Para el Gobierno, que tiene entre sus tareas básicas garantizar la seguridad en todos los órdenes, ya no hay tiempo disponible: se compromete de veras con la eficacia de la acción o la erosión de la poca credibilidad que queda en este campo se vuelve irreparable.
Escrito por Editorial.11 de Enero. Tomado de La Prensa Grafica.
El estimado de más de 2,000 millones de dólares que se le cargan anualmente al país por efecto del estado de inseguridad delincuencial que padecemos, aun con ser una cifra elevadísima seguramente no refleja los verdaderos costos económicos de la situación. Lo que gastan y pierden las empresas de todo tipo y lo que eroga el Estado por estas causas son sólo elementos de un todo que pesa cada vez más sobre la sociedad en su conjunto. La generalizada sensación de inseguridad tiene sus costos; la imagen negativa que se proyecta internacionalmente también los tiene; la falta de la indispensable normalidad para funcionar bien es sumamente deprimente en todo sentido; y así podríamos seguir señalando onerosas consecuencias colaterales del fenómeno.
Es tal el estado de cosas en este ámbito de la realidad nacional que no hay esfuerzo de análisis que no contemple el componente seguridad. Dentro de pocos días, para el caso, veremos reaparecer el tema palpitante de la inseguridad en el X ENADE. Y la institucionalidad pública responsable de la Seguridad está cada vez más presionada para que responda como debe ser ante un flagelo que ya se volvió francamente insoportable.
Para el Gobierno, que tiene entre sus tareas básicas garantizar la seguridad en todos los órdenes, ya no hay tiempo disponible: se compromete de veras con la eficacia de la acción o la erosión de la poca credibilidad que queda en este campo se vuelve irreparable. El reto se vuelve cada vez mayor, en buena medida porque se ha ido dejando que llegue a las actuales dimensiones. La primera lección de lo ocurrido es, entonces, que no hay soluciones coyunturales para problemas de profunda raíz estructural, como éste.
Tratamiento social del problema
Cuando hablamos de tratamiento social del problema no nos referimos, desde luego, a los usuales programitas a los que se les pone la etiqueta de “social”. Toda referencia asistencialista resulta inútil en este nivel de los problemas. No es cuestión de ayudar un poco, sino de resolver en mucho. Y los instrumentos son la educación, el régimen de oportunidades, la transformación institucional, la puesta en práctica de un auténtico sistema de valores que vaya de arriba abajo, la oferta de futuro para todos los ciudadanos, entre otros. Es decir, estamos frente a un trabajo que no puede agotarse en el programa de una institución, ni siquiera en el proyecto de un gobierno.
Se habla con frecuencia de prevención, pero uno de inmediato se pregunta: ¿Prevención de qué: de las consecuencias o de las causas? Porque evidentemente no es lo mismo. Prevenir las consecuencias es en realidad ocultar las causas. Lo importante, lo efectivamente importante, es ir al fondo de las causas de los fenómenos, y más cuando hay una problemática tan compleja como es el caso de la criminalidad.
La criminalidad actual en el país detonó poco después de concluido el conflicto bélico. A las causas psicosociales preexistentes se unieron los efectos de desintegración familiar provocados por la masiva emigración y la irrupción del crimen organizado como fuerza disolvente. Todo esto hay que considerarlo en un enfoque integral. De no ser así, se seguirá en esta coreografía institucional que no conduce a ninguna parte.
1) Regular la urbanizacion con cuotas de zonas recreativas( canchas de futbol, basket, centros deportivos) por cierta cantidad de metros cuadrados de urbanizacion. 2) El FMLN, las iglesias y todo otro organismo interesado deben lanzar campañas para reclutar lideres natos en deportes para crear una red nacional de voluntarios que organicen cipotes en equipos de diferentes ramas de deportes. En unos 3 años las actuales maras se verian reducidas por falta de nuevos reclutas.
ResponderEliminar3) para enfrentar la actual situacion de violencia es preciso dejarles sin el agua.. tomar total control de los reclusiorios, cambiar personal administrativo con cierta periodicidad. 4) Hablar con los mareros.. atrevido ? si ...pero se puede e intentar quitarles la mayor cantidad de miembros posible por esa via.
5) Recluir a todo aquel que cometa un delito y buscar la manera de integrarlos en trabajos obligatorios. Alli hay miles de horas de trabajo, relativamente gratis... alli hay miles de postes de luz electrica.. cientos de metros de tubos para agua potable.. lineas telefonicas etc..