio Lobo Sosa.

Esta gesta electoral nos dice que la sociedad hondureña realmente nunca pudo entender por qué la comunidad internacional quería imponer el retorno de "Mel" Zelaya, con la amenaza de quitar apoyo económico y comercial. Luego de esta gesta, el retorno de "Mel" hoy está en manos del Congreso Nacional de Honduras.

El Acuerdo Tegucigalpa–San José, en lo referente a la titularidad del Poder Ejecutivo, legitima al Congreso Nacional de Honduras como representante de la soberanía popular, para determinar el futuro político de Honduras. Es decir, los diputados han tenido que consultar primero a la Corte Suprema de Justicia y a otras instancias como la Fiscalía General, la Procuraduría General, el Tribunal Supremo Electoral y el Comisionado de Derechos Humanos, para que estos entes emitan un informe sobre la legalidad de lo ocurrido el 28 de junio.

Claramente se observa que el Congreso no está obligado a restituir a Zelaya y sus consultas no son una dilación de la situación política del país. El Congreso debe analizar los informes de los otros entes del Estado, que deben ratificar lo ya señalado en cuanto a la constitucionalidad de la sucesión presidencial y luego revalidar o confirmar su decisión del 28 de junio. A la fecha ya se cuenta con todos los informes referidos y el día de mañana, 2 de diciembre, el Congreso va a debatir si destituye o no a Zelaya.

Al leer con detenimiento el documento que allanó y legitimó el paso de lo vivido este domingo, es importante destacar que en ninguna línea o párrafo del Acuerdo Tegucigalpa–San José, aparecen escritas las palabras "Golpe de Estado", prudencia que demuestra cómo funciona un verdadero Estado de Derecho con real independencia de poderes.

Hermanos hondureños… ¡Qué cátedra de Derecho Constitucional!

¿Electo Porfirio Lobo, qué le espera a "Mel"?

La nota del día: Los hechos y lo que vemos desmienten las acusaciones

De las trescientas y tantas mil líneas telefónicas que había en 1992, hemos pasado a seis millones; prácticamente todo salvadoreño adulto tiene un teléfono fijo o celular

Editorial.01 de Diciembre.Tomado de El Diario de Hoy.

No hay base ni estadística ni documentada ni visual para que un diputado del FMLN, a la vuelta de Venezuela, diga que el capitalismo ha fracasado y que estamos peor que antes. Toda clase de indicadores económicos de entidades internacionales, desde las Naciones Unidas hasta la CEPAL y la Comisión Europea, comprueban los grandes avances realizados desde que finalizó la agresión armada a inicios de los Noventa. El progreso en campos tan importantes como mortalidad infantil, dotación de servicios básicos a las comunidades (agua, energía, telefonía), analfabetismo, estado de las carreteras, salud, educación y todo lo imaginable con excepción de la Seguridad, es innegable. Y "súper, súper, súper" contundente si se compara con el estado en que se encuentra Nicaragua después de los desgobiernos del FSLN.
Pero hay otro factor importantísimo que es una barbaridad ignorar: los gobiernos de ARENA, que fueron comedidos y prudentes hasta hace unos cuatro años, lograron reconstruir todo lo destrozado por la guerrilla, los efectos terribles de los desmanes del duartismo y la destrucción causada por dos terremotos.

Piénsese en la sistemática voladura de torres de transmisión eléctrica, de sistemas de generación de energía, de cajas y controles telefónicos, de infraestructura, de ingenios y beneficios, de hatos de ganado, de puentes, de escuelas, de fábricas, de todo lo que los "alzados en armas" pudieron dinamitar o quemar.

Recuérdese el desastre que las "reformas estructurales" de Duarte ocasionaron a la economía, comenzando por la devastación de la agricultura. Quebraron la banca, desplomaron las exportaciones, forzaron el éxodo de centenares de miles de familias del agro a las ciudades o al exterior y son causantes de la deforestación y ruina agrícola que perdura al día de hoy.

Pues todo eso, señor diputado, hubo que poner en pie. Como ejemplo, de las trescientas y tantas mil líneas telefónicas que había en 1992, hemos pasado a seis millones; prácticamente todo salvadoreño adulto tiene un teléfono fijo o celular.

Hace 60 años la mayoría andaba descalza

Compárese el estado de nuestras carreteras hoy en día, con lo que hubo al final del "conflicto". O la facilidad para ser atendido en una clínica u hospital entonces versus ahora. Hay más niños en escuelas en 2009 que los hubo en 1990, y los niños han sido mejor atendidos y cuidados en gran parte gracias al programa EDUCO que sin evaluación suprimieron las actuales autoridades de Educación.

Hágase cuenta de los volúmenes de exportación que tenemos, del consumo de energía eléctrica, de la cantidad de centros comerciales que sirven a comunidades antes aisladas como Soyapango, de la calidad de los medios informativos y el acceso de los habitantes a la Internet… desconocemos si los críticos pasan metidos en La Campanera y por eso tienen una imagen absolutamente distorsionada y falsa de lo que es El Salvador en 2009.

Obviamente es fácil calumniar, mentir, desinformar e insultar; es parte de la estrategia de siempre del marxismo, que descalifica a sus adversarios y no les reconoce ningún mérito. La teoría de Marx, que se viene publicando en un periódico de izquierda local, se basa precisamente en la falsa noción de que "cada vez estamos peor y los ricos son más ricos y los pobres más pobres". Se dice cuando hace sesenta años la mayoría andaba descalza y vivía en ranchos…

Los hechos y lo que vemos desmienten las acusaciones

Para Calderón Sol las elecciones en Honduras fueron cátedra de civismo

Según el ex presidente salvadoreño en las elecciones hubo transparencia y demostración de dignidad del pueblo hondureño.

01 de Diciembre.Tomado de La Página

“Honduras ha escrito una página histórica, ha demostrado que tiene una cultura democrática muy grande y se ha expresado masivamente en un proceso organizado, Honduras es un ejemplo para toda América latina”, dijo el ex presidente de El Salvador, Armando Calderón Sol, quien asitió a Honduras en calidad de observador,
“Han hablado organismos internacionales, gobiernos, fundaciones, ONG, periodistas, analistas  y el que no ha había hablado es el que tenía que hablar, el soberano el pueblo que se hizo sentir,  dio un mensaje al mundo entero que se tiene que respetar la dignidad y autodeterminación del pueblo”, expresó Calderón Sol, entrevistado por periodistas del  periódico hondureño  La Tribuna.
La misión realizada por Calderón en Honduras fue de observador de las elecciones, misión que a su opinión fue mucho agrado y admiración por la transparencia de las autoridades en el proceso electoral.
“Nos vamos muy impresionados, ha quedado constatado por todos los observadores el reconocimiento y admiración del pueblo hondureño que ha estado cansado de la confrontación y está dando un mandato, lo que quiere  es cambio de agenda, quiere la agenda del desarrollo, del bienestar de enfrentar los problemas de pobreza y educación y ha dado una enorme demostración”, sugirió.
“El pueblo hondureño ha dado una verdadera cátedra y ha manifestado en esa fiesta cívica, que a un pueblo se le respeta la dignidad. Vamos a elaborar un informe del trabajo realizado en esta verdadera fiesta”, manifestó el ex presidente salvadoreño.

Para Calderón Sol las elecciones en Honduras fueron cátedra de civismo

¿Anti-americanista, panamericanista, anti-imperialista, anti-norteamericanista?

Escrito por Luis Alvarenga. 01 de Diciembre. Tomado de de ContraPunto.

“¿Ustedes son o no antiamericanistas?”

SAN SALVADOR-Las palabras anteriores provienen del encargado de negocios de la embajada estadounidense en El Salvador, Robert Blau y fueron dirigidas al vicepresidente Salvador Sánchez Cerén, con relación a declaraciones de este último, quien se refirió, al menos en un par de ocasiones, a la política imperialista de los Estados Unidos.

Ello hace necesario aclarar algunos conceptos y sus implicaciones políticas en el contexto salvadoreño. ¿Por qué se debería concluir que la crítica al imperialismo implica una hostilidad hacia los Estados Unidos, que es lo que significaría el término ‘antiamericanista’?

Precisemos en primer lugar esto de ‘antiamericanista’. Un ‘americanista’ no es un amigo de los Estados Unidos, sino una “persona que estudia la lengua y culturas de América”, según el diccionario de la Real Academia Española. Esta persona estudia la cultura del continente llamado América.

Probablemente, el término utilizado por el diplomático esté más cerca con el de “panamericanista”. El panamericanismo surge en el contexto de la llamada Doctrina Monroe, que pretendería una colaboración de los países del continente con los intereses geopolíticos norteamericanos. El enunciado de la citada doctrina es elocuente: “América (el continente) para los americanos (los intereses de EE.UU.)”

Otra cosa distinta es el antiimperialismo. El imperialismo es una etapa avanzada de la expansión del capitalismo hegemónico. No se trata de un colonialismo, pues en éste la intervención a todo nivel de la metrópolis en los países dominados es evidente. El imperialismo es un tipo de dominación global mucho más sutil. Su dominio se basa en la hegemonía (el poder de influencia política, económica, cultural y social) que sobre la dominación ejercida directamente por las fuerzas coloniales. No excluye, por supuesto, el ejercicio de la violencia y de la intervención militar de la potencia imperial. Para Lenin, el imperialismo era la fase terminal del capitalismo.

La emancipación de los países dominados pasaría, pues, por una lucha antiimperialista, esto es, contra las políticas imperialistas de determinados países. El poder imperialista experimentado en América Latina es el poder de los Estados Unidos.

Ahora bien: una cosa es criticar las políticas imperialistas y otra, que no tiene nada que ver, es el antinorteamericanismo, entendido como el prejuicio y el odio contra el pueblo estadounidense.  Esta postura resulta absurda como cualquier muestra de xenofobia. Es el producto de una gran ignorancia ser incapaz de diferenciar entre las políticas de los gobiernos y el pueblo norteamericano.

En Estados Unidos —y esto último va para algunos en la “orilla izquierda”— hay una tradición importante de luchas sociales. El feminismo, la lucha contra el racismo, la lucha, incluso, por los derechos laborales, le deben mucho al pueblo estadounidense. La lucha por la paz en El Salvador tuvo también en ese pueblo a uno de sus aliados más generosos. Algunas de estas personas ofrendaron su vida por este pueblo: las religiosas

Kate Donovan, Dorothy Kazel, Ita Ford y Maura Clarke, por ejemplo.

Antiestadounidense no es lo mismo que antiimperialista. La lucha por unas relaciones internacionales más justas no puede asimilarse a los prejuicios ni a la xenofobia. Con todo, el hecho de que un diplomático se ponga en la postura de pedirle cuentas a un partido que está en el gobierno de un país sobre sus posturas políticas podría parecer bastante rayano en el imperialismo.

¿Anti-americanista, panamericanista, anti-imperialista, anti-norteamericanista?

Más que peligro: una estrategia de la derecha.

Escrito por C. Marchelly Funes. 01 de Diciembre. Tomado de de ContraPunto.

Siempre existirán aquellos que esbozan sus tesis en blanco y negro, en bueno y en malo, o peor aún, en nombre de la libertad y de la democracia.

SAN SALVADOR-El ver y leer tantas versiones peyorativas de la participación del vicepresidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, en el primer encuentro de Partidos de Izquierdas celebrado en Caracas, Venezuela, el pasado fin de semana me ha motivado a presentar otra versión del asunto. Sé que un tema de esta naturaleza debe abordarse lejos de fanatismos ideológicos y que las emociones deben asentarse para poder emitir un juicio medianamente objetivo. Empero, compartiré algunas impresiones con ustedes, porque después quiero hablar de otro tema, no tan distinto, que también ha sido ampliamente abordado por los medios de comunicación, pero de manera más neutral.

Esta es una interpretación diferente de las premisas manejadas por la mayoría de analistas políticos: salvarse del socialismo o no, de los sueños de las izquierdas, de la fe por cambiar las injusticias sociales, de los anhelos por los que muchos y muchas entregaron sus vidas en algún momento, en algún lugar de este país, o de otros tantos, que lucharon por construir “mundos imposibles”.

Siempre existirán aquellos que esbozan sus tesis en blanco y negro, en bueno y en malo, o peor aún, en nombre de la libertad y de la democracia. ¿Cuáles son los límites de estos “defensores”? Siempre existirán hombres y mujeres de convicciones frágiles que se asusten ante los sueños “utópicos” de la izquierda salvadoreña, no porque desconfíen de sus líderes, sino por una razón más simple, y también más convencional: el bombardeo desinformativo que hacen las grandes empresas mediáticas identificadas con la ultra derecha del país.

El compromiso firmado por Sánchez Cerén en Venezuela se apoya en las convicciones de su partido y no en la línea estratégica de la política exterior del presidente de la República, Mauricio Funes.

No habían pasado ni 24 horas después que Cerén se pronunciara en Venezuela, cuando los medios locales, la oposición y algunos “analistas” ya estaban entretejiendo sus estrategias detractoras encaminadas a separar al presidente Funes del partido oficial. Las plumas y comentarios no han descansado, exponiendo el tema a su antojo y desde intereses derechistas. En este contexto, surge una interrogante que quizás se la han planteado muchos: ¿Cuál es la verdadera intención de la derecha política y mediática al polemizar este tema? Dividir y distanciar al Ejecutivo del partido de Gobierno. ¿Qué tiene de relevante un desacuerdo entre presidente y partido oficial? El ambiente político salvadoreño siempre ha estado marcado por las fuertes discrepancias, divisionismos y distanciamientos entre gobernantes y partidos, y entre presidente y funcionarios, sino basta recordar la renuncia del ex ministro de hacienda Guillermo López Suárez, cuando intentó impulsar una reforma fiscal, que no cayó bien dentro de ARENA, y no tuvo ningún apoyo de Elías Antonio Saca o la falta de acompañamiento que recibieron de parte del partido de gobierno Saca y Francisco Flores.

Hay derechistas que son inquisidores, por falta de alas para volar. Se reconocen enseguida: Hacen daño en nombre de la libertad y de la democracia, uno los conoce y, sin embargo, nos cuesta desenmascararlos. Hablan y critican todas las iniciativas y esfuerzos del Ejecutivo y del FMLN que amenazan sus intereses particulares; cercan y minan toda posibilidad de estabilidad entre el partido y Funes con el objetivo de acabar de una vez con el proyecto de unidad, con la esperanza, con la fe de llevar desarrollo, justicia y equidad a los menos favorecidos. Cuando dicen que las relaciones del país con los Estados Unidos están en peligro por las actuaciones de Cerén mienten y engañan a la sociedad salvadoreña, bien ha hecho el ministro de Relaciones Exteriores en aclarar públicamente que no hay nada de qué preocuparse y que los lazos comerciales, diplomáticos, sociales y económicos entre ambas naciones se desarrollan con normalidad.

No comprendía muy bien las intenciones mediáticas del tema, aunque las intuía, pero ayer al ver en los titulares de la prensa entendí que, más que un problema es una estrategia de ARENA, ya que necesita tiempo para recuperarse, reestructurarse y opacar el quehacer del nuevo Gobierno. Ayer fue el día en que el COENA presentó a sus “nuevas” caras. ¡Vaya reestructuración la que ha hecho este instituto político!

 

Más que peligro: una estrategia de la derecha.