No tardará mucho tiempo antes de que Venezuela suspenda los pagos de su deuda, racione combustible y alimentos, no tenga el dinero para importar lo que necesita y deje con el trasero al aire a sus aliados del Alba.
Editorial. 11 de Enero. Tomado de El Diario de Hoy.
La inflación es la serpiente en el paraíso "bolivariano": a finales de la semana, Chávez anunció en Caracas que el Bolívar fuerte sería devaluado, con lo que el pobre país queda con tres monedas: la fuerte que no es muy fuerte, la otra oficial aún menos fuerte y la que fija el mercado libre. ¡Sálvese quien pueda!
Salvarse es lo que está intentando la mayoría de venezolanos: en un programa de CNN del presentador Alberto Padilla se señaló que si bien Venezuela recibe billones de billones por la venta de petróleo, un número mayor de billones de billones sale, dejando un saldo negativo. Y salen porque los venezolanos con dos dedos de frente han visto la mano escribir en la pared como en el bíblico festín de Baltazar. El país inició su picada y la gente quiere salvar por lo menos parte de su patrimonio colocándolo fuera.
La devaluación, como la inflación, es el más cruel de los impuestos, ya que castiga a todos por igual elevando parejamente los precios. La gente se ve forzada a pagar más por lo mismo pero ganando numéricamente igual que antes. En el programa de CNN se ven colas de venezolanos comprando lo que pueden a los viejos precios, pues bien saben que muy pronto su valor subirá. Es frecuente, por cierto, ver en programas televisivos cómo las estanterías de almacenes y supermercados tienen muy poco de ofrecer, la marca del socialismo en todas partes y todas las épocas: hay mucha justicia social, lo pregonan, pero muy poco para comer, vestirse y utilizarse. Por ese motivo es que en la China de Mao todos, hombres, mujeres y niños, vestían una igual túnica azul, pues no daba para más.
En la olla que hierve hay otro ingrediente: Venezuela sufre desde hace un tiempo los índices de inflación más altos del Hemisferio. Eso significa que, dado que nominalmente los salarios son básicamente estáticos, se reduce día a día el poder de compra de los pobladores. La inflación, por lo demás, es el síntoma más fuerte e inequívoco de que una economía está camino de la ruina y que está siendo manejada con las patriarcas.
El Alba, camino al precipicio
Como si no fuera suficiente, para ahorrar energía Venezuela, sentada sobre un lago de petróleo, ha tenido que reducir las horas de trabajo. Los supermercados tienen que cerrar para reducir su consumo eléctrico, como muchos negocios y empresas. Venezuela se une en tal forma al club de los países harapientos como Nicaragua y Argentina, donde los apagones son la regla. Durante la Década Perdida nos sucedió lo mismo a los salvadoreños, al grado que muchos tuvimos que comprar plantas auxiliares para poder trabajar ya que uno de los objetivos militares más importantes de la guerrilla fue el sistema eléctrico.
No tardará mucho tiempo antes de que Venezuela suspenda los pagos de su deuda, racione combustible y alimentos, no tenga el dinero para importar lo que necesita y deje con el trasero al aire a sus aliados del Alba, que dependen vitalmente de los donativos que les hace Chávez para subsistir. Como dicen las buenas mamás a sus irresponsables hijos, hay que cuidar el dinero y no gastar más de lo que se gana para no terminar medigando frente a las iglesias. El futuro bolivariano…
elsalvador.com :.: Entra dinero a Venezuela pero es más el que escapa
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